María Corina Machado regresó a Venezuela tras casi un año en el exterior
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La dirigente opositora reapareció en Barquisimeto, donde fue recibida por simpatizantes.
La dirigente opositora María Corina Machado regresó este domingo 25 de octubre a Venezuela, después de permanecer casi un año fuera del país. Su retorno se produjo en un escenario político marcado por las negociaciones entre el gobierno interino de Delcy Rodríguez, sectores de la oposición y Estados Unidos, que mantiene una participación directa en el proceso de transición venezolano.
La ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025 reapareció públicamente en la iglesia de Santa Rosa, en la ciudad de Barquisimeto, ubicada aproximadamente a 400 kilómetros al oeste de Caracas. Allí acudió al santuario de la Divina Pastora para agradecer por su regreso, según informaron integrantes de su equipo.
En las imágenes difundidas por el partido Vente Venezuela, Machado aparece vestida con una camiseta blanca y pantalón de jean, rodeada de simpatizantes que se acercaron para saludarla. “Aquí está tu gente, María”, le gritaron algunos de los presentes mientras ingresaba al templo.
Su regreso representa un nuevo capítulo para la oposición venezolana, luego de los acontecimientos políticos que comenzaron en enero con la captura de Nicolás Maduro durante una operación militar estadounidense y la posterior llegada de Rodríguez a la presidencia interina.
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Estados Unidos atribuyó el regreso a las negociaciones políticas
La noticia generó declaraciones desde Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que desconocía el regreso de Machado, aunque expresó su deseo de que pudiera permanecer en Venezuela sin inconvenientes.
“No sé nada sobre eso, pero creo que es una mujer muy agradable. Me dio su premio Nobel, así que ¿cómo puedo decir otra cosa? Y espero que esté a salvo. Nos está yendo muy bien en Venezuela”, manifestó el mandatario ante periodistas.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, vinculó directamente el retorno de la dirigente con las conversaciones políticas impulsadas por la administración norteamericana.
“Las condiciones que han permitido el regreso seguro de la señora Machado a Venezuela son consecuencia directa de las conversaciones de reconciliación apoyadas por Estados Unidos”, sostuvo Rubio mediante un comunicado difundido en redes sociales.
El funcionario también destacó que el proceso de diálogo permitió la liberación de cientos de presos políticos y el regreso de dirigentes opositores que permanecían en el exilio.
En ese contexto, Washington reclamó que se garanticen las libertades políticas y que los distintos sectores venezolanos participen de las negociaciones institucionales.
El respaldo de Edmundo González Urrutia
El dirigente opositor Edmundo González Urrutia, quien fue candidato presidencial en las elecciones de julio de 2024, celebró públicamente el retorno de Machado y anticipó su intención de regresar también a Venezuela.
“¡Venezuela! Me emociona muchísimo anunciarles que nuestra líder, mi querida María Corina, está en territorio venezolano. Hoy es un día muy importante para los venezolanos”, expresó a través de su cuenta en X.
González Urrutia, quien reivindica haber ganado las elecciones presidenciales de 2024, sostuvo que espera reencontrarse con la dirigente para participar de la nueva etapa política.
“Muy pronto estaré con ustedes y con ella para que nuestro país avance verdaderamente hacia la libertad. Ustedes lo saben, esto es hasta el final”, agregó.
Machado había abandonado Venezuela en diciembre de 2025 para viajar a Oslo y recibir el Premio Nobel de la Paz, después de permanecer durante varios meses en la clandestinidad por su enfrentamiento con el gobierno de Maduro.
Desde entonces había manifestado reiteradamente su intención de regresar para continuar con su actividad política dentro del territorio venezolano.
Las negociaciones con Delcy Rodríguez y el futuro electoral
El retorno de Machado ocurre mientras Delcy Rodríguez mantiene conversaciones con un sector de la oposición para avanzar hacia una transición política, bajo la presión diplomática y económica de Estados Unidos.
La presidenta interina aseguró que Venezuela celebrará nuevas elecciones, aunque hasta el momento no anunció una fecha para la convocatoria electoral.
Una de las particularidades de este proceso es que Machado no fue incluida inicialmente en la mesa de negociaciones. Sin embargo, la dirigente había expresado que no obstaculizaría el diálogo y que estaba dispuesta a conversar con Rodríguez para avanzar hacia una salida institucional.
Esa posición también fue transmitida durante sus contactos con la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), la principal coalición opositora venezolana.
El escenario presenta diferencias dentro de la propia oposición respecto de los mecanismos para alcanzar una transición, la participación de los distintos dirigentes y las condiciones que deberían establecerse para convocar a elecciones.
El petróleo y los acuerdos entre Washington y Caracas
La relación entre Estados Unidos y Venezuela también experimentó cambios durante los últimos meses, especialmente en el terreno económico.
Mientras Washington promovía conversaciones políticas, la administración de Trump avanzó en acuerdos sobre petróleo, gas y minería con el gobierno de Rodríguez.
En agosto, ambos países firmaron un convenio petrolero que, según la información difundida, permite a Estados Unidos acceder a una quinta parte de las reservas de crudo venezolanas.
El acercamiento generó cuestionamientos de sectores que consideran que los intereses energéticos estadounidenses adquirieron mayor importancia que las reformas democráticas reclamadas por la oposición.
Machado, que históricamente defendió a Estados Unidos como un aliado para impulsar cambios políticos en Venezuela, mantuvo contactos con Trump durante este período.
En enero, pocos días después de la captura de Maduro, se reunió con el presidente estadounidense y le entregó la medalla correspondiente a su Premio Nobel de la Paz. En aquella oportunidad también le manifestó su intención de regresar al país.
Posteriormente, ambos volvieron a encontrarse en marzo, aunque los detalles de esa reunión no trascendieron públicamente.
Pese a esos contactos, Rubio había considerado que el liderazgo de Machado no representaba en ese momento una alternativa viable para encabezar la transición, mientras Washington profundizaba sus negociaciones con Rodríguez.
Una nueva etapa para la oposición venezolana
La presencia de Machado nuevamente en Venezuela incorpora un actor político al escenario de negociaciones, en un momento en que todavía permanecen sin resolver cuestiones relacionadas con el calendario electoral, las garantías para los partidos opositores y la continuidad del gobierno interino.
Su regreso también podría modificar las relaciones dentro de la oposición, especialmente entre los sectores que participan de las conversaciones con Rodríguez y aquellos que reclaman una transformación más profunda del sistema político.
Por ahora, el gobierno venezolano mantiene abierto el diálogo con sectores opositores y Estados Unidos continúa ejerciendo influencia sobre las decisiones económicas y políticas del país.
Al referirse a esas negociaciones, Marco Rubio pidió que todos los actores políticos contribuyan al proceso y sostuvo que representan “la mejor oportunidad que ha tenido Venezuela en treinta años para lograr pacíficamente no solo unas elecciones libres y justas, sino una democracia duradera”.

