Desocupación en niveles de pandemia
Crecimiento del PBI con aumento de desempleo: un fenómeno argentino
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Pese a que en el año 2025 la economía argentina registró una suba del 4,4% anual, la tasa de desocupación creció hasta el 7,5% de la población económicamente activa. El empleo total se contrajo en 142.600 puestos y el desempleo aumentó en 245.700 trabajadores.
Gabriel Rossini
El aumento de la desocupación en el mismo período en el que aumenta el Producto Bruto Interno es un fenómeno infrecuente que en Argentina se ha repetido por segunda vez en los últimos 30 años y cuyas causas hay que buscarlas en un programa económico que prioriza las actividades extractivas que generan pocos puestos de trabajo, induce la destrucción de actividades que son intensivas en mano de obra como la industria y la construcción, se desentiende del resto de las actividades como el comercio y precariza el empleo hasta límites desconocidos este siglo.
El año 2025 la economía argentina volvió a crecer, el Estimador Mensual de la Actividad Económica registró una suba del 4,4% anual, impulsada fundamentalmente por el campo, en particular una gran cosecha de trigo, y la actividad financiera, mientras que la desocupación, en el mismo período de tiempo, alcanzó en el último cuatrimestre del año el nivel más alto desde 2020 cuando el mundo enfrentó una pandemia.
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De acuerdo con lo que informó el Indec, la tasa de desocupación subió durante el cuarto trimestre de 2025 hasta el 7,5% de la población económicamente activa, lo que representa un incremento de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior. El empleo total se contrajo en 142.600 puestos y el desempleo aumentó en 245.700 trabajadores en comparación interanual.
No es un fenómeno nuevo en la economía argentina: en los 90 el país tuvo períodos de recuperación importante de la economía como los primeros tres años después de la convertibilidad y en el período 1996/97 tras la salida del efecto Tequila con picos históricos de desempleo que alcanzó el máximo en mayo de 1995 con el 18,4%. El 14 de mayo de ese año, Carlos Menem fue reelecto presidente en primera vuelta con el 49,8% de los votos y una participación del 82% del padrón.
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Las explicaciones de quienes estudian la evolución del empleo en Argentina son coincidentes: el aumento del desempleo es consecuencia de las políticas económicas nacionales que han decidido priorizar las actividades primarias extractivas como la minería, la energía y el agro, que generan pocos empleos, y ha librado a su suerte al resto, a las que le agregó una competencia imposible con los productos importados asiáticos, sobre todo de China, que profundiza aún más su deterioro.
Según un estudio que difundió el Banco Provincia de Buenos Aires en su cuenta de X, "una actividad tirada por sectores poco intensivos en trabajo y la caída del poder adquisitivo, que obliga cada vez a más gente a buscar trabajo, provocó este fenómeno inédito para la economía argentina". Más gente buscando otra actividad que genere un segundo o tercer ingreso porque con uno solo no alcanza, otra cotidianeidad de los 90 que vuelve.
Los dos sectores en los que el gobierno nacional ha puesto todas sus fichas son el minero y el energético que en total representan unos 170 mil empleos directos (cerca de 41 mil el primero y algo más de 128 mil el segundo), lo que no alcanza a compensar ni de cerca los que pierden las otras actividades económicas, por más que se intente justificar la situación apelando a la destrucción creativa, un concepto del economista Joseph Schumpeter cuya idea central es que el capitalismo avanza destruyendo continuamente las viejas estructuras económicas para dar lugar a otras nuevas. A la economía argentina le está faltando la segunda parte, esto es, la creación de actividades nuevas salvo que consideremos como tal repartir comida en bicicleta o manejar autos de aplicación.
De acuerdo con los datos difundidos el viernes, de acuerdo con el Sistema Integrado Previsional Argentina (SIPA), desde la asunción de Javier Milei se destruyeron 288.815 empleos asalariados (-2,8%) hasta diciembre de 2025.
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Del total de empleos registrados perdidos, 200.941 corresponden al sector privado (-3,2%), que lleva siete meses consecutivos de destrucción de empleo, 70.346 al sector público (-2%) y casas particulares 17.5.28 (-3,8%). Solo crecieron el Monotributo en 159.501 inscriptos (+7,8%).
Solo en el mes de diciembre de 2025 se perdieron 6.741 empleos asalariados, de los cuales 12.399 son privados y y 543 del sector público, mientras que creció el empleo en casas particulares (+6.201) y el Monotributo (+10.636).
La industria es el sector que más empelo perdió: solo en 2025 se destruyeron en el sector unos 40 mil empleos, sobre todo en el segundo semestre del año, y de continuar con esta tendencia recesiva, el comercio empezará a acelerar la pérdida de puestos de trabajo.

