De Venado Tuerto al oro mundial: Román y Agustín Maldonado y un sueño compartido
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Radicados en España desde 2018, los hermanos conquistaron con Argentina el título de paleta cuero en frontón de 36 metros, una especialidad que el país llevaba 46 años sin ganar. En una entrevista con Ver Tv, hablaron del camino recorrido, el respaldo de su familia y la decisión de seguir vistiendo la camiseta nacional.
Cuando Román y Agustín Maldonado decidieron dejar Venado Tuerto para instalarse en España, tenían un objetivo: crecer en la disciplina que los apasionaba y encontrar un lugar donde pudieran dedicarse de lleno a la pelota vasca. Ocho años después, regresaron a su ciudad con una medalla de oro mundial y la satisfacción de haber alcanzado juntos una conquista histórica para Argentina.
Los hermanos integraron el equipo campeón de paleta cuero en frontón de 36 metros en el Mundial disputado en Buenos Aires. Compartieron el plantel con Mateo Billorou y Mateo Alberdi, bajo la conducción de Gabriel Villegas, y ayudaron a terminar con una espera de 46 años sin títulos argentinos en la especialidad.
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Durante la entrevista, repasaron una experiencia atravesada por la exigencia deportiva, la presión de competir como locales y la emoción de reencontrarse con familiares y amigos.
“Sabíamos que era muy complicado, que no éramos favoritos”, reconoció Román. Sin embargo, también confiaban en que el acompañamiento del público podía convertirse en un impulso para afrontar el desafío.
Un comienzo exigente y la confianza para avanzar
El recorrido argentino tuvo desde el inicio una prueba de máxima dificultad: España, que llegaba con cuatro títulos mundiales consecutivos y jugadores de amplia experiencia.
Agustín contó que su preparación se vio afectada por una enfermedad al llegar a Buenos Aires. Esa situación obligó al equipo a reorganizarse para el debut, en el que Román compartió cancha con Mateo.
La victoria ante España, resuelta por un punto en el set decisivo, fortaleció al conjunto argentino. Después llegó un nuevo triunfo y la clasificación en el primer lugar del grupo, que permitió enfrentar a Portugal en semifinales.
“Se sufre demasiado, pero es lo lindo también de este deporte”, expresó Agustín al recordar esos momentos.
La preparación colectiva también tuvo un lugar central. Aunque los cuatro integrantes del plantel se conocían desde hacía años, debieron ajustar su funcionamiento y adaptarse a las particularidades de una modalidad distinta de la pelota paleta tradicional que se practica en Argentina.
La decisión de irse y el respaldo de sus padres
La historia que desembocó en el campeonato comenzó mucho antes. En 2018, los Maldonado se trasladaron a Europa acompañados por sus padres. Román tenía el sueño de convertirse en profesional de pala larga y Agustín compartía el interés por desarrollar su carrera en las modalidades con pelota de cuero.
El apoyo familiar fue decisivo para concretar ese proyecto y sostenerlo lejos de casa. Con el tiempo, otros integrantes de la familia también se instalaron en España.
“Sin el apoyo de ellos no hubiese sido igual”, señalaron durante la entrevista. Para ambos, sus padres son parte fundamental de los logros deportivos. Actualmente viven cerca de Bilbao, en el País Vasco, donde encontraron un entorno que les permite convivir diariamente con el deporte que eligieron.
“Vivir ahí es como vivir en un sueño para nosotros”, resumió Román, al describir una región donde los frontones, las escuelas de pelota y las transmisiones televisivas forman parte de la vida cotidiana.
Hermanos, compañeros y representantes de Argentina
La posibilidad de compartir equipo atraviesa sus carreras. Después de competir por caminos diferentes durante un tiempo, volvieron a encontrarse en un mismo club y luego en la selección.
“Jugando juntos nos potenciamos más”, explicó Agustín. “Es con la persona que más me entiendo, no solamente en el deporte, sino en la vida en general”.
Esa cercanía también les permite convivir con las diferencias. Entre risas, reconocieron que discuten, aunque el objetivo compartido termina por reunirlos del mismo lado.
Pese a las posibilidades que, según contaron, tuvieron para representar a otros seleccionados, la elección deportiva sigue siendo Argentina.
“Mientras que se pueda, seguiremos empujando por Argentina”, afirmaron.
Las raíces que permanecen en Venado Tuerto
Los hermanos recordaron sus comienzos en El Empalme, el paso por la escuela del Centro de Empleados y la continuidad de su formación en Jockey Club. También destacaron a quienes los acompañaron en el aprendizaje y a los amigos que mantienen el contacto a la distancia.
El regreso tuvo una carga especial para Agustín, que contó que no había vuelto al país desde su partida. La consagración le permitió reencontrarse con su gente y compartir una alegría construida a lo largo de años de entrenamiento.
Antes de retomar sus compromisos en Europa, ambos agradecieron el cariño recibido en Venado Tuerto y el acompañamiento durante el Mundial.
“Todos nos apoyan, nos escriben y seguimos estando en contacto”, expresaron. “También son parte de este título”.
