“Mejoras” que no son tales
La postura de Santa Fe ante el proyecto de Salud Mental: “Está en discusión un modelo de cuidado”
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El texto que impulsa el gobierno nacional fue presentado a ministros de Salud de todo el país luego de ser enviado al Senado. Desde Santa Fe advierten por “retrocesos” como el modelo médico-hegemónico que se propone y señalan: “El 80% de las internaciones por motivos de salud mental fueron establecidas en hospitales generales”.
Entre las novedades parlamentarias que se aceleraron en las últimas semanas, el gobierno nacional envió al Senado el proyecto que modifica la Ley de Salud Mental 26.657 e introduce cambios que, para las autoridades sanitarias de la provincia de Santa Fe y de otros distritos, son centrales.
En realidad, además de los conceptos y el enfoque que se modifican de manera drástica, el malestar está centrado en la falta de participación de las jurisdicciones en la discusión de la iniciativa que recién fue presentada a las provincias el último lunes.
Fue en el marco de la reunión del Consejo Federal de Salud (Cofesa) donde se expusieron los lineamientos de la norma impulsada por el Ejecutivo sin un debate previo, ni en ese ámbito ni en el Consejo Federal de Salud Mental (Cofesama) que no es convocado desde el año 2024.
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Gonzalo Chiesa, secretario de Gestión y Fortalecimiento Institucional del Ministerio de Salud de la provincia, estuvo el lunes en esa reunión junto a la ministra Silvia Ciancio.

Gonzalo Chiesa, secretario de Gestión y Fortalecimiento Institucional del Ministerio de Salud de la provincia. Foto: Gentileza.
Un par de días después dialogó con El Litoral, justo minutos después de recibir, finalmente, el proyecto del gobierno nacional en su correo electrónico.
“Lo que está en discusión no es la ley en sí, sino el modelo de cuidado y de atención que plantea la normativa”, arrancó el funcionario. Esa es la posición que llevaron varias provincias a la reunión del lunes y que ya habían coordinado unos días antes en un encuentro federal.
La ley que se pretende modificar cumplió 15 años y “ha sido destinataria de todo lo que no ha funcionado”, advirtió Chiesa. Mientras tanto, “venimos trabajando en un modo de concebir la salud mental, en un modelo de cuidado y de salud integral y esto viene a poner patas para arriba esa situación”, apunta.
En ese punto, Chiesa aclara que “el gobierno pone su proyecto en términos de ’mejoras’, primero en las redes sociales y medios no oficiales de comunicación y luego de manera oficial a través de un correo electrónico”. Aunque, en la práctica, deja expuestos varios “retrocesos”.
“Nosotros no negamos la discusión; sí establecemos que tiene que haber lugares donde hacerlo: el Cofesama y el Cofesa son los espacios por excelencia para discutir las mejoras o los cambios a nivel normativo”, advierte el funcionario.
“Qué sistema queremos”
Mientras tanto, “creo que este plan de ‘mejoras’, que no son tales, viene a patear el tablero en el sentido de hacernos pensar qué sistema de cuidados necesitamos y qué sistema tenemos en torno a la salud mental”.
El proyecto vuelve a un modelo que pone en el centro la figura del psiquiatra en el rol central de tomar las decisiones.
Mientras tanto, “la provincia de Santa Fe, que tiene una vastísima historia en salud mental, ubica tres cuestiones básicas: la interdisciplina, la intersectorialidad y la interministerialidad para el abordaje integral de la salud mental”.

El gobierno nacional presentó los lineamientos del proyecto de reforma a la Ley de Salud Mental en la reunión del Cofesa, el último lunes. Foto: Archivo.
Entonces, “pensar la figura del psiquiatra como exclusiva y con un rol central a la hora de tomar decisiones, me parece un retroceso enorme. Primero, porque estamos complicados a nivel país y mundial con esa especialidad. Y además porque es reducir el problema de la salud mental a un único aspecto”.
