Autopista 33: muchos anuncios, poco asfalto
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El próximo miércoles 6 de julio la polémica y paulatina obra que impulsa Vialidad Nacional en el sur santafesino cumplirá 14 meses desde que la empresa adjudicada (José Cartellone y Rovella Carranza SA) inició su construcción. Se trata del primer tramo de este reconocido proyecto vial que va desde Rufino hasta San Eduardo (72,4 km) y deberían estar terminando en mayo de 2023 para cumplir con los 24 meses de obra acordados por contrato.
Sin embargo, hoy los avances reales de este proyecto del Gobierno nacional está lejos de las urgencias y deseos que tienen los vecinos de la región, tan lejos como la propia realidad de lo que se transmite en algunos cables de noticias emitidos por Vialidad Nacional, donde sobresalen descripciones de una puesta en marcha contundente y permanente.
A ritmo lento
Basta decir que comienza julio 2022, y sobre un total de los 240 kilómetros que conectarán Rufino con Rosario, apenas se están haciendo “movimientos de tierra” sobre tres cortes que suman 11 kilómetros entre la ciudad rufinense y Tarragona. Lo que significa un 4% sobre el total de la construcción lineal, pero en cifras demasiado generosas, dado que en estos sectores intervenidos hoy solo se ven trabajos de suelo. Para ser contundentes, el total de metros asfaltados hasta el momento es cero.
Haciendo una reseña de los trabajos ejecutados en catorce meses de obra, se podría describir que se terminaron los pilotes posibles en los puentes donde se pudo trabajar, se vienen cumpliendo con las tareas técnicas y aprobaciones de los planos de mensura por parte de Catastro y de Dirección Nacional de Vialidad, se activó el desmonte de árboles y pueden visualizarse unas 20 máquinas trabajando, con proyección de incorporar 10 camiones para la concreción de terraplenes. Pero nada más.
A esta altura resulta escaso el ritmo de obra y uno de los motivos principales está atado a que solamente, con una obra ya en marcha, solo pudieron liberarse poco más de 10 kilómetros del trayecto donde se puede ejecutar obra y para poder seguir desde Vialidad deberán obtenerse los permisos de los propietarios de las tierras, un trámite nada ágil, dado a que lleva un tiempo importante de instrumentación entre tasaciones, imputación de partidas y pago a los dueños.
El otro obstáculo a sortear para dar aceleración a la obra se vincula a la “falta de recursos”, es decir, aquellos insumos que posibilitan sostener el ritmo de ejecución. Entre ellos podríamos resaltar los yacimientos de tierra, repuestos y gasoil; tres elementos clave que cuando no estuvieron disponibles pausaron el accionar de las máquinas.
Panorama poco alentador
Con estos datos la situación es cuanto menos preocupante, y la angustia crece con las duras noticias que suele entregarnos la peligrosa ruta 33 mediante sus accidentes periódicos. Hoy la solución de fondo, representada en este proyecto vial, siendo optimista y sin mirar de reojo la asfixiante situación económica en la que le toca surfear al Gobierno nacional, parece estar proyectada en al menos más de una década de espera.
Ya es tan alta la desconfianza social en esta autopista que ni siquiera alcanza el último anuncio de Vialidad en Casilda, donde en medio de tanta presión emitida por distintas manifestaciones que le reclaman celeridad de ejecución, sus autoridades -en un acto cuasi-improvisado- informaron que pronto se llamará a licitación pública para activar la construcción del segundo tramo; los 62 km que separan San Eduardo del acceso a Chovet.
Con un gobierno provincial ausente al momento de exigir progresos y un Estado nacional que ni siquiera pronuncia la Autopista 33, la única esperanza para revertir el panorama hoy está sujeto al resultado de las convocatorias que se impulsan desde el sur santafesino. Pareciera llegar el momento donde se necesita que todos los actores políticos -independientemente de sus colores-, puedan aunar esfuerzos y comprender la importancia de tirar de la misma cuerda hacia un mismo lado, incorporando entre las prioridades de sus gestiones a esta ruta nacional que además de transportar toda la producción agrícola de una de las zonas más pujantes y fértiles del país, también transporta vecinos que desean llegar a destino sanos y salvos.
NOTA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA DE SUR24 DEL LUNES 4 DE JULIO DE 2022

