Kansas City se tiñó de celeste y blanco: hinchas de toda América alentaron por Argentina
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En la previa del duelo ante Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026, miles de fanáticos de distintos países se reunieron alrededor del estadio. Lionel Messi volvió a convertirse en el gran punto de encuentro de una celebración que trascendió las fronteras argentinas.
María José Valdéz - Enrique Cruz
No había empezado el partido, pero la Selección argentina ya estaba ganando otro. Afuera del estadio, entre bombos, banderas, camisetas albicelestes y celulares buscando inmortalizar el momento, miles de personas comenzaron a escribir una escena que se repite desde hace varios años: la de una Argentina que dejó de pertenecer solamente a los argentinos.
En Kansas City, donde este sábado la Scaloneta buscará el pase a la semifinal del Mundial 2026 frente a Suiza, la previa fue una verdadera celebración latinoamericana. Guatemaltecos, venezolanos, mexicanos, colombianos y argentinos compartieron una misma ilusión, unidos por un nombre que parece romper cualquier frontera: Lionel Messi.
Toda esa previa pudo seguirse en la transmisión especial de CyD Litoral, mientras El Litoral la contó desde adentro con sus enviados especiales Enrique Cruz y Fernando "Coto" Nicola, acreditados para cubrir el Mundial 2026.
Messi, el punto de encuentro de todo un continente
Las historias se repetían una detrás de otra. Un médico neurólogo llegado desde Guatemala explicó que siguió toda la carrera de Messi desde que debutó en Barcelona y que no podía perderse la oportunidad de verlo en lo que podría ser su último Mundial.
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"Argentina representa hoy a toda América", dijo mientras sostenía una bandera celeste y blanca que llevaba varios sellos de distintos países.
Otro hincha contaba que había bautizado Diego a su hijo por Maradona y que ahora viajaba para que pudiera ver jugar a Messi. Dos generaciones, dos ídolos y una misma pasión.
Una camiseta que ya no tiene nacionalidad
Entre la multitud también aparecían decenas de venezolanos. Algunos llevaban su bandera sobre los hombros; otros, directamente, la habían cambiado por la camiseta argentina.
Una joven explicó que había viajado especialmente para ver a Messi y confesó que sueña con volver a verlo levantar la Copa del Mundo. Muy cerca suyo, un grupo de mexicanos repetía la misma idea: eliminada su selección, ahora alentaban por la Argentina.
La Scaloneta volvió a convertirse en ese equipo que despierta simpatías mucho más allá de sus propias fronteras. Lo que alguna vez fue admiración por un futbolista terminó transformándose en identificación con un grupo que lleva varios años construyendo una historia de pertenencia.
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También hubo lugar para los santafesinos
Entre tantos acentos diferentes también aparecieron voces conocidas. Un hincha oriundo de San Lorenzo, en la provincia de Santa Fe, contó que viene siguiendo a la Selección desde Miami, pasó por Atlanta y ahora desembarcó en Kansas City para acompañar otro paso del equipo de Lionel Scaloni.
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Como el, cientos de argentinos recorren miles de kilómetros detrás de una ilusión que parece renovarse en cada estadio.
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Mucho más que un partido
Cuando todavía faltaban varias horas para el comienzo del encuentro, el Mundial ya ofrecía una de esas imágenes que difícilmente aparezcan en una planilla de estadísticas. Familias enteras, amigos, chicos con la camiseta número 10 y personas llegadas desde distintos rincones del continente compartían canciones, abrazos y fotos como si todos hubieran nacido en el mismo lugar.
Quizás ahí resida una de las mayores conquistas de esta Selección. Más allá de los títulos, de las finales o de los récords, la Scaloneta consiguió algo que pocos equipos logran: convertirse en un punto de encuentro.
Y mientras el estadio esperaba que empezara a rodar la pelota, afuera ya había quedado claro que el fenómeno argentino volvió a hacer lo que mejor sabe. Reunir a un continente entero detrás de una misma camiseta.
