Lula dio vuelta la elección, derrotó a Flávio Bolsonaro y gobernará Brasil por cuarta vez
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El presidente brasileño consiguió el 51,75% de los votos frente al 48,25% de su rival y logró una remontada sin antecedentes en un balotaje.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, consiguió este domingo 25 de octubre su reelección al imponerse sobre el senador Flávio Bolsonaro en una segunda vuelta presidencial que mantuvo la incertidumbre hasta el escrutinio. Con el 51,75% de los votos frente al 48,25% del candidato del Partido Liberal (PL), el mandatario del Partido de los Trabajadores (PT) logró revertir el resultado de la primera vuelta y se aseguró otros cuatro años al frente del país.
A sus 80 años, Lula se convertirá en el primer presidente brasileño en ejercer cuatro mandatos, luego de sus períodos entre 2003 y 2010 y su regreso al poder en 2023. El resultado también representa un hecho inédito desde la recuperación democrática de Brasil: hasta esta elección, ningún candidato que hubiera terminado segundo en la primera vuelta había conseguido ganar el balotaje.
La participación electoral fue otro de los datos de la jornada. La abstención descendió al 19,21%, el nivel más bajo de los últimos 20 años, después de haber superado el 21% en la primera vuelta. Esto significó la incorporación de aproximadamente tres millones de votantes adicionales.
Una elección atravesada por denuncias y polémicas
El desarrollo de los comicios estuvo marcado por una decisión judicial que generó cuestionamientos de ambos sectores políticos. Cuando faltaban pocos minutos para el cierre de las urnas, previsto inicialmente para las 17, las campañas de Lula y Bolsonaro solicitaron una extensión del horario debido a problemas con el transporte público en nueve estados y las fuertes lluvias registradas en el sur del país.
El juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Cristiano Zanin, dispuso prolongar la votación hasta las 19, una resolución que provocó controversias porque el escrutinio ya había comenzado y numerosos establecimientos electorales habían cerrado sus puertas.
Ante esta situación, el Tribunal Superior Electoral (TSE) suspendió temporalmente la difusión de resultados parciales, cuando apenas se había contabilizado el 0,25% de los votos.
Posteriormente, Zanin aclaró que la extensión solamente alcanzaba a las mesas que permanecían abiertas, mientras que los votos emitidos en los establecimientos que ya habían cerrado serían contabilizados normalmente.
La controversia también tuvo consecuencias judiciales. La Policía Federal inició una investigación por presuntas maniobras destinadas a impedir el traslado de votantes en Sergipe. Desde el PT denunciaron interferencias en el proceso electoral, mientras que dirigentes del bolsonarismo cuestionaron la intervención del magistrado, quien había sido abogado de Lula antes de incorporarse al máximo tribunal.
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Brasil, dividido entre el lulismo y el bolsonarismo
El resultado dejó expuesta nuevamente la polarización política que atraviesa Brasil, con dos sectores que concentran buena parte del electorado y mantienen diferencias sobre el rumbo económico, institucional y social del país.
Las encuestas difundidas durante la última semana anticipaban un escenario de extrema paridad. Datafolha ubicaba a Bolsonaro por delante con el 51% frente al 49% de Lula, mientras que PoderData registraba un empate del 50% para cada candidato.
Sin embargo, el presidente consiguió revertir esa tendencia en las urnas y protagonizó una remontada que modificó los antecedentes electorales brasileños.
Se trató, además, de la tercera elección presidencial consecutiva definida mediante un balotaje entre el Partido de los Trabajadores y el espacio político vinculado a la familia Bolsonaro.
La diferencia de apenas 3,5 puntos porcentuales refleja el escenario que deberá enfrentar Lula durante su próximo mandato, con una oposición que conserva una representación electoral y legislativa considerable.
La derrota de Bolsonaro también impacta en Milei y Trump
El resultado electoral tiene consecuencias para la política regional, especialmente por el respaldo que Javier Milei y Donald Trump habían expresado a Flávio Bolsonaro durante la campaña.
El presidente argentino participó en julio del lanzamiento de la candidatura del senador en San Pablo y cuestionó públicamente al gobierno de Lula. Su posicionamiento profundizó las diferencias políticas entre ambos mandatarios, que mantienen una relación distante desde la llegada del libertario a la Casa Rosada.
La continuidad de Lula plantea un nuevo escenario para el vínculo entre Argentina y Brasil, los dos principales socios del Mercosur, especialmente en materia comercial, diplomática y de integración regional.
Trump también había respaldado al candidato opositor. El mandatario estadounidense lo recibió en la Casa Blanca y manifestó su apoyo a través de las redes sociales, en medio de las tensiones comerciales entre Washington y Brasilia.
Durante la campaña, Lula utilizó esas diferencias para instalar un discurso centrado en la defensa de la soberanía brasileña y cuestionar la influencia estadounidense sobre las decisiones políticas y económicas del país.
Su victoria representa, además, una excepción frente a los recientes triunfos de fuerzas conservadoras en distintos países sudamericanos.
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Un Congreso opositor, el principal desafío de Lula
Aunque consiguió mantenerse en la presidencia, Lula deberá gobernar con un Congreso en el que el bolsonarismo amplió su representación tras las elecciones legislativas del 4 de octubre.
El Partido Liberal obtuvo 121 de las 513 bancas de la Cámara de Diputados, convirtiéndose en la fuerza individual más numerosa. La coalición integrada por el PT alcanzó 88 escaños, por lo que el oficialismo necesitará negociar acuerdos con otros espacios políticos para avanzar con sus proyectos.
En el Senado, la situación también presenta dificultades. El PL consiguió 19 de las 54 bancas que estaban en juego y contará desde febrero con 28 de los 81 senadores, una representación que le permitirá ejercer una influencia considerable sobre las decisiones legislativas y las designaciones judiciales.
A este panorama se suman las tensiones con el Supremo Tribunal Federal, organismo que quedó en el centro de las discusiones políticas durante la campaña y especialmente después de la polémica decisión de extender el horario electoral.
Con el resultado confirmado, Lula iniciará su cuarto mandato presidencial frente a una oposición fortalecida en el Congreso y un país prácticamente dividido en dos mitades. La necesidad de construir acuerdos legislativos, sostener la economía y administrar las relaciones internacionales marcará el comienzo de su nueva gestión.

