El Gobierno busca modificar la redacción del proyecto de Propiedad Privada para lograr el apoyo necesario
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Patricia Bullrich, Federico Sturzenegger y equipos técnicos se reúnen para volver a revisar la letra chica del texto, cuyo tratamiento ya fue postergado cuatro veces. La compra de tierras por parte extranjeros concentra las objeciones de los bloques aliados. El oficialismo quiere asegurarse consensos antes del 6 de agosto.
Mauro L. Muñoz
El Gobierno aprovecha el receso parlamentario para reconstruir una ley que convirtió en bandera ideológica, pero que todavía no pudo traducir en apoyo legislativo. A tal fin, puso en marcha una nueva negociación para destrabar el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada antes del 6 de agosto, fecha en la que el Senado deberá retomar el cuarto intermedio dispuesto durante la última sesión.
La reunión de este jueves reúne al autor del proyecto y ministro de Desregulación y Transformación del Estado Federico Sturzenegger; la jefa del bloque libertario en la Cámara alta, Patricia Bullrich; a la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy; y a representantes de los equipos parlamentarios y bloques federales. También participan los titulares de las comisiones de Asuntos Constitucionales, Agustín Coto, y de Legislación General, Nadia Márquez.
El objetivo inmediato es acordar una redacción que preserve el corazón desregulador del proyecto, pero incorpore las observaciones de los gobernadores y senadores aliados. Sin ese equilibrio, la quinta oportunidad podría terminar igual que las cuatro anteriores donde los votos no alcanzaron y el texto siguió recibiendo modificaciones que dejó inconforme incluso hasta sus propios ideólogos.
Una ley con muchas versiones
La iniciativa ingresó al Senado el 27 de marzo y obtuvo dictamen el 20 de mayo. Desde entonces, atravesó una secuencia de avances, correcciones y retiros que revela las dificultades del oficialismo para administrar una mayoría prestada.

La compra de tierras por extranjeros es el principal punto de conflicto del proyecto de Propiedad Privada en el Senado.
El 4 de junio fue incluida en la sesión que aprobó el pliego judicial de Verónica Michelli, pero La Libertad Avanza decidió retirarla del temario. El nuevo intento, previsto para el 18 de junio, quedó absorbido por la crisis política alrededor del entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El 25 de junio tampoco pudo tratarse porque la Cámara alta no consiguió quórum. Finalmente, el 16 de julio Bullrich pidió un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto, moción que fue aprobada por 62 votos afirmativos, tres negativos y una abstención.
Desde su presentación, el expediente acumuló modificaciones y llegó a circular en unas quince versiones, según los cálculos de los cronistas parlamentarios. Si bien logró acercar algunos respaldos, también abrió un conflicto interno, ya que de aprobarse la versión podría quedar lejos de los ejes centrales de la propuesta original. Por esto, el Ejecutivo busca ahora consensuar con los bloques aliados una postura más unánime sobre el proyecto.
Para Javier Milei, la iniciativa es una pieza elemental en el programa libertario. El presidente lo dejó claro durante el aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. “Está en el Congreso la ley para declarar la inviolabilidad, el respeto y la defensa a ultranza del derecho de propiedad”, sostuvo. Y agregó: “aquellos que se opongan a la defensa férrea del derecho de propiedad, como postulamos nosotros en base al orden liberal, son los enemigos del progreso”.
Esa intensidad discursiva elevó el costo de un nuevo fracaso. Para el Gobierno, aprobar la norma significaría comenzar el segundo semestre con una victoria y reafirmar la orientación de su agenda desreguladora. Otra postergación, en cambio, exhibiría que ni siquiera una iniciativa presentada como elemental para el ideario libertario consigue ordenar al oficialismo y sus aliados.
Bullrich busca cerrar acuerdos
El principal foco de resistencia aparece en el articulado relacionado con las tierras fiscales y la posibilidad de ampliar la participación de personas o sociedades extranjeras en la adquisición de tierras rurales. Los bloques federales hicieron llegar sus reparos preocupados por el alcance territorial de las modificaciones, al igual que sectores aliados que tradicionalmente acompañan al oficialismo.

Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario, acelera los diálogos para que el proyecto avance en la Cámara alta.
La vicepresidenta Victoria Villarruel también tomó distancia de ese punto y protagonizó un duro cruce con Bullrich en la sesión anterior, que se dio en medio de los partidos de la Selección Argentina en el Mundial. Por eso este martes se reunieron durante unos veinte minutos en el despacho de la titular del Senado para encontrar puntos en común más allá de las diferencias personales.
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La jefa del bloque de La Libertad Avanza quedó a cargo de traducir la definición presidencial en votos. Su tarea consiste en acercar a los representantes provinciales, contener las ambiciones de la cartera que comanda Sturzenegger y acordar con Legal y Técnica una redacción que pueda ser defendida simultáneamente en el recinto y en la Casa Rosada.
La sesión del 6 de agosto ya fue comprometida para continuar el debate y el calendario posterior está cargado de proyectos que no tienen un rumbo certero. El proyecto de Ley Hojarasca, que inicialmente iba a encabezar la agenda de esa jornada, sería desplazado al 13 de agosto. También quedaron pendientes el Súper RIGI, la modificación de la Zona Fría, la reforma electoral, otro paquete de desregulación y las iniciativas que el Ejecutivo planea remitir sobre Inocencia Fiscal y la Carta Orgánica del Banco Central.