En definitiva, el proyecto de Nación “habla a las claras de un intento de volver a un modelo médico hegemónico que tanto hemos combatido, en el buen sentido de la palabra. Y ubica a la salud mental en términos del aspecto meramente biológico y psiquiátrico”.
- Además modifica un concepto central de la ley vigente que es el “padecimiento mental” por el de “trastorno”.
- Las palabras no son neutrales. Entonces, quitar la cuestión de padecimiento y reemplazarlo por trastorno no es un dato menor y marca también un retroceso.
Si bien el fundamento está en la clasificación internacional de las enfermedades, que es el modo de codificar, quita complejidad a un asunto que necesita de una mirada amplia e integral.
- ¿El proyecto contradice el criterio que sigue la provincia en cuanto a la desmanicomialización? ¿O no llega a tanto?
- Si, llega. Porque sobre el artículo de la ley vigente que habla de la transformación de los hospitales monovalentes o neuropsiquiátricos y de la prohibición de la construcción de nuevos, ellos plantean una complejización de la red de atención y hablan de internación especializada para situaciones graves.
Esto también implica un retroceso en términos de manicomios abiertos, manicomios no transformados. La complejidad no está dada en el caso de la salud mental en el hospital especializado o en el hospital monovalente. Está dado en la red de salud, tal como ocurre en la provincia de Santa Fe.

La ministra de Salud de Santa Fe, Silvia Ciancio, hizo un enérgico reclamo por las demoras en el envío de vacunas desde Nación. Fue en la última reunión del Consejo Federal que reúne a todas las provincias con las autoridades sanitarias nacionales. Foto: Archivo.
En nuestra propia red de atención se define la derivación en función de lo que evalúa un equipo interdisciplinario y de acuerdo con los recursos de nuestra propia red: el 80% de las internaciones por motivos de salud mental en la provincia fueron establecidas en hospitales generales.
Para nosotros ese no es un dato menor; da cuenta de que hay situaciones de salud mental pero también de que el sistema de salud está pudiendo dar respuestas, con sus potencias, sus dificultades y obstáculos, desde un lugar que tiene que ver con la normativa vigente.
“El último recurso”
- Si alguien plantea: “Yo tengo un familiar o una persona amiga que está mal y tendría que estar internada porque no sabemos cómo manejar esa situación”, ¿cuál es la respuesta del Estado?
- La internación, que es un recurso terapéutico, es el último que utilizamos los equipos interdisciplinarios. Porque hay que tener en cuenta que frente a cualquier situación de salud, la primera respuesta no es la internación si ésta no corresponde.
Corresponde, primero, evaluar estrategias y ver si la internación de esa persona es la alternativa terapéutica por excelencia o es la que requiere el usuario en ese momento de su condición clínica.
- Queda claro que no es a demanda del entorno o de la familia. Porque a veces el planteo es “ante un caso complejo, tendrían que internarlo sin que consienta el paciente”.
- Se puede hacer siempre y cuando sea adecuado para esa persona en ese momento, y exista un criterio clínico-terapéutico para que esa internación se establezca. Ese es uno de los grandes mitos que ha tenido esta ley. Y es cierto que no es a criterio de los familiares, porque eso da cuenta de un viejo paradigma en la atención de la salud mental que, históricamente, ha sido el encierro. Ese fue el tratamiento que se le ha dado.
Ubicar esta modificación nos implicaría retroceder en muchas discusiones que ya nos hemos dado, en luchas que ya hemos ganado, y nos desvía la mirada de lo que verdaderamente tenemos que estar discutiendo que es la estrategia que nos damos los estados y las organizaciones sociales para ubicar el aspecto comunitario.
Esta modificación tampoco va a resolver los grandes problemas que tenemos en torno a las cuestiones de la salud mental.
- ¿Por qué creés que se presenta ahora este proyecto desde Nación?
