Combustibles
El Gobierno postergó hasta julio la suba de impuestos a la nafta y el gasoil
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El Ejecutivo decidió diferir nuevamente la aplicación de los aumentos correspondientes a los impuestos sobre los combustibles.
A través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, el Ejecutivo decidió diferir nuevamente la aplicación de los aumentos correspondientes a los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La actualización quedó trasladada al 1 de julio de 2026.
La decisión fue oficializada mediante el Decreto 405/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial, y modifica una norma anterior que establecía que parte de los incrementos pendientes debían comenzar a regir desde el 1 de junio. Con el nuevo esquema, esos aumentos quedarán postergados por un mes más.
Qué decidió el Gobierno
La normativa firmada por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Economía Luis Caputo modifica el Decreto 617/2025 y extiende el diferimiento de los incrementos impositivos que afectan a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
Según se explica en los fundamentos de la medida, los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono cuentan con un mecanismo de actualización periódica basado en la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por el Indec.
Sin embargo, desde hace varios años los distintos gobiernos fueron postergando parcial o totalmente la aplicación de esos ajustes para evitar un traslado directo a los surtidores.
El nuevo decreto establece que los aumentos remanentes correspondientes a las actualizaciones de los años 2024 y 2025, junto con los incrementos derivados del primer trimestre de 2026, comenzarán a regir recién para los hechos imponibles que se perfeccionen desde el 1 de julio de 2026.
Desde el Gobierno argumentaron que la decisión se tomó con el objetivo de sostener un sendero de crecimiento económico acompañado por equilibrio fiscal y estabilidad de precios. En ese sentido, el texto señala la necesidad de continuar difiriendo parte de los incrementos para los productos alcanzados por el impuesto.
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Qué puede pasar con los precios
La postergación evita, al menos por ahora, que se aplique una actualización impositiva que podría haber tenido impacto en los valores de venta de la nafta y el gasoil durante junio.
Los impuestos a los combustibles constituyen uno de los componentes que integran el precio final que pagan los consumidores en las estaciones de servicio. Cuando esos tributos se actualizan, las petroleras suelen analizar la posibilidad de trasladar parte de ese incremento al precio de los surtidores.
Con la nueva decisión oficial, el esquema vigente se mantendrá durante junio, mientras que el mercado seguirá atento a lo que ocurra a partir de julio, cuando debería comenzar a aplicarse el conjunto de actualizaciones que permanecen pendientes.
La medida también vuelve a poner sobre la mesa un tema que se repite desde hace varios años: la acumulación de ajustes impositivos diferidos. Cada postergación evita aumentos inmediatos, pero al mismo tiempo incrementa el volumen de actualizaciones pendientes para los meses siguientes.
Por ahora, la norma ya entró en vigencia y regirá desde el 1 de junio de 2026. De esta manera, el Gobierno ganó un mes más antes de aplicar los incrementos previstos en los impuestos sobre los combustibles líquidos y el dióxido de carbono.
La expectativa del sector energético y de los consumidores estará puesta ahora en las decisiones que adopte el Ejecutivo durante las próximas semanas y en el impacto que puedan tener los ajustes pendientes sobre los precios de la nafta y el gasoil durante el segundo semestre del año.

