Ventana FIBA
Polémica por el precio de las entradas para ver a la Selección en Obras
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El anuncio que esperaban los fanáticos de la albiceleste llegó con un fuerte rechazo. Según los usuarios, el valor de los tickets está muy por encima de lo deseado.
Carmelo Calderón Bourband
Hace un mes, la CABB anunció que Argentina ya tenía rivales para la próxima doble fecha rumbo al Mundial de Qatar 2027 y que se jugaría en Obras. Desde el minuto 0, cientos de seguidores de la Selección albiceleste quisieron saber cuándo saldrían a la venta los tickets y si serían accesibles para todos los bolsillos, ya que las últimas veces hubo debates al respecto.
Este lunes, la Confederación Argentina de Básquetbol finalmente publicó los precios de las entradas para ver los duelos frente a Panamá y Uruguay en el mítico estadio de Buenos Aires y no pudieron esquivar la polémica.
Con valores de $70.000, $90.000 y $130.000 -según popular, platea alta o baja-, los usuarios de las redes sociales no dudaron en preguntar si ese era el precio en “combo” por ambos partidos.
Pero no, los valores son por cada encuentro. Más allá de tener buenos nombres como Campazzo, Laprovittola o talentos en pleno crecimiento como el santafesino Juani Fernández o Tyler Kropp, el seleccionado dirigido por Pablo Prigioni no viene siendo muy regular con su rendimiento como para fundamentar los precios elevados.

Por ejemplo, un usuario compartió que en la ventana de noviembre pasado cuando se enfrentaron Uruguay y Panamá en el Antel Arena de Montevideo, los valores de las entradas no superaban los $55.000 argentinos. El ticket de la popular era de aproximadamente $21.000.
Vale recordar que los partidos serán televisados por TyC Sports y DSports.
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Precios que alejan al público que sostiene a la Selección
El primer ruido no fue el debate fino sobre si conviene platea o popular. Fue la sensación de “precio premium” para un producto que, por formato, suele venderse como cercano, familiar y accesible, con la Selección como punto de encuentro y no como lujo.
En redes, la pregunta del “combo” no apareció por capricho: fue un reflejo automático de un público que intentó encontrarle lógica al número.

El problema no es que Obras cueste. El problema es cuánto se le pide al hincha cuando la realidad empuja a recortar salidas y cuando el consumo cultural y deportivo se elige con calculadora. En ese contexto, la entrada “más barata” deja de ser una puerta: empieza a parecer un filtro.
Rendimiento, expectativa y el valor simbólico en juego
La Selección siempre tiene un valor emocional que no se mide en la tabla de posiciones. Pero el precio, justamente, obliga a que el hincha compare: lo que paga, lo que recibe y lo que espera. Y ahí aparece un punto sensible: el equipo de Prigioni no viene ofreciendo una continuidad que justifique un salto tan agresivo.
Entre lesiones, calendarios de clubes y disponibilidad, las ventanas FIBA suelen armarse con planteles que cambian. Se puede tener una convocatoria fuerte, sí, pero el público no compra “posibles nombres”: compra la certeza de ver algo que valga el esfuerzo.

Campazzo y Laprovittola empujan, claro, pero ya no están más Scola, Nocioni, Manu, Delfino o cualquier otro referente de la Generación Dorada. Los jóvenes entusiasman, también. Pero el argumento del espectáculo no puede descansar solo en el prestigio del escudo cuando el rendimiento reciente fue irregular y cuando la competencia, por formato, tiene partidos ásperos, más de trámite que de gala.
El riesgo de fondo es otro: que la Selección se transforme en un evento para pocos. Y el básquet argentino, que necesita ampliar base y sostener comunidad, no está para darse ese gusto. La épica se construye con tribuna llena, no con plateas que se miran de reojo.
La comparación regional que encendió la bronca
La referencia a Montevideo no es menor. La gente comparó porque es inevitable: mismo deporte, ventana similar, escenario moderno y valores que, trasladados a pesos argentinos, quedaron por debajo de lo que hoy se pide para ver a Argentina en casa.
Es cierto que no todo es comparable: estructura de costos, impuestos, coyuntura, tipo de cambio. Pero en redes no gana el Excel; gana la percepción. Y la percepción, hoy, dice que ver a la Selección en Obras “se fue de precio”.
A eso se suma un dato que pesa: la TV. Si los partidos van por TyC Sports y DSports, el hincha sabe que puede verlos desde su casa. Entonces la pregunta cambia: ¿qué valor extra te ofrece la cancha para justificar un ticket que compite con el resto de los gastos del mes?

