Ruido de motosierra
El Gobierno nacional impulsa el retiro voluntario en el INTA
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El plan está enfocado a reducir el personal de planta permanente y podría afectar a casi mil trabajadores en todo el país.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) implementará un plan de retiro voluntario para su personal de planta permanente, aprobado por su Consejo Directivo, que podría afectar a casi mil trabajadores en todo el país. Esta iniciativa forma parte de la política de reducción del gasto público y reorganización estatal impulsada por la administración de Javier Milei.
El Gobierno nacional ha puesto en marcha un nuevo plan de retiro voluntario dirigido a los trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), una medida que se enmarca en la política de ajuste y reorganización de organismos públicos impulsada por la gestión del presidente Javier Milei. La iniciativa, aprobada por el Consejo Directivo del organismo, entró en vigencia esta semana con un plazo inicial que se extiende hasta el 31 de mayo.
Esta disposición está dirigida exclusivamente al personal de planta permanente y prevé compensaciones económicas calculadas según la antigüedad y los salarios actualizados de los empleados que opten por adherirse al esquema. Según la resolución oficial, el régimen podría prorrogarse por única vez durante quince días adicionales, si así lo decide el propio Consejo Directivo.
Este programa se suma a otras iniciativas similares implementadas recientemente en diversas áreas de la administración pública nacional, como la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), donde el Poder Ejecutivo también avanzó con mecanismos de desvinculación voluntaria.
Detalles
De acuerdo con la resolución publicada en el Boletín Oficial, el sistema se fundamenta en el Convenio Colectivo de Trabajo General para la Administración Pública Nacional, que contempla el retiro voluntario como una causa válida para la finalización de la relación laboral.
El cálculo de las compensaciones tomará como referencia los haberes liquidados a enero de 2026 y la antigüedad reconocida hasta el 31 de marzo de este año. Oficialmente se detalló que el incremento salarial considerado para la liquidación asciende al 10,3% sobre la base salarial utilizada para el esquema.
En paralelo, el Gobierno estima que alrededor del 20% de la planta del organismo podría adherirse al programa. Esta proyección implicaría la desvinculación de aproximadamente 950 trabajadores, de un total de entre 5.700 y 5.800 empleados distribuidos en todo el país.
El costo estimado para afrontar las compensaciones supera los 101 mil millones de pesos, según cálculos internos del organismo citados en documentación oficial y reportes especializados. La Dirección General de Administración del INTA será la encargada de analizar y resolver las solicitudes de adhesión al régimen. Asimismo, la normativa establece que el acceso al beneficio no será automático, ya que cada caso deberá ser evaluado por las autoridades competentes.
En otras experiencias recientes dentro del Estado nacional, como la implementada en Anses, los programas de retiro voluntario incluyeron restricciones para quienes mantuvieran litigios judiciales abiertos, estuvieran próximos a jubilarse o tuvieran sanciones administrativas pendientes.
Contexto
La implementación del retiro voluntario se produce en medio del plan de “modernización” que el Gobierno impulsa sobre el INTA desde fines de 2025. Ese proceso incluye la reducción de estructuras administrativas, la revisión de gastos y la venta de inmuebles considerados subutilizados por la administración nacional.
Uno de los casos que generó mayor repercusión fue la venta de un edificio histórico del organismo, ubicado en el barrio porteño de Palermo. La operación derivó en cuestionamientos de sectores gremiales y de trabajadores, luego de que trascendiera que los fondos obtenidos por la subasta habrían sido destinados al Tesoro Nacional y no directamente al instituto, como se había anunciado inicialmente.
En este contexto, gremios vinculados al INTA han manifestado preocupación por el impacto que podría tener la reducción de personal sobre las tareas de investigación, extensión rural y asistencia técnica que el organismo desarrolla en diversas regiones del país. Cabe recordar que el instituto posee una vasta presencia territorial mediante estaciones experimentales y agencias de extensión distribuidas en todas las provincias argentinas.
Desde el Gobierno sostienen que las medidas buscan ordenar el funcionamiento administrativo y reducir gastos operativos dentro de la estructura estatal. En esa línea, la administración nacional considera que existen áreas sobredimensionadas y propiedades con costos de mantenimiento elevados.

