María Teresa: a casi un año de la inundación histórica, se prepara para afrontar El Niño
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El presidente comunal Gonzalo Goyechea repasó los trabajos realizados para evitar que el agua vuelva a ingresar al casco urbano. También anticipó una reunión de Protección Civil.
La posibilidad de atravesar un período de lluvias intensas vuelve a poner la mirada sobre María Teresa, una de las localidades del sur santafesino que hace casi un año sufrió una inundación histórica, quedando gran parte del pueblo bajo agua. Cabe recordar que, aquel 30 de agosto, cayeron alrededor de 300 milímetros, provocando graves consecuencias e importantes pérdidas materiales.
Ahora, con los pronósticos que hablan de la llegada del “súper Niño” para el segundo semestre del año, el presidente comunal Gonzalo Goyechea explicó cómo se preparan para reducir riesgos y evitar que se repita una situación similar.
“Estuvimos realmente muy complicados en todas partes, en la zona rural, pero sobre todo en la zona urbana, donde prácticamente la mitad de la población se vio afectada. No es lo mismo que el agua te llegue al umbral de la casa a que tengas 10 centímetros adentro, pero hubo viviendas y hasta la comuna con unos 40 centímetros de agua”, recordó.
El dirigente comunal remarcó que el episodio dejó consecuencias materiales, pero también un fuerte impacto emocional en los vecinos. “Tardó un par de días en ir volviendo a la normalidad, pero fue realmente muy traumático. Además de lo material, quedan las consecuencias en lo anímico, porque ahora se habla de épocas muy lluviosas y eso genera preocupación”, planteó.
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“En un pozo”
Goyechea explicó que el principal problema estructural de la localidad está vinculado con su ubicación geográfica. “María Teresa es una cuenca cerrada, es un pozo”, definió. En ese sentido, detalló que no solo preocupa el agua que cae dentro del casco urbano, sino también la que llega desde los campos vecinos.
“Muchísimas hectáreas alrededor de María Teresa drenan sobre la zona urbana. Los campos están más altos que el pueblo, entonces el agua entra a la localidad y después tiene que salir por un canal”, señaló.
Según describió, muchas veces el mayor inconveniente aparece cuando la lluvia ya terminó. “A las dos o tres horas de haber dejado de llover empezó a subir el agua, porque tarda en venir desde el campo. Ahí es cuando realmente se complica”, explicó.
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Obras realizadas
Tras la inundación, se ejecutaron distintos trabajos con fondos que llegaron desde Nación a la Provincia y luego a la comuna. Goyechea indicó que se avanzó con obras de desvío, canales y tapones para impedir que parte del agua rural ingrese al pueblo.
La intervención más importante se realizó sobre el canal que va hacia el sur, en dirección a San Gregorio y la cuenca de La Picasa. Ese curso, explicó, cumple una función útil cuando permite la salida del agua, pero puede convertirse en un problema cuando sube el nivel.
“Ese canal lleva agua hacia el sur, pero cuando levanta mucho el nivel termina metiéndonos agua adentro del pueblo. La función del canal se revierte”, explicó.
Para evitarlo, se construyó un tapón con grandes esclusas. “Cuando queremos, dejamos que el agua circule saliendo de María Teresa. Pero cuando vemos que intenta volver porque levantó mucho el nivel, se bajan las esclusas, se cierra y se pone en funcionamiento una bomba. Eso evita que muchas hectáreas del campo se metan dentro del pueblo”, detalló.
Limpieza de canal clave
Más allá de las obras realizadas, el presidente comunal advirtió que todavía falta una tarea considerada fundamental: la limpieza de un canal de entre 7 y 8 kilómetros.
Goyechea expresó su expectativa de que los equipos necesarios arriben en los próximos días para avanzar con esos trabajos preventivos.
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Defensas en caminos rurales
Otro de los puntos críticos está en los caminos rurales que desembocan en la planta urbana. El mandatario comunal mencionó especialmente el camino al cementerio, también conocido como el camino hacia Teodelina, que en determinados momentos funciona como un canal natural.
“Impresiona la cantidad de agua que ha entrado por ahí”, afirmó. Para contener ese ingreso se realizaron gaviones y defensas. “Es como levantar el camino para que el agua quede contenida y pase de a poco, como uno quiere”, explicó.
De todos modos, admitió que todavía no hubo una lluvia de magnitud suficiente como para poner a prueba el nuevo sistema. “No tuvimos una lluvia importante para ver si todos estos mecanismos funcionan. Además, ninguna lluvia se comporta igual que otra. No es lo mismo que caigan 200 milímetros en pocas horas a que caigan de otra manera”, analizó.
Protección Civil y protocolo interno
Además de las obras, la comuna también trabaja en la organización preventiva. Goyechea anticipó que se realizará una reunión de Protección Civil con instituciones locales para ajustar el protocolo de actuación.
“Tenemos un grupo de Defensa Civil organizado, con bomberos y trabajadores comunales. Hay canales con esclusas y bombas, entonces la logística tiene que estar muy aceitada: si llueve determinada cantidad, ya tienen que estar las herramientas, las máquinas, una persona cierra las esclusas y otra lleva el tractor para poner en funcionamiento la bomba”, describió.
El objetivo, remarcó, es que cada actor sepa cómo actuar ante una emergencia y que la localidad llegue mejor preparada a una eventual temporada de lluvias intensas.

