Creado por Antonio Alice
"La muerte de Güemes": el cuadro que inmortaliza un momento histórico
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En el centenario de 1910, Alice decidió pintar las últimas horas del general argentino fallecido en los combates por la Independencia. Así nació una pintura clave para la memoria nacional, que permanece en Salta y debió ser restaurada hace cuatro años.
(Por Juan Ignacio Novak) - Cuando Antonio Alice murió, el 24 de agosto de 1943, El Litoral le dedicó un generoso espacio. "Fue uno de los maestros que con más dedicación se propuso incorporar a las bellas artes los episodios históricos más importantes de nuestro pasado", afirmó el vespertino durante esa jornada.
"Y ello lo realizó en una época en que los artistas se alejaban de la composición y de esos asuntos. Gracias a su inclinación que exalta dicho pasado, el país cuenta hoy con magníficas obras de arte que al mismo tiempo poseen valor histórico y documental", agregó.
Uno de esos episodios a los que hace referencia El Litoral es "La muerte de Güemes". La obra alude a las últimas horas de vida del único general argentino que pereció durante una acción bélica durante la guerra por la independencia argentina.
Tal es así que, en reconocimiento a su contribución a la autonomía del país, fue declarado Héroe Nacional por la Ley N° 26125 y, en su honor, se conmemora cada 17 de junio como el Día Nacional de la Libertad Latinoamericana.
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Boceto para "La muerte de Güemes". Foto: Legislatura de Salta
El lustrador que llegó a Turín
La historia de Alice, como sus cuadros, tiene algo de gesta heroica. Nacido en Buenos Aires el 23 de febrero de 1886, su infancia transcurrió en una pobreza que lo obligó a salir a trabajar como lustrador de zapatos.
Fue en esa labor, a los 12 años, donde el maestro Cupertino del Campo descubrió sus dibujos y decidió presentarlo al pintor Decoroso Bonifanti, con quien estudiaría durante seis años.
En 1904 llegó el primer espaldarazo: el Premio Roma en el Concurso Nacional, que le permitió viajar becado a Italia. Allí ingresó en la Real Academia de Turín, donde estudió con los maestros Grosso y Tavernier y en 1905 obtuvo la Medalla de Oro de esa institución.
De regreso en la Argentina en 1910, justo a tiempo para el Centenario, Alice presentó al Certamen Internacional su primer cuadro histórico: "La Muerte de Güemes". La obra ganó la Medalla de Oro y fue adquirida, un año después, por la legislatura de la provincia de Salta mediante la Ley 897, por la suma de 12 mil pesos.
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"Autorretrato". Foto: Museo Sívori
Pintar a un héroe sin retrato
"La Muerte de Güemes" mide 2,46 por 4 metros y desde 1911 se exhibe en el Salón Blanco del Palacio Legislativo de Salta. En 1980, la Academia Nacional de Bellas Artes la incorporó a su inventario de patrimonio artístico nacional.
Hay que mencionar que Güemes murió a los 36 años sin haber sido retratado en vida. La imagen que circula del caudillo salteño se creó después de su muerte, a partir de testimonios, daguerrotipos de sus hijos y del recuerdo de su sobrino nieto.
Alice asumió ese vacío como una especie de desafío, que fue también un punto de partida. Así, fue capaz de armar una escena que no se sustenta en el parecido físico, sino en el simbolismo del momento final, en el cual un líder gaucho se vuelve parte del relato fundacional de la patria.
La carta que explica el cuadro
En febrero de 1943, poco antes de morir, Alice respondió por carta una consulta del doctor Joaquín Álvarez Muñoz sobre la obra. El documento, exhibido junto al cuadro en la Legislatura salteña, ayuda a entender la composición.
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"Los Constituyentes de 1853". Foto: Archivo
"Pinté ese cuadro, ante todo, atraído por el tema. Esto, al posesionarse de mi espíritu, me lo hizo ver con los ojos del pintor, sintiéndole en lo que representa Güemes en nuestra historia de la Independencia", escribió el artista.
Describió, además, cada elemento: el sol que ilumina por última vez al héroe, las sombras de los parlamentarios enemigos que se alejan, rechazados, el coronel Widt, situado frente al general, el juramento de seguir la campaña y un paisano negro herido que se acerca tímidamente.
"Güemes, en ese momento supremo, reúne a sus jefes y les hace jurar sobre sus espadas que continúen la campaña libertadora", relató el pintor, describiendo también a los "infernales" agrupándose para despedir a su jefe.
Restauración de la obra
En 2022, un equipo de especialistas dirigido por la restauradora Gabriela Doña hizo un diagnóstico sobre el estado del óleo. Tenía humedad, excrementos de insectos y palomas, barnices oxidados y desprendimientos de la capa pictórica causados por goteras. Había que restaurarlo.
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"Retrato del General Julio Roca". Foto: Museo Roca
"Los cien años que han transcurrido desde su creación hicieron que la obra se encontrara en muy mal estado: presentaba intervenciones anteriores, roturas y deformaciones del soporte, suciedad sobre la capa de pintura y chorreaduras", dictaminaron los especialistas, según consignó Natalia Blanc en una nota publicada ese año en La Nación.
El proceso incluyó radiografías, fluorescencia ultravioleta y observación con microscopio USB. Y mostró que Alice había pintado, originalmente, la cabeza de Güemes en una posición distinta a la que finalmente se ve en el lienzo. "Gracias a la radiografía de una obra podemos obtener valiosa información sobre su estado, la técnica artística y sobre la composición subyacente", explicó Doña.
La limpieza, definida por la restauradora como "la más delicada de cualquier proceso de restauración", permitió recuperar los tonos originales y, sobre todo, la luz que Alice había pensado como protagonista principal de la escena.
La disputa por la memoria
Alice indagó diversos hechos históricos. Su obra histórica más reconocida tiene mucho que ver con la ciudad de Santa Fe. Se trata de "Los Constituyentes de 1853", que le valió el apodo de "pintor de la Constitución". También pintó "San Martín en Boulogne-sur-Mer", donde retrató al libertador exiliado en sus horas finales.
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"Argentina, tierra de promisión". Foto: Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez.
Pero la elección de Güemes como tema, en el Centenario de 1910 admite varios análisis. El país buscaba, por entonces, una pintura nacional propia. Mientras, intelectuales como Leopoldo Lugones impulsaban un nacionalismo que apelaba a las tradiciones para cohesionar a una sociedad cambiada radicalmente por la inmigración.
Güemes, sin embargo, había sido durante décadas corrido del centro del relato histórico oficial, a diferencia de San Martín o Belgrano. El propio Mitre había ayudado a construir la imagen de un caudillo violento. El cuadro de Alice participa de un proceso de reivindicación que se reforzaría con el revisionismo histórico del siglo XX.
Alice falleció en Buenos Aires el 24 de agosto de 1943, dejando una obra dispersa en museos de Buenos Aires, Rosario, Tucumán, Río de Janeiro y colecciones europeas. "La muerte de Güemes" es el testimonio pictórico más elaborado sobre la agonía de un héroe que el arte argentino tardó casi 80 años en mirar de frente.

