Actividad y empleo solo crecen en el sur del país, de la mano de los hidrocarburos
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Un informe sobre actividad regional de la Universidad Austral muestra que la recuperación económica avanza a dos velocidades.
(Por Gabriel Rossini) - La economía argentina exhibe marcadas diferencias regionales: en el sur, el empleo y la producción crecen impulsados por los hidrocarburos; en cambio, el centro y el norte siguen por debajo de los niveles del año pasado, pese al buen desempeño de la agroindustria, actividad clave para la región y principal complejo exportador del país.
Según el informe de actividad económica regional de la Universidad Austral, “La recuperación económica avanza a dos velocidades: el Sur amplía la distancia con el resto del país”, en los primeros cinco meses del año la actividad en el Sur creció 3% y el empleo privado registrado subió 2,8%, con Neuquén y Río Negro en máximos históricos. En contraste, la producción cayó 1,7% en la región Centro y 0,9% en la Andina, mientras que el empleo retrocedió 1,2% y 2,9%, respectivamente. En ese período, el EMAE aumentó 1,8% interanual.
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Actividad económica.
Las consecuencias productivas y sociales de una economía que avanza a dos velocidades —o partida en dos, según la mirada— son una advertencia reiterada por numerosos economistas, incluso por algunos afines a las políticas nacionales. El riesgo, señalan, es que esta nueva oportunidad de desarrollo para el país derive en una economía de enclave, primarizada, incapaz de impulsar cadenas productivas y de valor, y beneficiosa solo para las empresas que aprovechen las ventajas del RIGI.
En este contexto productivo, Argentina muestra una anomalía histórica: la economía crece mientras el empleo cae y se precariza, una situación inédita para el país. Al mismo tiempo, disminuye la cantidad de empresas por cierres vinculados a la crisis económica. En 2025, el país creció en un escenario de destrucción de firmas —unas 24 mil desde noviembre de 2023— y pérdida de puestos de trabajo: 130 mil en la industria y 260 mil en el sector privado registrado.
Otra advertencia, planteada por economistas y otros especialistas, es que aun en el mejor escenario para el desarrollo energético y minero el país no alcanzaría los niveles de exportación de productos primarios de los países del Golfo Pérsico o de Noruega, cercanos a US$ 35.000 per cápita anuales. Australia ronda los US$ 12.000, Canadá los US$ 7.000 y Chile los US$ 4.000, mientras que Argentina se ubica en torno de US$ 1.000, aunque ese monto podría triplicarse siendo todo lo optimistas posibles.
“La evolución de la economía argentina sigue siendo heterogénea. Los indicadores nacionales son claves para medir el desempeño agregado del país, pero no siempre muestran las distintas velocidades de las economías regionales. Por eso, es necesario monitorear los principales motores productivos de cada territorio”, explica Ana Inés Navarro, directora del Departamento de Economía de la Universidad Austral y autora del informe junto con Marina Álvarez, investigadora del mismo departamento.
“En el último año, el empleo registrado cayó en casi todas las provincias, con excepción de Neuquén, Río Negro y San Juan. Esto refleja un período débil para el empleo formal en gran parte del país, salvo en la región sur, donde el impulso de Vaca Muerta y la minería genera trabajo registrado de forma directa y sostenida. La creación de empleo minero es tan fuerte que compensa —e incluso revierte— la caída registrada en el resto del país. Las nuevas inversiones en provincias mineras están llevando el empleo formal por encima de sus máximos históricos recientes”, señaló Navarro.
Por último, el estudio concluye que, si el nivel de actividad observado en mayo se mantuviera durante el resto del año, el promedio anual de 2026 superaría al de 2025 en las regiones Sur y Centro, mientras que la región Andina cerraría levemente por debajo.

