Las partidas a universidades crecieron un 8,3% en julio, en medio del recorte en el gasto público
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El sector recibe -en parte- los efectos de un amparo para hacer cumplir la Ley de Financiamiento. El contraste con el ajuste a subsidios -en energía y transporte- que se hacen y la baja significativa en los recursos que reciben los gobernadores.
Un informe de ejecución presupuestaria del Instituto Argentino de Análisis Fiscal detalla que, en el marco de una baja general del gasto público, subieron las partidas para universidades, Asignación Universal y otros gastos corrientes, mientras que descendieron las transferencias a provincias y los subsidios a la energía y al transporte.
Parecía que no había margen para más motosierra, pero los números oficiales de julio confirman que la gestión Milei no está dispuesta a modificar el rumbo. El gasto primario nacional registró una variación negativa en términos reales durante el séptimo mes del año.
"El gasto primario nacional tuvo una caída real interanual del 7,0%, con 5 gastos creciendo y 11 gastos bajando", destacó un reporte del Instituto Argentino de Análisis Fiscal.
A pesar de la tendencia generalizada a la baja en el gasto público primario, cinco de los dieciséis componentes registraron aumentos interanuales en términos reales (descontado el efecto inflacionario) durante julio.
El rubro de Otros gastos corrientes (regalías, juicios, devolución de impuestos) lideró los incrementos con una suba del 36,3%. Le siguieron las Transferencias a Universidades, que experimentaron un crecimiento real del 8,3%, y el Gasto de capital Nación (obras y maquinaria), con un aumento del 8,0%.
Asimismo, la partida destinada a la Asignación Universal para Protección Social (AUH) registró una suba del 3,8% real interanual en el mes bajo análisis.
Mejora a universidades
A mediados de julio (DNU/decreto 594/2026) se modificó el Presupuesto 2026 y se incorporaron $1,33 billones adicionales al programa de Desarrollo de la Educación Superior (casi todo para transferencias a universidades nacionales y una parte a becas).
Fue un paso para cumplir con las exigencias legales (judiciales y parlamentarias), aunque el desembolso efectivo se distribuyó en el tiempo y la queja de las casas de altos estudios sigue vigente para el cumplimiento total de la ley de financiamiento.

El 25 de junio de 2026, la Corte Suprema de Justicia (con firmas de Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti) rechazó un recurso extraordinario del Gobierno nacional y dejó firme la cautelar dictada en instancias inferiores (Juzgado Contencioso Administrativo Federal y Cámara), que obliga al Estado a aplicar de inmediato los artículos 5 y 6 de la ley 27795.
Eso incluye actualización de salarios de docentes y no docentes de universidades nacionales según la inflación acumulada desde el 1 de diciembre de 2023 y la recomposición de partidas para programas estudiantiles, becas y bienestar.
Pero la Corte no se pronunció sobre el fondo (constitucionalidad de la ley ni del Decreto 759/2025 con el que el Ejecutivo intentó subordinar/suspender su aplicación a la definición de fuentes de financiamiento). Ese debate principal sigue abierto en la Justicia Federal.
El expediente volvió a primera instancia. El juez Martín Cormick (Juzgado Contencioso Administrativo Federal N° 11) citó a una audiencia para el viernes 21 de agosto de 2026, a la que deben concurrir el Gobierno, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN, que agrupa a los rectores) y la Universidad de Buenos Aires (UBA).
El objetivo es intentar destrabar el conflicto y, en el caso de la UBA, ampliar reclamos a hospitales universitarios, gastos de funcionamiento y ciencia/técnica (ítems que quedaron fuera de la cautelar original).
Universidades y gremios sostienen que el Gobierno cumple solo de forma parcial el acuerdo paritario de junio 2026.
Padecen las provincias
Sin embargo, hubo descenso en los fondos para provincias y subsidios a los servicios públicos, que inclinaron la balanza a la baja. El informe del IARAF señala disminuciones en las partidas dirigidas a las administraciones provinciales y en los subsidios económicos.
Las Transferencias corrientes a Provincias registraron una baja real interanual del 38,6% en julio, constituyendo uno de los rubros con mayor caída. El Gasto de capital a provincias también disminuyó, reflejando una variación interanual negativa del 8,1%.
En cuanto a los subsidios a los servicios públicos, la partida de Energía registró una caída real interanual del 20% durante julio. Por su parte, el gasto destinado al Transporte experimentó una reducción del 11,7% real interanual en el mismo periodo.
Entre otros componentes de peso, el gasto en Jubilaciones y pensiones -que representa el 38,4% del presupuesto total analizado- tuvo una disminución real del 4,8%. Sin embargo, según describe el documento del Iaraf, esta variación "obedece, básicamente, a que en julio de 2025 se había terminado de pagar el medio aguinaldo".
Por su parte, el gasto salarial de la administración nacional, equivalente al 14,9% del gasto primario total, registró una baja interanual del 3,9%.
Acumulado a 7 meses
Al ampliar el período de análisis a los primeros siete meses de 2026, el gasto primario nacional acumuló una baja real interanual del 2,8% respecto al mismo lapso de 2025.

En este acumulado de siete meses, cuatro gastos se mantuvieron al alza y doce a la baja. Entre los rubros que registraron incrementos acumulados reales se encuentran los subsidios a la energía (39,3%), las transferencias a universidades (9,9%), la asignación universal para protección social (3,8%) y las jubilaciones y pensiones contributivas (1,9%).
Por el contrario, los descensos más pronunciados en el acumulado de los primeros siete meses correspondieron a otras funciones (-90,9%), transferencias corrientes a provincias (-37,6%), otros programas sociales (-26,4%) y gastos de capital a provincias (-11,8%).
El análisis del Iaraf clasifica el comportamiento del gasto primario dividiéndolo entre componentes indexados por inflación (como jubilaciones y asignaciones) y no indexados (como salarios y subsidios).
Durante el año 2025, "la participación del gasto indexado fue del 60% y la del gasto no indexado del 40%".
En julio de 2026, el gasto indexado registró una disminución real interanual del 3,8%, mientras que el gasto no indexado experimentó una baja del 10,0%.
A nivel de tendencia de mediano plazo, el informe detalla que el gasto primario nacional evoluciona "como resultado de un gasto indexado que crece al 3% anual y un gasto no indexado que cae a razón del 10% anual", registrando el gasto primario total acumulado de los últimos doce meses una disminución del 3,2% al cierre de julio.