- Yo también me hice esa pregunta y creo que son cuestiones distractivas de lo que ocurre, que hacen que desviemos la mirada de donde debería estar puesta. Las cuestiones de salud mental están muy sobre el tapete y, tal vez, una idea errónea es creer que esta modificación basada en mitos podría resolver otros problemas.
- Mientras tanto, la provincia de Santa Fe tiene su propia ley de Salud Mental.
- Santa Fe tiene su propio marco normativo desde los años 90, que ha sido uno de los grandes antecedentes de la ley nacional, no solamente como plexo normativo, sino también como historia de trabajo sobre la cuestión. Y tenemos nuestro propio plan de salud mental porque, además, la ley nacional es de orden pública, o sea, que no hizo falta que las provincias adhirieran.
- Teniendo su propio plan y su propio programa que incluso fue tomado como modelo por otros espacios, ¿qué pasaría en Santa Fe si se aprueba la ley nacional? ¿Mantiene su autonomía con su propio proyecto? Si la nueva norma nacional insiste con el modelo manicomial, ¿que tendrían que hacer?
- La posición de la ministra de Salud (Silvia Ciancio) ha sido muy clara en los medios de comunicación y nosotros tenemos que sostener el trabajo que nos venimos dando hace muchos años; sobre todo esta gestión que le ha dado mucha trascendencia a las cuestiones de salud mental. Porque hay muchos usuarios que dependen del modelo de atención y del cuidado que ofrecemos en la provincia de Santa Fe y es gente que no puede quedar sin ningún tipo de cobertura.
Que dispongamos del cierre de algunos dispositivos sustitutivos, que es uno de los ejes de nuestro plan provincial, significaría que usuarios y usuarias quedarían desprovistos de ese cuidado por parte del estado provincial.
Vamos a sostener nuestro plan porque estamos convencidos de que es el camino más adecuado y, además, encontramos efectos muy positivos y eficientes que demuestran que es el camino que hay que seguir y profundizar.
Nuestro programa provincial no solo está basado en la ley provincial y en la nacional sino en otros marcos normativos, fallos y tratados internacionales que están en la Constitución Nacional.
- Hay residencias para salud mental que Nación dejó de financiar, primero para algunas especialidades y luego en su totalidad.
- Las del año 2026 directamente no las financia. Las residencias interdisciplinarias de salud mental comunitaria vienen de la post dictadura. Son las que se conocen como RISaM. En la provincia tenemos cinco sedes con cinco disciplinas que conforman una residencia. A partir de 2025 Nación solamente financió disciplinas lineales: médico, enfermera y psicólogo, pero dejaron de lado terapistas ocupacionales y trabajadores sociales.
El año pasado y este año también, la provincia decidió continuar con la formación en las cinco disciplinas en todas las sedes porque entendemos que es el modo en que debemos formarnos y debemos intervenir en las prácticas.
- Son varias provincias que están en la misma posición que Santa Fe, más allá de que la problemática debe ser distinta en cada territorio y cada cual tiene su propia política de salud mental. ¿Hay algún agrupamiento territorial?
- Hay un agrupamiento interesante: al Cofesa hemos llevado una nota que entregamos a Lugones (ministro de Salud de la Nación) donde exponemos nuestra disconformidad respecto del proyecto y la predisposición a discutir en los lugares donde tengamos que hacerlo.
En la reunión del lunes muchos ministros dieron su opinión por el modo en que se llevó a cabo este proyecto de modificación, que fue inconsulto y repentino, porque en las reuniones anteriores tampoco lo habían anticipado y ahora ya está en el Senado.
Insisto: no nos negamos a discutir, pero esto no es solo una norma, es un modelo de cuidado.
Si somos convocados a hablar, vamos a exponer nuestra posición y las acciones que hemos llevado adelante hasta el momento para comprobar, con dificultades, obstáculos y mucho trabajo, que es posible implementar la ley; solo tiene que haber voluntad política.
