Cambio de clima
Con la llegada del otoño, el gobierno ajusta los pronósticos de la inflación
:format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/milei.jpg)
Milei y Caputo recalibraron las proyecciones para los datos del tercer mes del año que comenzará a publicar el INDEC desde la próxima semana. La evolución de precios bajo presión por la suba de precio en los combustibles por la guerra en Medio Oriente, obligan a ensayar caminos alternativos.
Mauro L. Muñoz
Con la llegada del otoño, el gobierno empezó a cambiar el pronóstico de la inflación. Dejó atrás los auspicios de desaceleración y dio paso a una visión más conservadora del fenómeno, atendiendo a cifras que amenazan en marzo, acelerado por condiciones extremas por la guerra en Medio Oriente.
Ya no se trata de una discusión por tecnicismos, la inflación se transformó en el punto donde hoy se cruzan varias tensiones de la economía: el ritmo de la actividad, el debate cambiario, la consistencia del programa, la presión internacional del precio de los combustibles y el propio margen político de un gobierno que necesita mostrarse todavía en control de la situación.
El ministro Luis Caputo fue quien lo verbalizó con claridad. “Por ahí el EMAE de febrero da para abajo, por ahí la inflación del mes pasado, por la nafta y educación, da más alta, no importa. No nos va a desviar del rumbo”, dijo este miércoles en la Bolsa de Comercio de Rosario. Por un lado, la frase sinceró que marzo puede ser peor que febrero, pero buscó también encuadrar la estadística en una narrativa de continuidad del plan. De todos modos, el hecho de que lo haya expresado ya marca que algo cambió.
Previsión del tiempo
Hasta hace pocas semanas, tanto Milei como Caputo insistían con que la inflación mensual podía empezar con “0” entre julio y octubre. El horizonte era una desaceleración persistente, que permitiera mostrar un triunfo rotundo de la ortodoxia fiscal y monetaria. Ahora el tono es otro. No porque el Gobierno haya abandonado el discurso, sino porque la realidad empezó a imponer matices.

Caputo disertó en Rosario y admitió que el índice de precios de marzo mostrará un salto respecto a los meses previos, pudiendo superar el 3%.
Caputo reconoció que el IPC de marzo podría ser más alto, pero además dejó otras frases sobre el cambio de perspectiva: “Me preocupa la velocidad de la recuperación. Tenemos potencial para estar creciendo al 9 o 10 por ciento”, dijo. Esa declaración no sólo puso en escena la inquietud por la actividad, sino que expuso una tensión central del programa: mientras el equipo económico quiere exhibir estabilidad macro y orden fiscal, la economía real no termina de consolidar una recuperación lo suficientemente rápida.
Milei, por su parte, también recalibró plazos. Estas semanas retomó el diálogo directo con usuarios de la red social X. Allí, consultado por la inflación, admitió que “han habido contratiempos” en la dinámica inflacionaria y corrigió el plazo de su promesa. Ya no habló de una inflación con “0” para mitad de año. Ahora dijo que “en el final de nuestro mandato la exterminaremos”. Sin embargo, remarcó en otra respuesta, que no piensa abandonar la ortodoxia: “no abandonemos la lucha con las herramientas del manual de la libertad…”, dando a entender que además la inflación volvió a ser un campo de disputa ideológica.
El dato de febrero, que marcó 2,9%, activó la primera alarma. Quedó por encima del 2,7% que esperaba el mercado y prolongó a nueve los meses sin una desaceleración y a seis los meses consecutivos por encima del 2%. Así, el acumulado del primer bimestre llegó a 5,9%. Y si marzo se ubica en torno al 3%, como estiman consultoras, el primer trimestre llegaría al 9%. Eso significa que, en apenas tres meses, la inflación ya se habría comido casi todo lo que el Gobierno proyectaba para el año en su Presupuesto: 10,1%.
Instrumentos a mano
Otra señal del cambio de clima llegó este jueves, cuando YPF anunció que fijará por 45 días el precio de la nafta para evitar que el impacto de la guerra se traslade de lleno a los bolsillos y, por extensión, a la inflación. La medida implica que no se moverá el costo vinculado al Brent, principal indicador internacional del crudo. A ello se suma que el Gobierno postergó hasta mayo el aumento del impuesto a los combustibles, medida que fue formalizada mediante el Decreto 217/2026.

La petrolera estatal apunta a estabilizar los valores en las estaciones de servicio frente a la suba internacional del petróleo provocada por la guerra en Medio Oriente.
Es un giro relevante en la marcha del programa libertario que implementa el oficialismo desde diciembre de 2023, porque el Gobierno decidió intervenir en el mercado para desacoplar temporalmente el precio local de una variable internacional, con el objetivo de evitar que el shock externo pegue de lleno en el surtidor y, por extensión, en el índice de precios. Pero la decisión tiene motivos suficientes, después de semanas de presión sobre los combustibles: en marzo, las estaciones de servicio reflejaron aumentos cercanos al 6%, impulsados por el encarecimiento del petróleo por la guerra en Medio Oriente.
La inflación de marzo, además, será la primera en reflejar indirectamente el escenario internacional, ya que febrero no involucró el impacto del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán que comenzó el sábado 28, es decir el último día de ese mes, por lo que respondió principalmente a factores de la dinámica doméstica. La cifra del tercer mes del año será informada por el INDEC el próximo 14 de abril, según dio a conocer este miércoles en su calendario de publicaciones. Algunas consultoras estiman que podría trepar por encima del 3%.
La escalada bélica, además, está configurando un cuadro de estanflación global. Así lo advirtió esta semana un grupo de economistas del Fondo Monetario Internacional. Para la Argentina, eso supone un riesgo adicional sobre dos frentes al mismo tiempo: crecimiento y precios. Ante esa nueva dinámica, el Gobierno también toma nota. El Banco Central empezó a bajar encajes para multiplicar el efecto sobre las tasas activas y reactivar el crédito para que la actividad comience a moverse a mayor velocidad. Pero eso abre otro dilema: más liquidez podría ayudar a recomponer consumo, aunque también podría meter presión sobre los precios.
Puede interesarte
En ese contexto, la incorporación de Ernesto Talvi al equipo económico fue leída como una señal de que el Gobierno empieza a aceptar una mirada menos dogmática y más flexible. El económico uruguayo, especialista en dinámica inflacionaria, alimentó las observaciones de que el gobierno ensaya un giro del equipo económico desde la ortodoxia libertaria hacia una heterodoxia más realista.
Caputo, a su vez, elevó el tono en un tramo de su discurso en Rosario, al referirse a quienes buscan salidas cambiarias para estas complejidades. “Encuentro patético a los que dicen eso. Le toman el pelo a la gente. No sé si lo hacen porque les pagan o por desconocimiento. Un país que devaluó en los últimos 25 años de 1 a 1.400, ¿En serio la solución que tienen es devaluar?”, reclamóLuego sumó un exabrupto, en una reacción que dejó en claro que, para el ministro, una devaluación desordenaría el resto de las variables y aceleraría la inflación. Por eso, el eje cambiario sigue siendo una vía que el Gobierno considera clausurada.

