Criar también es aprender: una charla en el Colegio Santa Isabel puso el foco en los desafíos de las familias
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Las pantallas y la sobreinformación ocuparon un lugar central en el análisis.
El Colegio Santa Isabel de Elortondo llevó adelante un encuentro destinado a las familias del nivel inicial para reflexionar sobre los desafíos actuales de la crianza y las herramientas que pueden utilizar los adultos para acompañar a niños, niñas y adolescentes en cada etapa de su desarrollo.
La charla estuvo a cargo de la licenciada Victoria Conte, psicopedagoga certificada en Disciplina Positiva y pedagogía Montessori, quien desde hace más de 15 años trabaja junto a niños, familias y docentes en ámbitos educativos, terapéuticos y de formación. La actividad contó con la presencia de la representante legal de la institución, Graciela Garbocci; la directora, María Alejandra Gaydou; y las vicedirectoras Florencia Albelo y María Alejandra Prado.
Desde el Colegio explicaron que la propuesta surgió de la necesidad de generar instancias de encuentro, reflexión y diálogo sobre la crianza y el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes, en un contexto en el que las familias reciben permanentemente información y diferentes enfoques a través de las redes sociales y los medios.
“En la actualidad es muy fuerte el bombardeo de teorías y ofertas relacionadas con la crianza, pero no todas responden a valores para un desarrollo integral de la persona. Por eso es muy bueno detenerse y pensar junto a profesionales capacitados, como Victoria Conte, que además de teoría científica tienen la experiencia de lo vivido en su vida cotidiana”, explicó María Alejandra Gaydou.
Los nuevos desafíos de las familias
Durante la charla, Conte abordó situaciones que atraviesan diariamente las familias, desde las rutinas y los límites hasta la gestión de berrinches y enojos. También hizo especial referencia a una problemática que adquirió mayor presencia durante los últimos años: la relación de niños y adolescentes con las pantallas y los entornos digitales.
“Uno de los desafíos nuevos tiene que ver con lo digital: limitar el uso de pantallas, recuperar la conexión real y no tanto virtual, prestar atención al contenido que consumen los niños y, cuando son más grandes, a las redes sociales y a aquello a lo que están expuestos”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que las familias actuales cuentan con una cantidad de información que no tuvieron generaciones anteriores, aunque esa disponibilidad también puede generar dudas. “A veces tanta información desinforma o desorienta un poco sobre cómo proceder. Desde el amor uno acciona como considera, pero hay concepciones erróneas que pueden dificultar una verdadera crianza respetuosa”, planteó.
Firmeza y respeto para establecer límites
Uno de los puntos centrales del encuentro fue la necesidad de diferenciar la crianza respetuosa de la permisividad. Para Conte, el desafío está en encontrar un equilibrio entre la firmeza del adulto y una manera respetuosa de relacionarse con los chicos.
“Una crianza respetuosa tiene que ver con lograr un equilibrio entre ser firmes y ser amables. Cuando se empezó a hablar de crianza respetuosa, creo que se malinterpretó un poco el concepto y algunas familias terminaron volcándose hacia la permisividad, como si ser respetuoso significara decir que sí a todo”, explicó.
La psicopedagoga remarcó que el respeto debe darse en ambas direcciones y que corresponde al adulto establecer y sostener los límites. “Podemos poner un límite sin humillar al niño, sin levantar la voz y sin castigarlo. No hay que perder de vista que es el adulto quien pone los límites y quien debe sostenerlos de manera amable y respetuosa”, afirmó.
Para ejemplificarlo, Conte mencionó situaciones habituales dentro de una familia: “Puedo escuchar, entender y dar opciones, pero hay cosas que hay que hacer. Podemos elegir si te bañás antes o después de comer, pero hay que bañarse; podemos elegir dónde hacer la tarea, pero la tarea hay que hacerla. Ahí está el equilibrio entre escuchar y sostener el límite”.
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Acompañar también cambia con la edad
Otro de los aspectos abordados fue la necesidad de adaptar el rol de los adultos a medida que los hijos crecen. Conte explicó que conocer las características de cada etapa permite acompañar mejor el desarrollo de la autonomía y establecer expectativas acordes a las posibilidades de cada edad.
“A medida que el niño va creciendo cambia la manera del adulto de acompañar, porque aparecen otras habilidades y otras necesidades. Es importante conocer su desarrollo para fomentar su autonomía e independencia y también saber qué exigir y hasta dónde”, sostuvo.
En el caso de la adolescencia, utilizó una comparación para explicar esa transformación: “Nos pasamos al asiento del acompañante de su auto, de su vida. Podemos seguir estando a su lado, aconsejándolos y dando nuestra opinión, pero ya son ellos quienes empiezan a conducir el rumbo de su vida”.
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Padres que también están aprendiendo
El encuentro también puso el foco sobre los adultos y la necesidad de entender la crianza como un proceso de aprendizaje permanente. En ese camino, Conte habló de revisar las propias decisiones, reconocer errores y mantener criterios compartidos entre quienes tienen la responsabilidad de criar.
“Los padres aprendemos a ser padres mientras criamos. Uno tiene que criar trabajando, con sueño, con cansancio, con problemas, y va aprendiendo sobre la marcha. Siempre está bueno revisarse como adulto, ver qué estamos haciendo, qué funciona y qué no”, expresó.
También consideró importante que exista una línea compartida entre los adultos y una articulación con las instituciones de las que participan los chicos. “Es clave ponerse de acuerdo, estar alineados con la escuela y, sobre todo, entre los padres, tratando de no desautorizar a la otra parte. Y si nos equivocamos, no está mal pedir disculpas o explicar qué pasó”, señaló.
Finalmente, Conte propuso reemplazar la culpa por una revisión que permita pensar de qué manera actuar frente a una situación similar en el futuro: “En vez de irnos a dormir pensando con culpa en lo que hicimos mal, podemos preguntarnos qué pasó, qué hubiéramos hecho diferente y cómo podríamos hacerlo mañana. También es fundamental el autocuidado de los padres, para estar en un nivel de bienestar y de energía que nos permita cuidar a otros”.

