Después del fraude, la indiferencia
Adultos mayores, las víctimas más comunes de las estafas digitales
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Las denuncias golpean con fuerza a personas mayores que no son nativas digitales en el principio de 2026. Desde la Oficina Municipal de Derechos Ciudadanos, Consumidores y Usuarios dicen que el problema no es solo tecnológico: la falta de atención presencial en bancos y billeteras virtuales deja a las víctimas sin respuestas en los momentos críticos.
(Por Agustín Aranda) - En apenas quince días, la Oficina Municipal de los Derechos Ciudadanos, Consumidores y Usuarios de Rosario recibió cerca de 300 denuncias por estafas financieras digitales. La mayoría de las víctimas son personas mayores, jubiladas o adultas que no crecieron con herramientas digitales y que hoy se ven obligadas a operar en sistemas diseñados sin contemplar esa realidad. “El problema no es solo la estafa. El problema es lo que pasa después, cuando la persona va al banco o a la billetera digital y no encuentra a nadie que la atienda”, advierte Ariadna Ciamarello, jefa del área financiera de la oficina, en diálogo con Mirador Provincial.
Un fenómeno que crece y se concentra
En lo que va de 2026, la oficina atendió 294 casos y el 45% corresponde a estafas financieras. “Son personas que llegan angustiadas, desesperadas, muchas veces sin saber qué hacer ni a quién recurrir”, explica Ciamarello. Las plataformas más mencionadas en las denuncias son Mercado Pago, seguida por Ualá y Personal Pay, no necesariamente por fallas propias del sistema, sino por ser las billeteras más extendidas y utilizadas, incluso por personas que no terminan de comprender su funcionamiento.
La modalidad se repite, siempre según comunicaron este jueves desde la oficina, los estafadores suplantan la identidad de organismos públicos o empresas de servicios —como EPE, PAMI o YPF— y ofrecen descuentos llamativos: 50%, 70% o incluso 100%. En otros casos, prometen subsidios, computadoras gratuitas o beneficios exclusivos para jubilados.
“Con el tema de la quita de subsidios de la EPE aparecieron muchísimos logos falsos. Ofrecían un 70% de descuento, te llevaban a hacer clic en un enlace y ahí empezaba todo el derrotero”, relata Ciamarello. El contacto inicial suele ser por redes sociales o WhatsApp. Luego, el engaño escala a llamadas o videollamadas donde el estafador se presenta como empleado de una empresa o funcionario de un organismo oficial. El objetivo es siempre el mismo: obtener datos personales y bancarios. “El fraude apela a la confianza y a la emocionalidad. Si la persona cree que está hablando con un empleado del banco o de una empresa estatal, confía. Y ahí entregan DNI, selfies, claves o códigos sin dimensionar el riesgo”, señala.
El después: cuando nadie atiende
Una vez consumada la estafa, las víctimas llegan a la Oficina Municipal sin respuestas previas, tras haber pasado por bancos, plataformas digitales y líneas telefónicas automatizadas. “La recomendación es clara: primero denunciar en la entidad bancaria o billetera digital, luego en el Ministerio Público de la Acusación (MPA) y finalmente en la Oficina del Consumidor. Pero la realidad es que muchas personas mayores no saben cómo hacerlo ni tienen quien las acompañe”, explica Ciamarello.
Desde la Oficina, el rol es activo: se acompaña a la víctima, se interviene ante el banco o la billetera digital y se articula con el MPA y las fuerzas de seguridad, que son las que deben investigar los delitos. “Nosotros accionamos, hacemos reclamos formales, orientamos, pero muchas veces llegamos tarde porque el dinero ya fue transferido o el préstamo ya fue tomado”, advierte.
El límite de las campañas digitales
Las medidas de seguridad de las entidades financieras y las obligaciones de elaborar campañas de prevención por posibles estafas están reguladas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Sin embargo, para Ciamarello, eso no alcanza. “Debería haber más campañas de prevención, pero sobre todo más atención personalizada. No sirve hacer campañas en redes sociales cuando tenés adultos mayores que no usan smartphone o no entienden cómo funcionan”, plantea.
El reclamo apunta a un problema estructural: la desaparición de la atención humana. “Cuando un adulto mayor se acerca a una entidad bancaria, muchas veces lo mandan a operar desde un cajero o una app. Lo derivan. Y eso es justamente lo que los deja más expuestos”, sostiene.
“No son nativos digitales. No crecieron con estas herramientas y, sin embargo, hoy todo pasa por ahí: cobrar una jubilación, pagar servicios, recibir un subsidio”, dice la jefa del área financiera y completa: “El estafador necesita que la persona brinde los datos. Pero lo logra porque se presenta como alguien confiable, porque apela a la urgencia, a la promesa de que la promoción termina ya, a la desesperación, algo que con la crisis económica crece día a día”.
Dónde denunciar y pedir ayuda
Desde la Oficina Municipal recuerdan que, ante cualquier intento de estafa, duda o cargo indebido, es clave actuar rápido y pedir asesoramiento. En Rosario la oficina mantiene el número 0800 666 8845 y trabajan en Córdoba 852 de lunes a viernes de 8.30 a 16.

