A cien años de su nacimiento
El "Polaco" Goyeneche vuelve a sonar como en sus mejores tiempos
:format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/01/polaco_goyeneche.jpeg)
Nacido un 29 de enero de 1926, paso de colectivero a estrella internacional, y de ser la voz melódica de grandes orquestas a revolucionar el modo de decir el tango con una intensidad dramática inconfundible. El Litoral repasa su trayectoria, como así también las reediciones, contenidos especiales y el rescate integral de su obra que impulsa Sony Music.
(Por Ignacio Amarillo) - Hoy, 29 de enero de 2026, el tango cumple una fecha mayor: el centenario del nacimiento de Roberto “Polaco” Goyeneche, una de las voces más personales, audaces y emotivas que dio la música argentina. A cien años de aquel chico de Saavedra que fue colectivero, taxista y mecánico antes de convertirse en cantor, su figura vuelve al centro de la escena con una serie de homenajes encabezados por Sony Music, sello que resguarda buena parte de su obra fundamental.
Un siglo del Polaco
Nacido en 1926 en el barrio porteño de Saavedra, Goyeneche construyó una biografía de película: de manejar un colectivo de la línea 19 a convertirse en ídolo popular; de ser la voz rítmica y afinada de grandes orquestas a revolucionar el modo de decir el tango con un fraseo lleno de rubatos, silencios expresivos y una intensidad dramática inconfundible.
Apodado “El Polaco” por su cabello claro, fue un habitué de cafés y cabarés de la Buenos Aires nocturna, hincha fiel de Platense y símbolo de una bohemia que convivía, sin contradicciones, con un rigor profesional absoluto. Dueño de un registro de barítono y de una capacidad interpretativa fuera de serie, es considerado por críticos y músicos como uno de los cantores más grandes en la historia del género.
De las orquestas al estilo propio
Su carrera despegó en los años 40, pero el gran salto llegó en 1952, cuando Horacio Salgán lo convocó a su orquesta. Allí comenzó a perfilarse un cantor distinto, con una musicalidad refinada y una forma de frasear que ya insinuaba su futura revolución.
En 1956 se integró a la orquesta de Aníbal Troilo, relación artística y afectiva decisiva. Con “Pichuco” grabó 26 temas y terminó de moldear ese decir arrabalero, conversado y profundamente humano que lo haría inconfundible. A comienzos de los 60, alentado por el propio Troilo, inició su etapa solista, donde su estilo se volvió aún más libre y expresivo.
En esos años trabajó con directores como Armando Pontier, Ernesto Baffa, Osvaldo Berlingieri y, de manera muy especial, Raúl Garello, figura clave en su consolidación como cantor solista. Más adelante llegarían sus hitos con Atilio Stampone, con versiones definitivas de obras como “Naranjo en flor”, “Maquillaje” y “Chau, no va más”.
También tuvo la audacia de grabar en 1969 “Balada para un loco” y “Chiquilín de Bachín” de Piazzolla y Ferrer, en pleno escándalo por la renovación del tango. Años después, en 1982, volvería a unirse a Astor Piazzolla en los recordados conciertos del Teatro Regina, registrados en vivo.
El cantor que cruzó fronteras
En los 80, aun con problemas de salud, Goyeneche siguió grabando y presentándose en vivo. Su figura fue redescubierta por nuevas generaciones, incluidos músicos del rock argentino, que vieron en él a un artista visceral y moderno. Participó en películas clave del cine nacional como “El exilio de Gardel” y “Sur”, bajo la dirección de Pino Solanas.
Discos como “El Polaco por dentro” (1985), con arreglos de Carlos Franzetti y un repertorio que iba de María Elena Walsh a Discépolo, mostraron su apertura estética. Él mismo lo consideraba uno de los mejores trabajos de su carrera.
Falleció el 27 de agosto de 1994, a los 68 años, pero su leyenda no dejó de crecer: calles, monumentos, una tribuna en la cancha de Platense y hasta canciones como “Garganta con arena” de Cacho Castaña mantienen viva su memoria.
Volver al Polaco en su mejor sonido
En este año del centenario, Sony Music -heredera del catálogo RCA Victor donde Goyeneche dejó registros esenciales- impulsa una serie de acciones para redimensionar su figura y acercarla a nuevas generaciones.
El acontecimiento central será la reedición en vinilo de “¿Te acordás, Polaco?”, el álbum de 1971 junto a la orquesta de Aníbal Troilo. Considerado por muchos especialistas como uno de los puntos culminantes del tango, el disco vuelve 55 años después en su formato original.
La reedición respetará la portada, la contratapa y el orden de los temas tal como salieron en su edición original, y sumará nuevos textos con material sobre la trastienda del álbum, su contexto histórico y un análisis de su trascendencia artística.
Ese trabajo fue la continuación de un vínculo renovado entre Troilo y Goyeneche que había tenido un anticipo en 1968. En este LP redoblaron la apuesta, grabando tangos clásicos que la orquesta ya había inmortalizado con otras voces -como “Sur”, “Barrio de tango” o “Toda mi vida”-, pero que en la garganta del Polaco adquirieron una dimensión expresiva distinta, más introspectiva y dramática.
Videos y redescubrimiento digital
A lo largo de 2026, Sony también publicará en redes sociales una serie de videos temáticos dedicados a analizar los álbumes fundamentales de su etapa solista. Allí se pondrá el foco en títulos clave como: “Mensaje de tango” (1968), junto a la Orquesta Típica Porteña de Raúl Garello; “Personalidad y tango” (1974), con Atilio Stampone; “Piazzolla-Goyeneche en vivo” (1982); y “El Polaco por dentro” (1985).
Estos contenidos buscarán contextualizar cada disco, su repertorio y el momento artístico que atravesaba el cantor, funcionando como una guía para oyentes jóvenes y también como material de valor para los seguidores de toda la vida.
Las celebraciones se apoyan además en el trabajo de recuperación digital que Sony realizó en 2024, cuando puso en plataformas 20 álbumes completos de la etapa solista de Goyeneche (1967-1985), respetando el orden original, las tapas y sin agregar bonus tracks. Esa colección permite hoy recorrer de manera cronológica la evolución de su estilo, desde el cantor todavía ligado a la tradición orquestal hasta el intérprete libre, casi confesional, de sus últimos años.
Un Polaco atemporal
A cien años de su nacimiento, Roberto Goyeneche sigue sonando actual. Su manera de decir el tango -quebrada, íntima, al borde del susurro o del desgarro- rompió moldes y abrió un camino que todavía hoy influye a cantores de todos los géneros.
El homenaje de Sony no es solo un ejercicio de memoria: es una invitación a volver a escuchar a un artista que hizo del fraseo una forma de verdad. Porque si algo dejó el Polaco, más allá de los discos y los mitos de la noche porteña, fue una forma irrepetible de contar la vida en tres minutos de tango.

