Avanza en comisiones el dictamen para reformar la Carta Orgánica del Banco Central
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Bausili admitió que el oro del BCRA podrá usarse como garantía de liquidez en las operatorias pero no los encajes y depósitos, al avanzar la reforma de la Carta Orgánica. Quedó lista para el recinto la iniciativa impulsada por el Gobierno de Milei.
El oro del Banco Central de la República Argentina podrá ser utilizado como garantía en operaciones de liquidez de la propia entidad si el Senado convierte en ley la reforma de su Carta Orgánica que este miércoles avanzó en comisión.
La confirmación salió de boca de Santiago Bausili después de que buena parte de las objeciones opositoras confluyeran sobre los artículos 13 y 33, modificaciones que el titular del BCRA presentó como una actualización operativa. “Sí, el oro se puede poner en garantía, como sucede al día de hoy”, respondió Bausili, pero inmediatamente marcó un límite: “Los encajes no, ni los encajes ni los depósitos de la gente estarían afectados”.
La discusión ocupó una porción importante de las casi cuatro horas del plenario de Economía Nacional e Inversión y Presupuesto y Hacienda, que recibió también al vicepresidente del Central, Vladimir Werning. Al final de la reunión, el oficialismo hizo avanzar el dictamen del proyecto que Diputados había aprobado días atrás por 144 votos contra 102 y nueve abstenciones.
El uso de las reservas en discusión
Los artículos 13 y 33 despertaron la mayor cantidad de cuestionamientos entre los senadores. La modificación de proyecto establece que los bienes que forman parte de las reservas son inembargables pero, a la vez, habilita a utilizar activos externos como garantía en “operaciones propias de banca central”.
Juliana Di Tullio apuntó directamente sobre el alcance de esa habilitación. La senadora del Justicialismo quiso saber qué activos podrían comprometerse, preguntó específicamente por los encajes de los depósitos en dólares y volvió sobre el traslado al exterior de parte del oro del BCRA.
También Alejandra Vigo (Provincias Unidas) puso el foco sobre lo que consideró la mayor contradicción que suscitan ambas modificaciones: si las reservas son declaradas inembargables pero pueden entregarse como garantía, ¿qué ocurrirá cuando la obligación garantizada no se cumple?. Jorge Capitanich, en tanto, insistitó en el requerimiento de precisiones acerca de los límites y controles que tendrá la utilización de reservas como colateral.

Bausili hizo una distinción. Una cosa, explicó, es que las reservas puedan ser alcanzadas por embargos derivados de obligaciones de otras áreas del Estado. Otra es que el propio Central afecte voluntariamente un activo para respaldar una operación. “Si se pone un activo en garantía y no se cumple el contrato, esa garantía va a ser ejecutada”, reconoció.
El funcionario insistió en que se trata de operaciones para administrar liquidez y no de una nueva fuente de financiamiento público. Puso como ejemplo la posibilidad de obtener fondos por un período corto contra títulos del Tesoro estadounidense que forman parte de las reservas, evitando venderlos y recomprarlos.
Sobre el oro trasladado durante 2024, aseguró que los movimientos están documentados y auditados. Explicó que actualmente existe oro físico en las bóvedas del BCRA y otra porción depositada en el Banco de Pagos Internacionales (BIS), en Suiza. Según su versión, el traslado permitió convertir lingotes de menor calidad comercial en activos con mejores estándares aprovechando condiciones favorables del mercado.
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Un Banco Central “agnóstico”
La controversia por los artículos 13 y 33 terminaron funcionando como disparador de la nueva arquitectura que Javier Milei propone en el funcionamiento del BCRA: alterar la relación con el Tesoro y, al mismo tiempo, darle a sus autoridades una estabilidad mayor frente a los vaivenes de la política.

Hacia el final de su intervención, Bausili sintetizó que la reforma busca “un rol del Banco Central mucho más acotado”, menos vinculado al programa económico del gobierno de turno y concentrado en preservar el valor de la moneda.
En ese sentido, defendió la reducción de funciones. Destacó que frente a la Carta Orgánica vigente, que incorpora estabilidad monetaria y financiera, empleo y desarrollo económico con equidad social, el Central concentrará su misión principal en preservar el valor de la moneda.
“El Banco Central tiene que ser agnóstico, no tiene que estar eligiendo un sector de la economía sobre otro”, lanzó Bausili cuando los senadores le preguntaron por herramientas destinadas a favorecer el crédito a pymes o economías regionales.
Rojo de US$ 550.000 millones
Werning puso números al proyecto. Según el cálculo presentado por el vicepresidente del BCRA, el “daño patrimonial” acumulado por el Central entre 2013 y 2023 superó los US$ 550.000 millones a valores actualizados, una cifra equivalente al 85% del Producto Interno Bruto.
En esa cuenta incluyó la pérdida de reservas líquidas a través de letras intransferibles, los adelantos transitorios, las transferencias de utilidades, otros mecanismos indirectos de financiamiento y el costo que luego debió asumir el Central para esterilizar los pesos emitidos.

La hipótesis que defendió Werning es lineal: el Tesoro recibió pesos y dólares; el BCRA deterioró su balance para proveérselos y las familias terminaron absorbiendo una parte sustancial del costo mediante inflación.
Para la conducción de la entidad, ese cálculo explica por qué no alcanza con que el actual gobierno decida no utilizar esos mecanismos. El objetivo es clausurarlos por ley para los que vengan después.
Independencia o blindaje
Ahí es donde apareció el segundo gran cuestionamiento. El proyecto involucra al Congreso de manera vinculante para remover a las autoridades del Banco Central y establece una mayoría agravada de dos tercios de ambas cámaras. La oposición cuestionó la asimetría entre las condiciones requeridas para ingresar al directorio y las necesarias para salir.
José Mayans, jefe de bloque del Justicialismo, calificó de “inconstitucional” el esquema propuesta y sostuvo que convertiría a la conducción monetaria en una suerte de poder permanente. "La Constitución dice que tiene el ente tiene que estar al servicio del pueblo argentino, no al servicio de diez economistas", y acusó de que con la reforma el titular del BCRA "adquiere el rango presidencial o de juez de la Corte. "Nos oponemos terminantemente y declaramos que es inconstitucional que sean removidos por dos tercios ambos cuerpos", advirtió.

Mientras la jefa de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, tomó esa misma discusión para defender el diseño oficial. Sostuvo que abandonar los objetivos múltiples y que haya estabilidad en sus autoridades evitaría los cambios al ritmo de cada gobierno. “Se debe concentrar en garantizar esa estabilidad monetaria y en rendir cuentas por esos resultados”, planteó. Y sostuvo que una conducción protegida frente a remociones discrecionales no supone ausencia de control, sino una “regla de estabilidad” capaz de darle mayor independencia a la autoridad monetaria.
El debate continuará ahora en el recinto, adonde el oficialismo procura consagrar una reforma concebida para que las reglas que hoy el BCRA dice aplicar por decisión propia se conviertan en límites legales para quienes administren la moneda en los próximos gobiernos.
