Hilda Lizarazu regresa a Venado Tuerto con nuevo disco y un recorrido por toda su trayectoria
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La reconocida cantante se presentará en el Centro Cultural Municipal. En una entrevista previa al show adelantó que interpretará canciones de su último material “La impostora” y los clásicos de diferentes épocas. Habló de Charly García, Man Ray, las nuevas generaciones y su particular manera de transitar más de cuatro décadas de música.
Hilda Lizarazu volverá a encontrarse con el público de Venado Tuerto el próximo jueves 15 de octubre, a las 21, en el Centro Cultural Municipal, como parte de una gira que también la llevará a Villa Cañás, el viernes 16, y posteriormente a Concordia (Entre Ríos) y la ciudad de Santa Fe.
La artista llegará con nuevo material bajo el brazo: “La impostora”, un álbum de nueve canciones que combina composiciones personales con otras miradas sobre el presente. Sin embargo, el espectáculo no estará concentrado exclusivamente en el disco recientemente publicado. La cantante adelantó que la propuesta será un recorrido mucho más amplio por su historia musical.
“Voy a llevar una tríada de los temas nuevos para que la gente vaya acercándose a ese material y después voy a cantar de toda mi larga trayectoria, un compiladito de canciones, incluso de Man Ray y también alguna que otra de Charly, ¿por qué no?”, anticipó.
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La intención, resumió, es sencilla: “Que la gente disfrute de música en vivo”.
Su regreso también tiene un componente afectivo. Lizarazu conserva recuerdos de anteriores presentaciones en Venado Tuerto; la último fue hace poco más de dos años con un homenaje a Charly García, producido por Lito Vitale.
Además, valoró los vínculos que construyó con músicos locales a lo largo de los años, mencionando especialmente a Sartén Asaresi, a quien definió como “un maravilloso guitarrista y un entrañable amigo”.
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“La impostora”
El título del nuevo trabajo tiene un significado que atraviesa diferentes momentos de la vida de la cantante.
Lizarazu contó que durante sus primeros años dentro de la escena musical argentina convivió con lo que actualmente se conoce como “síndrome del impostor”: aquella sensación de no considerar propios los logros alcanzados o de creer que el reconocimiento recibido no está completamente justificado.
“Cuando empecé a formar parte de la música argentina pensaba: ‘¿Qué pasa que estoy siendo tan reconocida si yo no soy tan buena?’. Uno no se cree lo que sí creen desde afuera”, recordó.
Con el paso de los años esa percepción cambió. La experiencia le permitió reconocer el camino transitado y comprender, según explicó, que cada persona “es el resultado de su propia historia”.
Ese proceso terminó convirtiéndose en materia prima para una canción y, finalmente, en el concepto que le dio nombre al álbum.
“Ya no me pasa, por eso también me animo a titular un disco de esa manera. Es un título fuerte y tiene muchas aristas”, señaló.
Pero “La impostora” no se limita a una revisión autobiográfica. La canción también establece un puente entre aquella experiencia individual y determinados interrogantes de la sociedad contemporánea, especialmente a partir del desarrollo de la inteligencia artificial.
La cantante planteó una reflexión sobre un tiempo en el que cada vez resulta más complejo distinguir entre aquello que es auténtico y aquello que fue creado o alterado tecnológicamente.
“Es una pincelada hecha canción de algo personal y también de ver una sociedad impostora, donde no sabés cuándo las cosas son verdad o cuándo no”, explicó.
El álbum está compuesto por nueve canciones y no todas son de su autoría. Entre ellas aparece “Los ejecutivos”, de María Elena Walsh, que cierra el disco con una nueva interpretación realizada en 2026.
Lizarazu destacó la vigencia de aquella composición escrita a fines de la década de 1960 y la relacionó, por su capacidad de retratar críticamente diferentes épocas, con “Cambalache”, de Enrique Santos Discépolo.
En ese cruce entre canciones propias, reinterpretaciones y observaciones sobre el presente se construye un disco que la artista no pretende presentar como una declaración definitiva, sino como una serie de páginas de su propio recorrido.
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Mirando a las nuevas generaciones
Con una trayectoria que atraviesa buena parte de la historia reciente del rock y el pop argentino, Lizarazu también sigue con atención lo que ocurre entre los artistas más jóvenes.
