Diplomacia y presión en el Caribe
Estados Unidos ve posible un cambio de régimen en Cuba en 2026
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El encargado de negocios estadounidense en La Habana afirmó que existen escenarios y planes para una transición política tras la prolongada crisis económica y social que atraviesa la isla.
El encargado de negocios de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, afirmó que 2026 podría ser un año decisivo para la isla y no descartó la posibilidad de un cambio de régimen. En declaraciones públicas, el diplomático sostuvo que Washington contempla distintos escenarios ante el complejo panorama que atraviesa el país caribeño.
Sus palabras generaron repercusión inmediata tanto en el ámbito político internacional como dentro de la comunidad cubana en el exterior, donde el debate sobre el futuro del sistema político se mantiene latente desde hace años.
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Una economía al límite
Las declaraciones se producen en medio de una profunda crisis económica en Cuba. La isla enfrenta escasez de combustible, prolongados apagones eléctricos, falta de alimentos y una inflación que ha erosionado el poder adquisitivo de la población.
El turismo, uno de los principales motores de ingreso de divisas, aún no logra recuperarse plenamente, mientras que la producción interna continúa debilitada. A esto se suma la emigración sostenida de ciudadanos que buscan mejores oportunidades fuera del país.
El deterioro en los servicios básicos y las dificultades cotidianas han incrementado el malestar social, en un contexto donde las autoridades intentan sostener el funcionamiento del Estado con recursos limitados.
Planes para una eventual transición
Según explicó Hammer, Estados Unidos no solo observa la situación interna de la isla, sino que también analiza posibles escenarios para una transición política. Sin detallar medidas concretas, señaló que existen evaluaciones sobre cómo podría acompañarse un eventual proceso de cambio.
La postura del funcionario refleja una estrategia que combina presión diplomática con la expectativa de transformaciones internas. Desde Washington sostienen que cualquier modificación estructural debería conducir a mayores libertades políticas y a una apertura económica que permita estabilizar la situación.
Reacciones y cautela internacional
Las afirmaciones del diplomático no implican un anuncio formal de política exterior, pero sí marcan un tono más explícito respecto a la posibilidad de transformaciones en el sistema de gobierno cubano. Analistas advierten que un proceso de transición en la isla sería complejo y dependería de múltiples factores internos, como el rol de las fuerzas armadas y la cohesión del aparato estatal.
En el plano regional, cualquier cambio tendría impacto directo en el equilibrio político del Caribe y en las relaciones con actores internacionales que mantienen vínculos estratégicos con La Habana.
Un año clave en el horizonte
Aunque no existe confirmación de movimientos concretos dentro del gobierno cubano, el señalamiento de 2026 como un posible punto de inflexión instala una nueva expectativa sobre el rumbo del país.
Para algunos sectores, la crisis actual podría acelerar transformaciones; para otros, el sistema político mantiene mecanismos de control que dificultan cambios abruptos. En cualquier caso, el escenario cubano vuelve a ocupar un lugar central en la agenda hemisférica, con un futuro que permanece abierto y cargado de incertidumbre.

