Cumbre en Suiza
Milei en Davos: Argentina firmará la integración al "Consejo de la Paz" de Trump
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El Presidente confirmó que rubricará el ingreso de Argentina al organismo que lanza la Casa Blanca en plena cumbre mundial y que genera controversia por su potencial conflicto de principios con la ONU, en medio de tensiones abiertas por Groenlandia.
Mauro L. Muñoz
El presidente Javier Milei desembarcó este martes en Davos para participar de la 56° edición del Foro Económico Mundial, en un clima internacional cargado por las últimas decisiones de Donald Trump.
En la primera imagen oficial en Suiza, Milei se mostró sobre la nieve y vestido con el mameluco de YPF, acompañado por los ministros de Economía, Luis Caputo, y de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, el canciller, Pablo Quirno, y su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
La postal fue acompañada por la difusión de la agenda oficial, que fija como eje central el discurso del Presidente este miércoles a las 11:45 (hora argentina). En el mismo auditorio, antes disertará Trump, en una jornada que concentrará “todas las miradas” por la disputa con Europa ante la intención de anexar Groenlandia.
La primera imagen oficial en Suiza de Milei sobre la nieve y vestido con el mameluco de YPF, acompañado de Caputo, Sturzeneggger, Quirno y Karina Milei.
Entre las actividades se destacó, asimismo, que Argentina firmará la integración al Consejo de la Paz, el organismo multilateral impulsado por la Casa Blanca como alternativa para intervenir en conflictos globales. La ceremonia de firma está planificada en medio de la cumbre mundial llega en un pico de tensión en la relación con los países europeos por la política de presión de Washington por Groenlandia.
Según la agenda oficial difundida por el gobierno argentino, la cita a la firma del Consejo de Paz está prevista para el jueves a las 06:30 (hora argentina). En la comitiva no lo dicen en voz alta, pero lo dejan correr: se especula con una nueva foto entre ambos mandatarios, una imagen buscada para “afianzar el vínculo” entre países en pleno reordenamiento global.
La decisión no es menor por lo que implica en términos de alineamiento. La iniciativa estadounidense se presenta como la alternativa para resolver conflictos, “la siguiente etapa” de la estrategia de la Casa Blanca en una campaña para “superar las múltiples tensiones actuales”. La movida llega tras una secuencia de hechos que tensó el tablero internacional: Trump decidió a comienzos de mes ingresar a Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro y, en los últimos días, apuró la presión para anexar Groenlandia despertando cruces con Europa.
Consejo a medida
La carta fundacional del Consejo, publicada por el Times of Israel, sostiene que el organismo debe “promover la estabilidad, restaurar una gobernanza fiable y legítima, y asegurar una paz duradera” en el mundo, especialmente en zonas “afectadas o amenazadas por conflictos”. El documento otorga a su presidente un poder de actuación amplio y nombra a Donald Trump como presidente fundador.
La arquitectura institucional también alimenta el ruido. Según la carta, es responsabilidad exclusiva del presidente invitar Estados como miembros. La membresía está limitada a tres años, aunque puede ser ampliada por el presidente. Solo los Estados que aporten más de mil millones de dólares durante el primer año podrán quedar como miembros permanentes. Además, el documento nombra de manera vitalicia a Trump como presidente fundador.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Bielorrusia muestra la carta del presidente estadounidense Donald Trump invitando al presidente Alexander Lukashenko, a unirse al "Consejo de la Paz". Foto: REUTERS.
De acuerdo con la información difundida en agencias internacionales, cerca de 60 países habrían recibido invitación y varios miembros de la OTAN lo confirmaron —entre ellos Alemania, India, Turquía, Hungría y Canadá—. El Kremlin, además, dijo que Vladimir Putin recibió la invitación y que evalúa aceptarla, algo que fue confirmado por el propio Trump. En Medio Oriente, Egipto y Jordania confirmaron recepción de invitación, al igual que Pakistán. En latinoamérica, Milei y el presidente paraguayo Santiago Peña agradecieron expresamente la invitación.
La discusión jurídica ya se anticipa. La carta dice que el Consejo debe llevar a cabo “mantenimiento de la paz conforme al derecho internacional”, cuya base es similar a los principios de la ONU, por lo que analistas en derecho internacional especulan con que el Consejo podría entrar en competencia directa con las Naciones Unidas.
Europa responde
En ese contexto, el Foro empezó con fuertes mensajes. Este martes, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, salió al cruce de las amenazas de aranceles comerciales que Trump utilizó como herramienta de presión. En su intervención en Davos, Macron denunció que la Casa Blanca intenta “debilitar y subordinar a Europa” mediante una competencia comercial que “exige concesiones máximas” favorables a Washington.
El mandatario francés advirtió: “Nos dirigimos a un mundo sin ley”. Y planteó una defensa del multilateralismo y de la cooperación internacional. Fue más allá con el diagnóstico: los aranceles prometidos por Trump para países que se opongan a una anexión de Groenlandia “apuntan abiertamente a debilitar y subordinar a Europa”.
Con un particular atuendo, Macron planteó en su discurso que la Unión Europea "no debe dudar" en desplegar su mecanismo anticoerción en respuesta a las amenazas de Estados Unidos. Foto: Xinhua / Lian Yi.
Aun así, recomendó no “dejarse impresionar”, dijo, y pidió “mantener la calma”: “Hay que estar calmados, hay que mantenernos en nuestros principios, no hay que bajar los ojos, no hay que ceder a la ley del más fuerte ni a una técnica de intimidación”. También instó a aplicar el mecanismo europeo “anticoerción” en caso de guerra comercial: “Europa tiene herramientas muy poderosas y debemos utilizarlas cuando no se nos respeta”.
En paralelo, el primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, sintetizó el dilema europeo con crudeza. En un debate este martes, afirmó que “Europa está en una encrucijada” y, ante la presión de Trump, debe decidir si sigue existiendo como “un vasallo feliz” o “un esclavo miserable”.
Recordó que las capitales europeas intentaron “apaciguar” al nuevo inquilino de la Casa Blanca, con indulgencia incluso ante aranceles, con la esperanza de apoyo en el conflicto ucraniano. Y lanzó una advertencia política: si Europa retrocede, puede perder “su dignidad”, “lo más valioso que se puede tener en una democracia”. De Wever anticipó, además, que este miércoles se reunirá con Trump junto con el rey Felipe de Bélgica para decidir si Europa y EE.UU. se mantienen unidos o se dividen, lo que marcaría —según su mirada— el fin de 80 años de atlantismo.

