Tiempos difíciles
Estudiar en Rosario, una voluntad condicionada por la crisis
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El delicado escenario redefinió la organización familiar de quienes envían a sus hijos e hijas a cursar a la Universidad Nacional de Rosario desde el interior y otras provincias. Con alquileres, transporte y materiales en alza, la UNR amplió su sistema de becas y sumó una línea de movilidad para estudiantes que no acceden al boleto educativo gratuito provincial.
(Por Agustín Aranda) - La escena se repite en distintos puntos del país: familias que revisan planillas, ajustan gastos y vuelven a hacer cuentas para sostener un proyecto que, hasta hace poco, se planificaba con mayor previsibilidad. Estudiar en Rosario, para miles de jóvenes que llegan desde el interior santafesino y desde otras provincias, dejó de ser una decisión que se organiza con horizonte anual y pasó a evaluarse mes a mes.
Así lo confirmaron desde la Federación Universitaria de Rosario (FUR). “Las familias que planificaban año a año la estadía de sus hijos en Rosario ahora prácticamente lo piensan mes a mes”, señaló a Mirador Provincial, Alejo Rossi, presidente de la agrupación.
La crisis económica que atraviesa el país impacta en el poder adquisitivo de los hogares y obliga a reordenar prioridades. Alquiler, expensas, transporte urbano, viajes de regreso a la ciudad de origen, apuntes, conectividad y alimentación forman parte de una estructura de gastos que se actualiza con frecuencia y presiona sobre ingresos familiares que evolucionan a otro ritmo. Rosario no es la excepción.
En ese contexto, y mientras se preparan reclamos con paros docentes y no docentes, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) reforzó este año su política de bienestar estudiantil con la apertura de diez líneas de becas destinadas a garantizar el acceso, la permanencia y el egreso. La convocatoria, que se lanzó semanas atrás y se extiende hasta marzo, contempla apoyos económicos directos, comedor universitario, residencias, materiales de estudio y una beca específica de movilidad urbana. En total, la casa de estudios destinará 1.500 millones de pesos de su presupuesto a esta política.

La preocupación se centra tanto en el ingreso como en la permanencia de los estudiantes.
Alejo Rossi, presidente de la Federación Universitaria de Rosario (FUR), dijo al respecto: “Son medidas que apuntan a contener todos los días a los estudiantes en la universidad”. Y además, apuntó a una de las grandes variables: el transporte. Si bien en Santa Fe rige el Boleto Educativo Gratuito, que cubre traslados urbanos e interurbanos para estudiantes con domicilio legal en Santa Fe, quienes provienen y tienen domicilio de otras provincias no están alcanzados por ese beneficio. Para ese segmento la UNR creó la Beca de Movilidad Urbana, orientada a estudiantes que acrediten una situación socioeconómica que justifique la asistencia.
Siempre según diagnosticaron desde la FUR, hay cada vez más necesidad de apoyos para seguir estudiando. Por eso, y además de impulsar la ampliación de becas, la federación desarrolló convenios con comercios de comida, librerías y otros rubros vinculados a la vida universitaria para reducir costos. En paralelo, puso en marcha cursos y espacios de apoyo académico y emocional destinados, sobre todo, a los primeros años de carrera.
Entre las propuestas mencionó talleres de manejo de ansiedad y estrés, preparación para exámenes, oratoria para instancias orales y capacitaciones en herramientas tecnológicas, incluida la inteligencia artificial.
La preocupación se centra tanto en el ingreso como en la permanencia. Y es que tanto Rosario como la capital santafesina son polos universitarios que reciben estudiantes de distintas regiones del país, muchos de ellos primera generación universitaria en sus familias. En esos casos, la inversión económica convive con una expectativa de movilidad social que transforma la decisión de estudiar en una apuesta colectiva.
Alquilar
El mercado de alquileres es otro factor determinante en esa ecuación. Departamentos compartidos, residencias estudiantiles y pensiones aparecen como alternativas para abaratar costos. Sin embargo, los aumentos periódicos y la necesidad de afrontar depósitos y garantías elevan la barrera de entrada para quienes llegan desde fuera de la ciudad.

El mercado de alquileres es otro factor determinante. Foto: archivo
En este escenario, la articulación entre la UNR y la representación estudiantil busca ofrecer respuestas concretas. “Hacemos un esfuerzo por estar en cada uno de los trayectos de los estudiantes, no sólo cuando ingresan sino a lo largo del camino y también para que se reciban”, sostuvo Rossi y completó: “Detrás de cada estudiante hay un sueño, un anhelo, y es nuestra responsabilidad no descansar hasta que cada uno de esos sueños se cumpla”.
Mientras el debate nacional sobre el financiamiento universitario continúa, en Rosario el foco está puesto en sostener trayectorias. Para muchas familias del interior y de otras provincias, enviar a un hijo o hija a estudiar a la UNR sigue siendo una decisión estratégica. La diferencia radica en que hoy esa decisión se revisa con mayor frecuencia y exige un acompañamiento institucional más activo.
Entre planillas y presupuestos ajustados, la universidad pública se enfrenta al desafío de garantizar que la crisis no clausure oportunidades. Las becas, el boleto y los dispositivos de apoyo aparecen como herramientas para que la puerta de acceso permanezca abierta y el proyecto universitario continúe siendo posible más allá de la coyuntura.

