Energía y geopolítica
La caída de Maduro reconfigura el mercado petrolero: ¿cómo afecta la economía argentina?
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La destitución del presdente chavista en Venezuela introduce un nuevo escenario energético global. Con el país que posee las mayores reservas de crudo del mundo en proceso de reordenamiento, especialistas analizan un posible aumento de la oferta, la presión sobre los precios internacionales y las consecuencias directas para la Argentina.
(Por María José Valdéz) - La caída del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, tras la intervención militar de Estados Unidos, abre un escenario de alto impacto geopolítico y económico. El país caribeño concentra las mayores reservas probadas de petróleo del planeta y una eventual normalización de su producción podría alterar el equilibrio del mercado global.
Para la Argentina, el efecto sería doble. Por un lado, una eventual baja del precio internacional del crudo impactaría en las exportaciones de petróleo liviano de Vaca Muerta y del crudo pesado de Chubut. Por otro, podría habilitar una reducción en los precios de los combustibles, condicionada a la política de YPF.
Analistas advierten que la nueva etapa venezolana redefine el mapa energético y plantea desafíos para la región.
Actualmente, Venezuela produce cerca de 965.000 barriles diarios, muy lejos de los más de 3 millones que alcanzó a comienzos de los años 2000. La expectativa de los mercados es que, con inversiones y apoyo externo, esa cifra pueda incrementarse en el mediano plazo.
El efecto sobre el mercado petrolero
Nicolás Arceo, director de la consultora Economía & Energía, sostuvo que el impacto inmediato es incierto, pero advirtió que “en el mediano y largo plazo, la recuperación de la producción venezolana puede profundizar el exceso de oferta en el mercado internacional”.
Las proyecciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos ubican el precio del barril entre 55 y 60 dólares promedio para 2026. Ese nivel implica márgenes ajustados para Vaca Muerta y podría ralentizar inversiones clave en el sector energético argentino.
Arceo explicó que el efecto final dependerá también de la evolución de la demanda global y de la producción en otras cuencas, especialmente en Estados Unidos, donde el crudo venezolano podría compensar el declino del shale en la próxima década.
Vaca Muerta, dólares e inversiones
Desde otra mirada, Juan José Carbajales, director de la consultora Paspartú, consideró que la motivación central de la operación estadounidense fue el control de la infraestructura petrolera venezolana. Según su análisis, el embargo seguiría vigente y el escenario de precios continúa abierto.
Carbajales advirtió que una caída adicional del precio del barril sería negativa para la generación de dólares en la Argentina y para el financiamiento de nuevas inversiones. Sin embargo, también alertó sobre un riesgo geopolítico mayor: la pérdida de Sudamérica como “región de paz”.
Ese atributo fue clave para posicionar al país como futuro proveedor de Gas Natural Licuado. Los compradores internacionales valoran la estabilidad regional, la ubicación geográfica y la ausencia de conflictos armados como factores centrales para comprometer inversiones de largo plazo.
En su último informe, el ex secretario de Energía Daniel Montamat señaló que una apertura de Venezuela a la inversión extranjera podría traducirse en un fuerte salto de su oferta exportadora. Esa expansión presionaría sobre los precios y reconfiguraría flujos comerciales en la región.
Vaca Muerta podría enfrentar márgenes más ajustados. Foto: Reuters
La mirada internacional
La consultora Wood Mackenzie evaluó que, si se levantan las sanciones y se logra respaldo operativo y financiero, la producción venezolana podría crecer de forma significativa en poco tiempo. “Hay muchos pozos que solo requieren reacondicionamiento”, explicó Adrián Lara, analista para Latinoamérica.
Según Wood Mackenzie, mejoras operativas e inversiones moderadas podrían duplicar la producción en uno o dos años. No obstante, aclararon que el levantamiento de sanciones es una condición necesaria, pero no suficiente, para una reactivación sostenida de la industria petrolera.
En ese marco, la caída de Maduro se proyecta como un hecho con consecuencias que exceden a Venezuela. Para la Argentina, el desafío será administrar un contexto de precios más bajos sin resignar inversiones estratégicas, mientras busca sostener el ingreso de divisas y la estabilidad macroeconómica.

