Crecieron las exportaciones agroindustriales
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En cinco meses del año, la facturación creció 17,5% pero las cantidades vendidas al exterior lo hicieron 18,4%. En 52 sectores agroindustriales, la productividad prevalece incluso cuando los precios internacionales no acompañan.
Un reciente informe publicado en Novedades Económicas por el IERAL de la Fundación Mediterránea, elaborado con datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), traza un diagnóstico detallado sobre el desempeño de 52 agrupamientos agroexportadores en lo que va del año.
De acuerdo con el documento titulado "Exportaciones agroindustriales 2026: una mejora extendida, con motores diversos", durante los primeros cinco meses de 2026 el país logró exportaciones agroindustriales por US$ 22.394 millones. Esto representa un incremento interanual del 17,5% en los valores generados.
Juan Manuel Garzón, responsable de la sección agroindustrial del Ieral, considera que lo más relevante es que las cantidades exportadas experimentaron un alza aún mayor, ubicándose en un 18,4%.
Esta leve pero crucial diferencia indica que, a nivel agregado, la expansión de las exportaciones se explica principalmente por la existencia de una "mayor oferta exportable", y no por una mejora generalizada en los precios de los mercados internacionales.
Un repunte con matices
Para determinar qué tan amplia es esta recuperación, el informe del IERAL evaluó el comportamiento de 52 complejos agroindustriales. Los resultados confirman que la tendencia al alza abarca a gran parte del sector: el grupo de mejor desempeño está compuesto por 29 complejos que lograron crecer simultáneamente tanto en valor como en cantidades.
Este bloque representa el 55,8% de la participación exportadora y engloba a motores clave como el maíz, el trigo, los complejos bovinos, los lácteos, el girasol y la cebada.
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En los demás segmentos, la realidad comercial es más dividida. Existen 6 complejos (con una participación del 11,5%) que aumentaron su valor exportado sin poder expandir sus volúmenes; es el caso de la soja.
Otros 5 complejos (9,6% del total) lograron exportar mayores cantidades, pero sin ver reflejado ese esfuerzo en un incremento de valor, como ocurrió con el maní y la avena.
Finalmente, 12 complejos (que concentran el 23,1% del total) sufrieron caídas o estancamiento en ambas variables, destacándose aquí sectores como el avícola, el arroz y el azúcar.
Heterogeneidad oculta
Si bien el análisis por complejos demuestra que "la expansión fue relativamente generalizada", Garzón hace un llamado de atención respecto a la composición interna de los envíos. Al profundizar el foco e identificar 173 productos de manera individual, el escenario se vuelve mucho más heterogéneo.
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De ese total, apenas 64 productos (el 37%) consiguieron registrar incrementos en las dos variables estudiadas (valor y cantidad). Simultáneamente, 36 aumentaron solo en valor, 8 solo en sus volúmenes y unos considerables 65 productos no registraron crecimiento en ninguna dimensión.
Como conclusión de este fenómeno, el estudio advierte que, incluso dentro de los grandes complejos agroindustriales que hoy muestran números positivos, la rentabilidad y la mejora exportadora estuvieron concentradas en artículos muy específicos, conviviendo al mismo tiempo con retrocesos en otras líneas de producción.
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Energía y minería
El informe del Ieral implica que, mientras Economía espera por los nuevos "drivers" de la economía argentina, la agroindustria sigue siendo un protagonista decisivo.
Según Ieral, en los doce meses terminados en abril de 2026, las actividades agropecuarias y la elaboración de productos alimenticios registraron un aporte neto de divisas al mercado de cambios cercano a US$ 36.900 millones. Por su parte, el agregado de minas y canteras, que incluye petróleo, gas y minería metalífera, aportó alrededor de US$ 18.300 millones.
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