¿Puede la Inteligencia Artificial cambiar el país macrocefálico?
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La visión de un politólogo sobre las nuevas rutas y vías de la Argentina, que ya no tienen su kilómetro cero en la Capital Federal. La experiencia de FederAI.
Transparencia algorítmica, gobernar los sistemas de datos, saber que la inteligencia artificial “no crece en el vacío”, y que el Estado “no puede simplemente publicar un disclaimer o disculpa”.
Las definiciones que da cada tanto en la charla Mauro Solano sobre el sector público y sus bases de información hablan de la suerte o la desgracia que vivirán los ciudadanos mañana, según las decisiones a tomar hoy.
Didáctico y paciente, recibe las preguntas y acepta interrupciones sin reparos y, seguramente, porque sabe que será leído por gente de la época del papel, que no teme a enfrentar miles de caracteres impresos o en cualquier soporte, se toma el tiempo para dar explicaciones más profundas.
Siempre remata sus reflexiones con palabras que dan para otro título. Acaso sea por su formación. Solano es un politólogo, especializado en la transformación digital del Estado y la inteligencia artificial que trabaja activamente para los estados provinciales y la ciudad de Buenos Aires.
Forma parte de FederAI, Foro de Estados para el Desarrollo de Estrategias y Reformas hacia Administraciones Inteligentes, “un espacio de cooperación” entre las jurisdicciones subnacionales más importantes del país. La integran casi todas las provincias con mayor desarrollo, entre ellas Santa Fe.
“Buscamos traducir la tecnología en soluciones concretas, crear una federación de ecosistemas digitales”, explica.
“Los Estados son de las organizaciones sociales que mayor cantidad de información y datos recopilan. Y su capacidad de cómputo también es inigualable”, señala para indicar que se debe usar esa ventaja para “anticiparse a fenómenos y pasar de Estados reactivos a Estados proactivos, que incluso pueden detectar cuáles pueden ser las necesidades o problemáticas de un ciudadano y acercarle activamente una solución”.
Piensa que es este el momento para las provincias y que la IA da “la oportunidad de cambiar el país macro cefálico desde las provincias” y que esa opción, que alguna vez podrá tener una dimensión política, “está en marcha”.
- ¿Para unificar bases de datos como lo que se logró con los deudores alimentarios, federalismo y municipalismo son un problema?
- Las provincias son preexistentes a la nación y conservan un nivel de autonomía que está establecido en la Constitución Nacional. Administran lo que yo llamo los tres grandes sistemas de gestión pública que le cambian el metro cuadrado de la vida de las personas: salud, educación y seguridad.
El sistema federal permite contemplar las heterogeneidades, las particularidades que tiene cada territorio, cada población con puntos de partida diferentes, con intereses también distintos. Las provincias conocen a la perfección cuáles son las demandas de la ciudadanía. Eso debería permitirles gestionarlas de una manera bastante más eficiente, ¿no?
- Cada provincia seguramente tiene sus objetivos, aquí por ejemplo lo urgente fue gestionar datos sobre seguridad, y se hizo de manera centralizada.
- Ustedes en Santa Fe tienen el Sistema Lince que es un caso interesante. Ya han comenzado a aplicar inteligencia artificial en el monitoreo que ya existía. Puede analizar en tiempo real una enormísima cantidad de datos que con trabajo humano llevarían muchísimo tiempo.
Colabora con identificación de vehículos, personas, imágenes que aportan información sobre seguridad. Lince ha reportado que unos 700 casos fueron resueltos con su ayuda.
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Hay un saldo, un resultado concreto, en materia de seguridad. Y por supuesto, no es solo incorporar tecnología. Siempre en estos temas es muy importante gobernar el proceso, tener control y cuidado en su utilización, hay que administrar datos personales, por ejemplo.
- ¿Regular el uso de los sistemas de monitoreo?
- Siempre hay que tener, en todos los sistemas, una gobernanza de esos datos. Estar por encima de la gestión de esos sistemas. Son tecnologías con muchísimo potencial que requieren sumo cuidado y resguardo.
En muchas provincias han avanzado en esquemas de gobernanza de datos, de protocolo de uso de datos, de estandarización y uso de inteligencia artificial hacia dentro de la administración pública y todo eso contribuye a tener un esquema más o menos fuerte al momento de incorporar esta tecnología en ámbitos tan delicados.
- Hay otros sistemas como Lince en Buenos Aires, ¿podrían integrarse?
- Sí, la ciudad de Buenos Aires tiene sistemas parecidos y hay municipios del Gran Buenos Aires que también los han desarrollado. Han pasado de unos sistemas con cámaras y sensores a su lectura con IA, procesarlos en tiempo real.
La información es el insumo que mejora de la seguridad. La videovigilancia en muchos casos todavía depende solo de agentes que tienen que estar permanentemente mirando, muy concentrados
- Pero que son falibles.
-Sí, porque baja la productividad a medida que pasan las horas. Aparecen el cansancio, los errores, por eso poder tener una asistencia inteligente en esos rubros es muy importante.
Hay provincias que usan IA como asistencia para las líneas telefónicas de emergencia, en casos de violencia o inseguridad.
