Desde las Ciencias Sociales
Cómo se enseña la historia de Venado Tuerto en las escuelas
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La docente Valeria Lauretti, del Instituto de Educación Superior N° 7, explica cómo se trabaja del primero a séptimo grado para que los chicos comprendan la ciudad, sus conflictos y la historia local, más allá de la descripción superficial.
Para Valeria Lauretti, docente de la cátedra de Ciencias Sociales y su Didáctica en los profesorados de Educación Inicial y Educación Primaria del Instituto de Educación Superior N° 7 “Brigadier Estanislao López”, “en el primer ciclo (primer, segundo y tercer grado) el eje de las Ciencias Sociales está puesto en lo cotidiano, en lo cercano: la casa, la escuela, la plaza, los espacios que los niños viven día a día. Hacia tercer grado se espera que el niño adquiera nociones de localización espacial dentro de la ciudad, sobre todo de los lugares y espacios más emblemáticos”, destaca.
“Pero muchas veces la enseñanza es meramente descriptiva: les mostramos una foto y decimos ‘esto es’, sin profundizar en por qué es así ni en quiénes intervienen en su construcción”, grafica.
“Necesitamos que, más allá de visitar la plaza San Martín, la estación de trenes y la planta de agua potable o de residuos, identifiquen problemas, formulen preguntas y miren la ciudad desde distintos puntos de vista”, aclara Lauretti, remarcando que las actividades en el aula deben conectar lo cotidiano con la reflexión.
Ante las carencias de un barrio, por ejemplo, muchas veces los niños no entienden por qué pasa, ni cómo se actúa desde el ámbito estatal para cambiar ese estado de cosas. Por eso, en el primer ciclo hay que dejar de lado la ‘pedagogía de lo obvio’ y empezar a problematizar, enseñando que los conflictos sociales no siempre tienen soluciones simples y que no todo es blanco o negro”, agrega la licenciada en Educación, y admite que “eso se intenta y los resultados son dispares”.
En busca de un sentido crítico
Al avanzar hacia el segundo ciclo (cuarto a séptimo grado), los alumnos comienzan a explorar la historia local dentro de un marco provincial. “En cuarto grado aparece por primera vez la idea de proceso histórico: hechos del pasado que la comunidad considera relevantes y que se organizan en una cronología. Pero aún enfrentamos el problema de que la historia local no siempre tiene un desarrollo académico sólido, sino que a veces muestra cierto grado de amateurismo. Muchas veces reproducimos la memoria colectiva sin enseñar a interpretarla críticamente”, señala la docente.
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Ya en cuarto grado, “sucede que nos anclamos en la descripción, en los departamentos, en sus cabeceras, en las leyendas, y se simplifican ciertas antinomias, donde por definición el indio es ‘el malo’ y el soldado se representa como ‘el policía bueno’ que nos cuida”.
Para fortalecer la comprensión, se busca combinar la narrativa con la investigación: uso de archivos, visitas a museos, documentos familiares, archivos escolares y digitales. “Esto permite que los chicos no solo narren hechos, sino que entiendan cómo se construyen las interpretaciones sobre la realidad y cómo diferentes fuentes aportan distintas perspectivas”, explica.
¿Sólo Lengua y Matemática?
La docente del IES N° 7 advierte también sobre la tendencia a priorizar otras materias como Lengua y Matemática: “Las Ciencias Sociales son esenciales para entender y explicar la realidad. Si no podemos comprenderla, tampoco podremos transformarla. Debemos recuperar el equilibrio y reforzar la enseñanza de historia y sociedad local”.
Un ejemplo de esto es el trabajo con efemérides: “No basta con conmemorar, hay que significar. Enseñar la historia implica abrir la mirada a distintos puntos de vista y permitir que los chicos comprendan la pluralidad de la realidad, reflexionando sobre cómo los hechos del pasado nos interpelan hoy y cómo podrían haber sido distintos”.
Según Valeria Lauretti, superar la simple descripción desde el primer ciclo permite que los chicos desarrollen pensamiento crítico y herramientas para comprender su ciudad y su sociedad. “No se trata de transmitir verdades absolutas, sino de despertar preguntas, mirar con pluralidad y entender que la historia y la sociedad son complejas. Ese es el objetivo final de las Ciencias Sociales en la primaria, que abarca la construcción de conocimientos sobre la historia de la ciudad”, concluye.

