Naciones Unidas: Milei llamó al Reino Unido a retomar negociaciones por Malvinas
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El Presidente dijo que el organismo, al que cuestionó en duros términos, miró “para otro lado” durante 50 años. Calificó de “genocidio” la gestión de la pandemia pero dijo que seguirá siendo parte “de buena fe” de foros internacionales.
Pasados ocho minutos del mediodía argentino, el presidente argentino Javier Milei se subió este miércoles al atril por el que vienen desfilando jefes de Estado desde el inicio de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. Desde allí aludió sin rodeos a la cuestión Malvinas que en las últimas semanas viene generando tensión e intercambios entre nuestro país y el Reino Unido.
En su tercer discurso como mandatario argentino habló durante 20 minutos de “tres cuestiones: aquello que el organismo debió hacer y no hizo; aquello que hizo y no debió hacer, y la posición sobre la Inteligencia Artificial”. Fue después de definir al organismo internacional como “una organización inútil, una casta de parásitos arrogantes, disfrazada de burócratas”.
Sobre el primer punto, advirtió que “decidió mirar hacia otro lado con la causa Malvinas” que “para nosotros es una causa nacional”.
“La de Malvinas no es una cuestión entre la Argentina y el Reino Unido; este organismo debería tomar nota de las resoluciones. Nosotros elegimos una defensa pacífica y efectiva”, dijo Milei.
En esa línea, agregó: “Al Reino Unido lo llamamos una vez más a dialogar para encontrar una solución pacífica y debatir sobre la explotación de los recursos naturales. No nos vamos a sentar a esperar que la ONU actué, vamos a tomar cartas en el asunto”.
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El presidente recordó que hace 50 años esta misma Asamblea aprobó la resolución 3149, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa (por las islas Malvinas) permaneciera abierta. “50 años después, la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan”.
Allí aludió al proyecto Sea Lion que “avanza en la extracción de petróleo en la plataforma continental argentina correspondiente a la cuenca Malvinas Norte mediante licencias británicas que Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas", denunció el mandatario.
"Toda actuación en este sentido constituye un acto ilícito a la luz del derecho internacional", marcó y cuestionó: "¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos pero impotente frente a la realidad?”
Luego cargó: “Faltan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos pierde su autoridad. Quienes siguen las reglas no tienen recompensa alguna por hacerlo mientras que quienes incumplen no reciben la menor represalia".
Milei señaló que su Gobierno presentó notas diplomáticas, recurrió a mecanismos jurídicos y sancionó a empresas y proveedores vinculados con la explotación de recursos en el área en disputa. También indicó que envió al Congreso una ley de defensa de la Soberanía Nacional que por estos días inicia su debate en comisiones del Congreso.
“Durante demasiado tiempo, los gobiernos argentinos optaron por una defensa discursiva. Nosotros elegimos una defensa pacífica, práctica y efectiva”, afirmó. En esa línea, advirtió al sector energético internacional que la Argentina busca atraer inversiones, en particular para el desarrollo de Vaca Muerta, pero anticipó que no será indiferente ante compañías que exploten recursos bajo lo que definió como “una ocupación externa ilegal”.
El mandatario también rechazó que pueda aplicarse el principio de libre determinación de los pueblos a los habitantes de las islas. Sostuvo que la Asamblea General ya determinó en distintas resoluciones que se trata de una población implantada por la potencia ocupante en un territorio con soberanía pendiente de resolución.
Tras el reclamo por las Islas Malvinas, Javier Milei centró su intervención en una crítica al funcionamiento político y burocrático de la ONU. El presidente sostuvo que el organismo muestra incapacidad para actuar frente a dictaduras y grupos terroristas, mientras extiende sus regulaciones sobre los Estados que, según planteó, respetan las normas internacionales.
El mandatario describió ese funcionamiento como una combinación de “anarquía y tiranía”. Con esa definición, cuestionó la falta de respuestas ante gobiernos autoritarios y organizaciones violentas, a la vez que objetó las políticas y exigencias que la ONU promueve entre las democracias liberales.
Las agendas
Milei señaló como ejemplos la Agenda del Milenio, la Agenda 2030, las regulaciones económicas, las políticas de género, el ambientalismo y la inmigración "descontrolada". Consideró que esas iniciativas restringen la capacidad de decisión de los países y anticipó que la Agenda 2045 tendrá el mismo resultado que los programas que criticó. “Va a ser un fracaso”, vaticinó.
“El problema es que, cada vez que fracasaron, en lugar de revisar el modelo o pedir disculpas, redoblaron la apuesta”, afirmó. Para el jefe de Estado, la organización desarrolló una estructura orientada a definir cómo deben vivir las sociedades, más allá de las atribuciones que le asignaron sus miembros.
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Pandemia
A la hora de aludir a lo que la organización no tendría que haber hecho pero hizo, el presidente dedicó su discurso al manejo de la pandemia por C-19.
Cuestionó a organismos dependientes de la ONU por promover restricciones a la circulación, al trabajo y a la educación, que, según afirmó, se impusieron por encima de la información científica y de la soberanía de las naciones.
“Forzaron un encierro y generaron un genocidio”, planteó.
Además, cuestionó el uso del miedo como mecanismo de conducción estatal durante ese período. Afirmó que “los gobiernos transmitieron temor a la población ante el contacto social, el espacio público y la circulación”.
A su criterio fue “un experimento global de control social disfrazado de ciencia”.
“Miren al sur”
En el cierre de su presentación, Milei trasladó su crítica al debate sobre la Inteligencia Artificial. El mandatario sostuvo que las grandes transformaciones tecnológicas suelen estar acompañadas por temores vinculados con la pérdida de empleos y advirtió sobre nuevas respuestas regulatorias desde organismos internacionales.
Para ilustrar su postura, mencionó la revolución industrial. Señaló que, al inicio de ese proceso, la población mundial rondaba los 800 millones de personas y que hoy supera varias veces esa cifra. A partir de esa comparación, afirmó que los pronósticos pesimistas sobre el empleo no se verificaron, ya que la innovación creó actividades y oportunidades que no existían antes.
El Presidente planteó que la IA debe ser abordada como una herramienta de transformación productiva y no como una amenaza que justifique controles excesivos. Su cuestionamiento apuntó a que la ONU repita, frente a la nueva tecnología, mecanismos de intervención similares a los que cuestionó en materia sanitaria, ambiental y económica.
“Donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera”, definió en tanto anticipó que “la Argentina será vanguardista y habrá libertad”.
“Miren al sur, van a encontrar una tierra inmensa y próspera. Queremos una nación libre, próspera y soberana”, cerró Milei en tanto anticipó que “seguiremos siendo parte de buena fe, de foros multilaterales” antes de despedirse frente a autoridades de todo el mundo con su clásico: “Viva la libertad carajo”.