Un asistente inteligente puede determinar rápidamente con una en una conversación qué se requiere. Si es necesaria una intervención especial, por ejemplo.
- ¿Mejor que una persona especializada?
-Un especialista va a lograr mayor profundidad, pero la Provincia de Buenos Aires usa en una experiencia piloto IA para el primer instante de la llamada. Y así seleccionarlas.
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- ¿Fuera del tema seguridad, qué otras experiencias te han llamado la atención?
-Varias provincias cuentan con sistemas de alerta temprana, en función de los datos disponibles, para cuidar a niños y niñas ante el riesgo de abandono escolar.
- Qué notable.
- Sí, se va evaluando el rendimiento académico, más la inasistencia y otros datos que crean una alerta temprana. Y eso ¿qué permite? Que la institución educativa pueda hacer un seguimiento más personalizado del caso, un acompañamiento y en la mayoría de las situaciones evitar que los chicos dejen la escuela.
- ¿Y a nivel micro en educación?
- Hay escuelas que mejoraron sus grillas horarias, algo que se hacía manualmente y es bastante complejo. Se cargan horarios de los docentes, sus necesidades y las de la institución para resolverlo con IA.
- En Santa Fe es muy útil para los planes de vacunación. Uno va a ponerse la antigripal y te avisan que te toca la antitetánica. ¿Hay disposición para compartir incluso esos datos? Que sepan en San Luis que no me he puesto una vacuna antes de operarme de urgencia.
- Tenemos sentadas a todas las provincias y a la región de Buenos Aires en un esquema federal, discutiendo una agenda de transformación digital muy amplia que va desde inteligencia artificial, seguridad, identidad digital, e interoperabilidad.
-¿Qué es interoperabilidad?
- Compartir esa información, frente a lo que decís en Salud o ante delincuentes que cambian de jurisdicciones para eludir sistemas de monitoreo. Ya lo vemos en las provincias que alcanzaron ecosistemas de integrabilidad de datos. Ya son ocho, ya se conectaron.
La disposición existe, la tecnología está y avanzamos. Este es el primer caso de uso en común de información por distintas provincias, pero vamos a poder en simultáneo trabajar otros temas en salud, cobranzas, etc.
- ¿Cuál es el primer paso para esa integración?
- Tener buenos datos, de calidad. Sin datos gobernados, todo esto queda en un mero discurso. No habrá buenas aplicaciones de inteligencia artificial si no tenemos buenos datos.
Eso nos lleva a pensar que hay pendiente en algunos casos todo un trabajo silencioso, poco visible, que a veces no da réditos inmediatos de tipo comunicacionales o políticos, pero que es sustantivo y es necesario hacer.
No solo ocuparnos de tener los datos, sino también de cuidarlos, de todo el proceso de gobernanza que es tener transparencia digital. En qué utilizamos esos datos, con qué finalidad, cómo se lo resguarda, quiénes son los responsables.
- Santa Fe tiene una ley de gobernanza.
- Muchas provincias ya avanzaron con su legislación y Santa Fe cuenta con regulaciones, es parte de FederAI pero todavía no tiene un ecosistema determinado para su integración.
Tuvimos una reunión en las oficinas de la Corporación Andina de Fomento (CAF) en el mes de mayo, que vinieron de manera presencial 15 provincias. Bueno, Santa Fe es una de las estuvo presentes y ahora en el congreso del 7 y 8 y 9 octubre en La Plata también tendremos la presencia de Santa Fe. Trabaja y participa activamente.
- ¿Qué más sucede en integración nacional de sistemas?
- Se están dando los primeros pasos en el ámbito de la justicia, existe lo que se llama el CoFeJus, que es el Consejo Federal de Justicia, donde se juntan todos los ministros de justicia de las provincias con el Ministerio de Justicia de la Nación y entonces ahí es donde se en esos ámbitos donde se coordinan y donde se piensan estrategias articuladas. Allí se hacen este tipo de acuerdos.
Trazamos una agenda, es importante. Y fue definida por las provincias y las ciudades, desde FederAI lo que hacemos es justamente propiciar que suceda esa coordinación, que efectivamente pase. Tenemos mesas de trabajo que se reúnen con frecuencia quincenal de manera virtual, tres encuentros presenciales de mesas estratégicas en el año con avances bien concretos.
- Usaste dos conceptos importantes: gobernar el proceso y tener absoluto control de la gobernanza del sistema. Explicalo para los que venimos de la era del papel.
- Es una transformación tan profunda que no podemos simplemente describirla con el paso del papel a la digitalización. Reemplazar una colección de biblioratos por unos archivos digitales no cambia nada.
Lo que se propone es revolucionario en términos del trabajo y de la lógica del funcionamiento de las administraciones públicas. Significa repensar todos los procesos. Esto es dejar de usar al ciudadano como a un cadete. Ya no pretender que el ciudadano vaya llevando de oficina en oficina su información, que probablemente ya esté en poder del Estado, que además es el mismo que le ha producido.
Y mucho menos, obligarlo a ser un especialista en organización estatal para entender a qué ventanilla se tiene que dirigir. Es el estado quien debe anticiparse, adelantarse a las necesidades de la ciudadanía.

