Argentina no puede darse el lujo de perder una generación
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Uno de cada seis jóvenes argentinos no estudia ni trabaja de manera remunerada, una problemática estructural vinculada a la falta de empleo formal y la pobreza.
Argentina discute permanentemente cómo volver a crecer, cómo aumentar la productividad, cómo incorporar tecnología y cómo generar empleo. Sin embargo, existe una cuestión estructural que debería ocupar un lugar central en esa discusión: una parte significativa de nuestros jóvenes permanece fuera de la educación y del trabajo.
No estamos hablando simplemente de los denominados “ninis”, una expresión que muchas veces termina estigmatizando y simplificando situaciones profundamente diferentes. Detrás de esa categoría existen jóvenes que buscan su primer empleo y no lo encuentran, otros que abandonaron la escuela, mujeres jóvenes dedicadas a tareas de cuidado, trabajadores que alternan entre changas e informalidad y personas que, después de muchos intentos, directamente dejaron de buscar una oportunidad.
Por eso, el problema no puede explicarse por una supuesta falta de voluntad individual. Está relacionado con la pobreza, el abandono escolar, la falta de empleo formal, la ausencia de experiencia laboral, las responsabilidades familiares y las enormes desigualdades territoriales que existen en nuestro país. El potencial desaprovechado - Juventudes fuera de la educación y el empleo en Argentina.
Los datos muestran la dimensión del desafío. En 2023, aproximadamente el 15,5% de los jóvenes urbanos argentinos de entre 15 y 29 años no estudiaba ni trabajaba de manera remunerada. Es decir, prácticamente uno de cada seis jóvenes. Aunque Argentina se encuentra mejor que el promedio latinoamericano, ubicado alrededor del 20,4%, eso no debería llevarnos a minimizar el problema. El potencial desaprovechado - Juventudes fuera de la educación y el empleo en Argentina.
Además, existe una fuerte desigualdad entre hombres y mujeres. En 2023, el porcentaje alcanzaba al 12% de los varones y al 19% de las mujeres jóvenes. Una parte importante de esa diferencia está vinculada con las tareas domésticas y de cuidado, que siguen recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres.
Y existe otra cuestión que muchas veces queda escondida detrás de las estadísticas: conseguir cualquier trabajo no significa necesariamente estar integrado productivamente.
Argentina mantiene niveles muy elevados de informalidad. Muchos jóvenes ingresan al mercado laboral mediante changas, empleos temporarios o actividades de baja productividad que no brindan estabilidad, capacitación, derechos laborales ni posibilidades reales de construir una trayectoria profesional. Por eso, bajar estadísticamente la cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan no alcanza si el destino termina siendo la precariedad. El potencial desaprovechado - Juventudes fuera de la educación y el empleo en Argentina.
El problema comienza antes del primer empleo
Una de las causas centrales es el abandono de la escuela secundaria. Cuando un joven deja los estudios, disminuyen fuertemente sus posibilidades futuras de acceder a un empleo formal.
Pero también existe una responsabilidad del propio sistema: durante décadas mantuvimos demasiado separados el mundo educativo y el mundo productivo.
Muchos jóvenes terminan la secundaria sin conocer cuáles son las actividades que generan empleo en su región, sin haber tenido una experiencia laboral, sin orientación vocacional suficiente y, en muchos casos, sin determinadas competencias que posteriormente las empresas les exigen.
Después ocurre una paradoja conocida por cualquier joven que busca su primera oportunidad: para conseguir trabajo le piden experiencia, pero nadie le ofrece el primer lugar donde adquirirla.
El resultado son trayectorias fragmentadas entre informalidad, desempleo, cursos y períodos de inactividad.
El costo no es solamente individual. Cuando un joven queda durante años fuera de la educación y del trabajo, Argentina pierde capital humano, productividad, capacidad de innovación y movilidad social. También aumenta la dependencia económica de las familias y disminuyen los futuros aportes al sistema de seguridad social. El potencial desaprovechado - Juventudes fuera de la educación y el empleo en Argentina.
Qué podemos aprender del mundo
La experiencia internacional ofrece una enseñanza interesante.
