"Hicimos lo que debíamos hacer": la misión de los bomberos venadenses en el operativo de Venezuela
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Pablo González y Facundo Frutero, integrantes de la Brigada USAR ARG-15, reconstruyen los nueve días de una misión marcada por la complejidad logística, el rigor técnico del rescate en estructuras colapsadas y el vínculo emocional con las familias de las víctimas.
El pasado 24 de junio, el estado de La Guaira, Venezuela, fue sacudido por un doble sismo que generó una emergencia crítica y un gran número de víctimas. Ante la magnitud del desastre, la Brigada USAR ARG-15 de la Federación Santafesina de Asociaciones de Bomberos Voluntarios fue movilizada para brindar asistencia internacional. Entre los especialistas enviados se encontraban cuatro bomberos de Venado Tuerto: el suboficial Pablo González, el oficial Facundo Frutero, el oficial Nelson Cisneros y el bombero Eric Rodríguez.
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Desafíos y tensión
Para el suboficial Pablo González, encargado del área de comunicaciones, esta misión representó su décima salida fuera de la provincia de Santa Fe, pero su primer viaje como brigadista al extranjero. Su rol es considerado "transversal" en el equipo de trabajo: sin comunicación, no hay coordinación posible, ya sea en incendios forestales, búsquedas en agua o, como en este caso, en estructuras colapsadas.
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"La comunicación es un pilar fundamental", explica González, quien tuvo que enfrentar un escenario de corte total de energía eléctrica. Para sortear este obstáculo, el equipo dependió de grupos electrógenos, baterías y tecnología satelital Starlink para el acceso a internet, además de equipos de radio HF y handies para la operatividad interna. Sin embargo, el mayor desafío fue la logística terrestre. A diferencia de las misiones nacionales, donde cuentan con vehículos propios, en Venezuela debieron trasladar todo "en mochilas o a mano". "Eso exige un poco más de ingenio para llevar solo lo necesario y aliviar al máximo el equipaje", relató el bombero venadense, señalando que debían mover elementos pesados, como generadores y reflectores, sin movilidad propia.
"Mucho más que lo que se ve en TV"
El oficial Facundo Frutero, encargado del apuntalamiento y rescate en los "puntos calientes", destacó el fuerte impacto visual al llegar a la zona de desastre. Según Frutero, "una cosa es lo que se veía por televisión y otra cosa es verlo ahí directamente", refiriéndose a la magnitud de las construcciones colapsadas.
En este mismo sentido, González contó que si bien algunos medios argentinos daban cuenta de rescates “milagrosos”, es decir, víctimas encontradas con vida tras varios días, la realidad no era así. Estando en en el lugar no fueron notificados de tales hallazgos, admitió. Y si bien no el equipo no halló sobrevivientes debido a que llegaron al sitio dos semanas después del temblor, el trabajo logrado tiene un significado superlativo dadas las condiciones extremas en las que trabajaron.
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En este escenario, la prioridad absoluta fue la seguridad. Frutero explicó que las condiciones eran sumamente complicadas, lo que exigía una extrema cautela para evitar que el propio trabajo de rescate provocara nuevos derrumbes. En lugar de trabajar apresuradamente para ganar tiempo, el equipo aplicó una metodología estricta: "Acá siempre se observa, se plantea y se calcula el trabajo que se debe realizar" antes de mover cualquier viga o columna.
Aprendizaje "fuera de los manuales"
La misión en La Guaira no solo fue una prueba de resistencia, sino un antes y después en la evolución de la brigada. Frutero reflexionó sobre cómo la experiencia acumulada ha permitido al equipo crecer “a pasos agigantados”. Por ejemplo en el derrumbe Calle Salta (Rosario) intervinieron cuando aún no estaban conformados formalmente como brigada, limitándose al retiro de escombros; En Villa Gesell (Hotel Dubrovnik) fue la primera experiencia de trabajo directo sobre estructuras de gran porte; y en Venezuela participaron ya como una brigada acreditada internacionalmente, intercambiando conocimientos con equipos de otros países.
Esta experiencia les permitió comprender que "a veces no todo está en los manuales" y que el aprendizaje práctico en el terreno es irreemplazable.
El regreso a casa
Más allá de la técnica, los brigadistas fueron el soporte emocional para las familias venezolanas que aguardaban noticias entre los escombros. Mantuvieron un contacto constante con los familiares para explicarles qué tecnologías estaban usando y brindarles seguridad en medio de la tragedia.
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Tras cinco días de labor activa (más cuatro de traslados), la misión concluyó con un proceso de defusing y seguimiento psicológico para procesar el impacto emocional de la catástrofe. Aunque queda un "gusto amargo" por no haber hallado más sobrevivientes, los brigadistas resaltan la importancia de haber mantenido la mente fría y haber actuado con profesionalismo en uno de los escenarios más complejos de sus carreras.
Autonomía
La Brigada USAR ARG-15 demostró estar a la altura de las normas internacionales, operando con autonomía total -llevando su propia comida, carpas y herramientas- para no ser una carga para el país afectado. La misión en Venezuela no solo reafirmó la capacidad técnica de los bomberos de Venado Tuerto, sino que consolidó a esta brigada santafesina como un recurso vital para la asistencia humanitaria en cualquier rincón del mundo.

