Integración comercial
La Unión Europea acelera la integración comercial con el Mercosur
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La presidenta de la Comisión Europea confirmó que el bloque comenzará a implementar parcialmente el tratado comercial mientras continúan las instancias de ratificación. La decisión vuelve a poner en agenda un pacto clave para las economías del Cono Sur.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que la Unión Europea avanzará con la aplicación provisional del acuerdo comercial con el Mercosur, una medida que busca destrabar años de negociaciones y acelerar la integración económica entre ambos bloques.
El anuncio reaviva el debate sobre los beneficios y las resistencias que genera un tratado considerado histórico por su alcance, pero aún pendiente de ratificaciones internas.
Un paso intermedio para destrabar un acuerdo demorado
El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur fue anunciado políticamente en 2019 tras más de dos décadas de negociaciones. Sin embargo, desde entonces quedó empantanado por objeciones ambientales, presiones sectoriales y cambios políticos tanto en Europa como en Sudamérica.
La decisión de avanzar con una aplicación provisional aparece como una salida intermedia: permite poner en marcha partes del tratado sin esperar la aprobación plena de todos los parlamentos nacionales.

Según explicó Von der Leyen, la intención es acelerar beneficios concretos para las empresas y las cadenas productivas, en especial en áreas donde existe consenso. En este esquema, algunas disposiciones comerciales podrían entrar en vigor antes que los capítulos más sensibles, como los vinculados a estándares ambientales o compras públicas.
Desde Bruselas sostienen que el contexto internacional —marcado por tensiones comerciales, guerra en Europa del Este y reconfiguración de alianzas económicas— volvió a posicionar al acuerdo como una prioridad estratégica. La UE busca diversificar proveedores y fortalecer vínculos con regiones consideradas “socios confiables”, como América del Sur.
Para el Mercosur, en tanto, el tratado representa una puerta de acceso ampliado a uno de los mercados más grandes del mundo. Los países del bloque —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— verían reducidos aranceles en exportaciones agrícolas e industriales, aunque con plazos diferenciados y cuotas en productos sensibles.

Expectativas y resistencias en ambos bloques
El anuncio reavivó expectativas en sectores exportadores del Mercosur, especialmente en agroindustria, alimentos y economías regionales. En provincias argentinas con fuerte perfil productivo, el acuerdo suele ser visto como una oportunidad para ampliar mercados y atraer inversiones, aunque también genera inquietudes por la competencia de manufacturas europeas.
En Europa, en cambio, persisten resistencias en sectores agrícolas y ambientalistas. Países como Francia o Irlanda manifestaron en reiteradas ocasiones reparos vinculados al impacto del acuerdo en la producción local y a los compromisos ambientales asumidos por los países sudamericanos, en particular en relación con la Amazonia.
La Comisión Europea intentó responder a estas críticas incorporando protocolos adicionales sobre sostenibilidad y trazabilidad, con el objetivo de garantizar estándares más exigentes.
La aplicación provisional podría limitarse inicialmente a los capítulos comerciales menos controvertidos, dejando los aspectos más sensibles para una discusión posterior en el Parlamento Europeo y en los congresos nacionales.
Analistas internacionales señalan que esta estrategia ya fue utilizada en otros tratados de la UE, donde se aplicaron de manera parcial mientras avanzaban las ratificaciones formales. Sin embargo, advierten que el camino no está exento de controversias políticas y jurídicas, especialmente si algún país decide bloquear el proceso.
Impacto potencial para la Argentina
En la Argentina, el acuerdo con la Unión Europea es observado con una mezcla de interés y cautela. Por un lado, se destaca el potencial para aumentar exportaciones de carnes, granos, biocombustibles y productos con valor agregado. Por otro, existen temores en sectores industriales que podrían enfrentar mayor competencia externa.
Especialistas en comercio exterior sostienen que el impacto dependerá en gran medida de la estrategia productiva que adopte el país. La apertura de mercados, señalan, puede generar oportunidades para regiones con fuerte perfil agroindustrial, pero requiere políticas activas para proteger a sectores vulnerables y fomentar la competitividad.
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En el plano político, la decisión de avanzar con una aplicación provisional vuelve a instalar el tema en la agenda regional. El Mercosur deberá definir una posición común sobre los alcances de esta etapa y coordinar posturas internas, en un contexto donde el bloque también discute su propio futuro institucional y su grado de apertura al mundo.
Más allá de los tiempos formales, el anuncio de Von der Leyen marca un nuevo capítulo en una negociación que lleva más de 20 años y que sigue generando expectativas y debates. La posibilidad de que partes del acuerdo comiencen a regir antes de su ratificación completa podría acelerar definiciones políticas en ambos continentes y redefinir el vínculo comercial entre Europa y América del Sur.
Para la región y particularmente para la Argentina, el proceso abre una etapa de oportunidades y desafíos. La forma en que se implementen los primeros tramos del tratado y las condiciones que finalmente se acuerden serán claves para determinar si el histórico entendimiento se traduce en un impulso real al comercio y la integración o si continúa siendo un acuerdo largamente postergado.