Consultada sobre la música actual, destacó especialmente a figuras como Wos, Cazzu, Catriel y Paco Amoroso, además de nuevos exponentes vinculados con otros géneros.
“Hay jóvenes que están creando o interpretando música argentina y siendo representantes de nuestra sociedad y de nuestro país de una forma maravillosa”, sostuvo.
La cantante aseguró que disfruta del movimiento protagonizado por artistas de entre 20 y 30 años y destacó que alrededor de las figuras más visibles también existe una importante cantidad de instrumentistas, productores y músicos que alimentan esa renovación.
“Veo que hay muchísimo talento y eso me llena de orgullo”, afirmó.
Su curiosidad musical, sin embargo, no tiene fronteras generacionales. Mientras mantiene contacto con la música urbana y las nuevas expresiones argentinas, contó que actualmente también está profundizando su acercamiento a la música clásica y descubriendo compositores de siglos anteriores.
“Últimamente me está agarrando el viejazo y me gusta escuchar música clásica”, ironizó antes de remarcar que esa búsqueda no le impide continuar conectada con los sonidos contemporáneos.
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Su actualidad
Lizarazu también reflexionó sobre el momento que atraviesa profesionalmente y sobre una carrera que nunca necesitó apoyarse en la masividad de los grandes estadios.
La artista se definió, con humor, como una música “de nicho” o “de culto”. Lejos de plantearlo como una limitación, aseguró sentirse cómoda en espacios de dimensiones medianas o pequeñas, donde la cercanía con el público se convierte en parte fundamental de la experiencia.
“Me gustan los centros culturales, me gustan los lugares chiquitos donde tengo a la gente más cercana. Como si fuera de jazz, pero soy de pop”, sintetizó.
Mientras observa cómo las nuevas generaciones pueden llenar grandes estadios y multiplicar funciones en recintos multitudinarios, reconoce que su recorrido transitó por otra escala.
“Nunca pasé por esa magnitud, pero tampoco es que la quisiera en realidad”, afirmó.
A esa altura de su trayectoria, asegura que continúa activa, ensayando, componiendo y preparando nuevas presentaciones porque todavía encuentra placer en aquello que viene haciendo desde hace décadas.
La música también la enfrenta inevitablemente al paso del tiempo y a las ausencias de compañeros y amigos de su generación. Esa realidad, explicó, reafirma su decisión de continuar sobre los escenarios mientras pueda hacerlo.
“Si uno no entiende que somos finitos, no entiende nada. En algún momento vas a partir. A mí me agarra activa: continúo haciendo lo que vengo haciendo, que tanto placer me da”, expresó.
Dúo con Melioli
Para esta nueva visita a Venado Tuerto, Lizarazu estará acompañada por Federico Melioli, músico con quien comparte escenarios desde hace aproximadamente 22 años.
Melioli comenzó como bajista de su banda cuando la cantante inició formalmente su etapa solista, después de sus experiencias anteriores, entre ellas Man Ray y Los Enfermeros.
Con el tiempo, el proyecto fue reduciendo su formación hasta encontrar en el dúo una modalidad que les permite moverse con mayor libertad.
“Estamos en formato dúo hace más de cuatro o cinco años. Hicimos toda una gira por Europa así y la verdad es que es hermoso”, explicó.
Sobre el escenario, ambos combinan instrumentos con secuencias rítmicas y armónicas. Lizarazu toca guitarra acústica y Melioli guitarra eléctrica, construyendo un espectáculo pensado especialmente para salas donde el contacto con los espectadores es directo.
La cantante considera que esa configuración no representa una versión reducida de una banda tradicional, sino una propuesta artística con identidad propia y especialmente adecuada para el tipo de espacios en los que actualmente disfruta presentarse.
La música como una forma de vida
Durante la conversación, Lizarazu se definió como una suerte de “saltimbanqui”, una expresión con la que intenta condensar las diferentes disciplinas e inquietudes que atravesaron su vida artística.
Cantante, compositora y fotógrafa, entiende cada canción como una pequeña herramienta capaz de generar sensaciones diferentes.
“A veces emociono, otras veces provoco la reflexión. Todo a través de una canción, de varias canciones, de un poco más de tres minutos. Mi vida viene siendo así”, resumió.
Y agregó que, después de tantos años de recorrido, la sensación predominante continúa siendo la gratitud hacia quienes todavía eligen acercarse para escucharla.