Países como Alemania, Suiza y los Países Bajos desarrollaron mecanismos mucho más sólidos para acompañar el tránsito entre la educación y el trabajo. Formación profesional, aprendizaje dentro de empresas, orientación vocacional y posibilidades de combinar estudio y empleo permiten que los jóvenes acumulen experiencia antes de finalizar completamente su formación. El potencial desaprovechado - Juventudes fuera de la educación y el empleo en Argentina.
No se trata de copiar modelos extranjeros. Argentina tiene su propia estructura productiva, sus instituciones y sus características territoriales.
Pero existe un principio que deberíamos incorporar: la educación y el trabajo no pueden seguir funcionando como dos mundos separados.
La solución argentina: construir un gran puente hacia el trabajo
La Argentina necesita transformar esta problemática en una política estratégica de desarrollo.
La propuesta debería comenzar por detectar tempranamente el abandono escolar y garantizar que cada joven pueda completar la secundaria, incluyendo modalidades flexibles para quienes necesitan trabajar o tienen responsabilidades familiares. El potencial desaprovechado - Juventudes fuera de la educación y el empleo en Argentina.
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A eso debemos agregar un verdadero sistema nacional de formación profesional y primer empleo, articulado entre Estado, sistema educativo, empresas y organizaciones de trabajadores.
Durante los últimos años del secundario deberían incorporarse orientación vocacional, formación digital, conocimientos financieros y experiencias concretas en empresas, organismos públicos y organizaciones sociales.
Paralelamente, Argentina puede desarrollar un modelo propio de formación profesional dual, combinando aprendizaje en escuelas técnicas y centros de capacitación con prácticas reales dentro de las empresas. Y los contenidos no deberían diseñarse desde un escritorio en Buenos Aires: sindicatos, cámaras empresarias, instituciones educativas, provincias y municipios deberían participar para determinar qué trabajadores necesitará cada región en los próximos años. El potencial desaprovechado - Juventudes fuera de la educación y el empleo en Argentina.
Tecnología, industria, construcción, logística, energía, servicios y economía del conocimiento pueden convertirse en grandes puertas de entrada para una nueva generación de trabajadores.
También necesitamos incentivar el primer empleo formal, particularmente en las PyMEs, pero con condiciones claras: registración laboral, capacitación efectiva y perspectivas de continuidad. El incentivo público nunca debería convertirse en un mecanismo para reemplazar trabajadores existentes por jóvenes subsidiados temporalmente. El potencial desaprovechado - Juventudes fuera de la educación y el empleo en Argentina.
Una política de Estado para una nueva Argentina
Durante demasiado tiempo Argentina administró las consecuencias de la exclusión. Tenemos que empezar a construir oportunidades antes de que la exclusión ocurra.
La solución no será un curso aislado, un plan transitorio o una reducción impositiva ocasional.
La solución es construir un sistema permanente que conecte educación, capacitación y trabajo productivo, con participación del Estado, las empresas y los trabajadores.
Necesitamos conocer qué actividades productivas queremos desarrollar durante los próximos diez o veinte años, qué perfiles laborales van a demandar y comenzar hoy a preparar a los jóvenes para ocupar esos lugares.
Porque la discusión de fondo no es qué hacemos con los jóvenes que están fuera del sistema.
La verdadera pregunta es qué Argentina estamos construyendo para que quieran y puedan ser parte de ella.
Los jóvenes no son un problema que el país tenga que resolver. Son una capacidad social, productiva y transformadora que estamos desaprovechando. El propio estudio de FUCEIT concluye que la respuesta debe integrar prevención del abandono escolar, terminalidad educativa, formación profesional, primer empleo formal, servicios de cuidado y coordinación entre instituciones públicas, educativas y productivas. El potencial desaprovechado - Juventudes fuera de la educación y el empleo en Argentina.
Argentina necesita convertir a esa generación hoy desaprovechada en protagonista de una nueva etapa de desarrollo.
Ese puede ser uno de los grandes acuerdos nacionales de los próximos años: que ningún joven argentino quede condenado a elegir entre estudiar sin perspectivas de trabajo o trabajar sin perspectivas de futuro.

