Conflicto en Medio Oriente
Gaza fue declarada por Israel como zona de combate y suspendieron las pausas humanitarias
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Frente a esta decisión del gobierno israelí, se agrava la crisis para miles de civiles atrapados sin acceso a alimentos, agua ni atención médica, mientras crece la presión internacional por un alto al fuego.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron este jueves que Ciudad de Gaza ha sido declarada “zona de combate peligrosa”, lo que implica la suspensión de las pausas tácticas previamente acordadas para permitir la entrada de ayuda humanitaria.
La medida forma parte de una nueva ofensiva terrestre contra el grupo islamista Hamás, que mantiene rehenes israelíes desde el ataque del 7 de octubre de 2023.
El anuncio fue comunicado por canales oficiales del ejército y marca un endurecimiento en la estrategia israelí, centrada ahora en retomar el control total del norte del enclave, tras meses de intensos combates y ataques aéreos.

Pausas humanitarias suspendidas
Desde el inicio de la ofensiva, Israel había establecido pausas tácticas diarias para facilitar el ingreso de alimentos, medicinas y ayuda humanitaria a través del cruce de Kerem Shalom hacia el centro y sur de la Franja. Estas interrupciones se producían entre las 10 de la mañana y las 8 de la noche.
Sin embargo, las FDI indicaron que esas pausas ya no serán aplicables en Ciudad de Gaza, donde se concentran ahora los combates. Según comunicados oficiales, los operativos buscarán desmantelar la infraestructura militar de Hamás, que aún mantiene presencia en zonas como Shuja’iyya, Sabra y Jabalia.
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Rehenes y objetivos militares
En el marco de la ofensiva, el ejército israelí informó haber recuperado los cuerpos de dos rehenes fallecidos, entre ellos Ilan Weiss, ciudadano israelí secuestrado durante el ataque de Hamás en 2023. De los aproximadamente 50 rehenes que continúan en la Franja, se estima que al menos 20 estarían con vida.
Fuentes militares aseguran que el objetivo principal de la operación es debilitar el núcleo operativo de Hamás y presionar por la liberación de los secuestrados, en lo que se ha denominado una ofensiva "limitada pero focalizada".

La situación humanitaria se agrava
El impacto inmediato de la suspensión de ayuda es devastador. Naciones Unidas y organizaciones humanitarias advierten sobre un inminente colapso en la capacidad de atención médica y distribución de alimentos. Miles de civiles permanecen atrapados en zonas de combate sin acceso a recursos básicos ni posibilidades de evacuación segura.
En la iglesia católica de la Sagrada Familia, unas 440 personas se refugian desde hace semanas, y han decidido permanecer allí pese a las advertencias del ejército israelí. Por su parte, el corredor humanitario hacia Al-Mawasi, en el sur de la Franja, sigue recibiendo oleadas de desplazados, aunque muchos de ellos aseguran que las condiciones en esa zona son igualmente inhumanas.
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Condena internacional
El recrudecimiento del conflicto ha generado reacciones en la comunidad internacional. Más de 500 empleados de Naciones Unidas firmaron una carta pidiendo a la alta comisionada para los Derechos Humanos que califique la ofensiva israelí como genocidio, citando violaciones sistemáticas del derecho internacional.
En paralelo, el Reino Unido y otros países europeos evalúan medidas diplomáticas contra Israel, incluyendo el posible reconocimiento unilateral del Estado palestino si no se avanza hacia una solución negociada con dos Estados.
Un conflicto sin final
La reactivación de los combates en el corazón urbano de Gaza marca un giro dramático en una guerra que ya dejó miles de muertos, heridos y desplazados. Las autoridades israelíes han anticipado que la ofensiva “recién comienza” y que se extenderá en las próximas semanas.
Mientras tanto, la población civil paga el precio más alto: sin electricidad, sin agua potable, sin alimentos y bajo constante bombardeo. La declaración de Ciudad de Gaza como “zona de combate peligrosa” no solo representa una nueva fase militar, sino también un nuevo umbral de sufrimiento humanitario en uno de los conflictos más prolongados del siglo XXI.