El Gobierno nacional postergó el ajuste en los subsidios a la luz y el gas durante octubre
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Para octubre, mantuvo bonificaciones muy superiores a las previstas cuando creó el nuevo régimen. La decisión eleva el gasto energético, mientras el Presupuesto 2027 proyecta otra reducción. En tanto, redefine el mapa territorial de las ayudas.
El gobierno nacional volvió a correr buena parte del ajuste en subsidios energéticos que había diseñado al comenzar el año en base al nuevo régimen SEF.
La Resolución 272/2026 de la Secretaría de Energía mantuvo durante este mes condiciones mucho más favorables para los hogares alcanzados por Subsidios Energéticos Focalizados que las previstas originalmente, prolongando una secuencia de excepciones que comenzó durante el invierno y que ahora continúa aun después de terminada la temporada de mayor consumo de gas.
Para la electricidad, el Decreto 943/2025 había establecido para octubre un bloque subsidiable de 150 kWh mensuales, con una bonificación general del 50% sobre el Precio Estacional (PEST) y otra extraordinaria que debía haber descendido al 4,55%. Finalmente, Energía elevó el bloque a 200 kWh y llevó el adicional nuevamente al 25%, por lo que la bonificación sobre el precio mayorista alcanza el 75% dentro de ese límite.

En el gas el desvío es todavía mayor. El esquema inicial disponía que la bonificación general del 50% terminara en septiembre y que octubre quedara únicamente con el adicional extraordinario del 4,55%. La resolución publicada ahora prorrogó aquel 50% y fijó el adicional en 24,25%: el beneficio llega así al 74,25% sobre el Precio Anual Uniforme (PAU) correspondiente al componente subsidiable.
El ajuste pasó el invierno
El Gobierno ya había comenzado a apartarse durante los meses fríos del sendero descendente que había previsto para 2026. La diferencia es que el propio Decreto 943 define al invierno gasífero entre el 1° de mayo y el 30 de septiembre, mientras que octubre abre el período de menor demanda en el que originalmente se había previsto retirar la bonificación general al gas.

Energía fundamentó ahora la continuidad de la asistencia en la necesidad de evitar “variaciones abruptas” en las facturas y, para el gas, mencionó “adecuaciones en la demanda” y costos expuestos a la volatilidad de los precios internacionales a causa del conflicto bélico en Medio Oriente.

La decisión tiene además una contracara fiscal. El último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP UBA-Conicet muestra que, hasta mediados de septiembre, los subsidios energéticos acumulados crecieron 16% interanual en términos reales y concentraron el 77% de las transferencias relevadas. El contraste aparece en el Presupuesto 2027, donde las partidas energéticas pasan de representar 0,44% del PBI en 2026 a 0,37% el próximo año, con el objetivo de llevar la cobertura tarifaria promedio del costo de abastecimiento por encima del 88%.
Bajo análisis del FMI
Ese sendero adquiere especial relevancia mientras el Gobierno negocia con el Fondo Monetario Internacional la tercera revisión del acuerdo, porque las proyecciones realizadas meses atrás partían de una disminución de los subsidios que terminó postergándose durante buena parte del invierno y tampoco se retomó con la intensidad prevista en octubre.
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En la segunda revisión, el staff del organismo había trabajado sobre el supuesto de que la bonificación extraordinaria creada para 2026 bajaría alrededor de dos puntos porcentuales por mes. Sobre esa trayectoria proyectó una caída cercana al 15% en los subsidios eléctricos y al 44% en los destinados al gas, aunque advirtió que el ahorro podía resultar menor según la evolución de los precios energéticos y la demanda.
El propio Gobierno había reconocido que estaba encontrando obstáculos. En agosto, el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, admitió que el gasto de 2026 terminaría algo por encima de la meta prevista después de que el mayor costo del GNL y una menor generación hidroeléctrica obligaran a sostener más asistencia de la calculada originalmente. En ese momento, sin embargo, anticipó que con el final de los meses fríos “la reducción de subsidios puede acelerarse un poquito”.

González había planteado además que la siguiente etapa podía combinar dos vías de ajuste: reducir el universo alcanzado y disminuir la ayuda recibida por quienes conservaran el beneficio. “Posiblemente sea una combinación de las dos cosas”, señaló entonces. Esa segunda alternativa empezó a verse con la reforma de Zona Fría y los controles sobre el padrón, pero la reducción de la bonificación para los hogares que permanecen dentro del SEF volvió a postergarse en octubre.
La discusión vuelve ahora al primer plano porque la misión técnica que permaneció en Buenos Aires entre el 21 y el 29 de septiembre formó parte de la tercera revisión y, según confirmó este jueves la vocera Julie Kozack, las conversaciones continuarán durante las próximas semanas en busca de un acuerdo a nivel de staff. La evolución del costo y los subsidios energéticos queda así nuevamente dentro de un programa fiscal cuyas estimaciones originales contemplaban una reducción de la asistencia más rápida que la finalmente aplicada durante 2026.
Santa Fe en el medio de la puja
La continuidad de las bonificaciones nacionales no evitó, sin embargo, otra actualización para los usuarios santafesinos. En paralelo, el Ente Nacional Regulador aprobó mediante la Resolución 721 nuevos cuadros para Litoral Gas, vigentes desde octubre, cuyo impacto promedio en las facturas residenciales será del orden del 1% y, para el 75% de los hogares, representará entre $100 y $500 mensuales, de acuerdo a la reconstrucción de El Litoral.

A ese escenario se suma la reforma de Zona Fría, que acaba de reducir el beneficio territorial y dejará afuera de esa cobertura a cerca de medio millón de usuarios del sur santafesino. Habrá que seguir de cuándo el gobierno nacional promulgará la norma, para que no haya cambios en las reglas de facturación en un mes que ya inició.
La discusión territorial, además, tiene otro capítulo. Diego Santilli anticipó que desde noviembre comenzará a regir una ampliación de los bloques eléctricos subsidiados para las denominadas zonas cálidas del NOA y el NEA, aunque la resolución que deberá definir su alcance aún no fue publicada.
Santa Fe tiene departamentos reconocidos como “cálidos” y “muy cálidos” en el actual SEF, de acuerdo a la clasificación bioambiental de la norma IRAM 11603: 9 de Julio, Vera y General Obligado integran la categoría de mayor temperatura, mientras otras siete jurisdicciones del centro y norte provincial están en el segundo escalón climático. Por ahora no se conoce si ese territorio quedará comprendido en la ampliación que Nación prepara para noviembre.
