Vuelta a la normalidad
Pullaro impulsó un operativo policial récord en Rosario
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La ciudad de Rosario registró el jueves y viernes una intensa operatividad policial, superando los niveles de despliegue previos al reciente conflicto salarial del sector. Se desplegaron hasta 279 móviles en calle, fruto de una coordinación reforzada entre la Policía de Santa Fe y las fuerzas federales.
Rosario registró entre jueves y viernes uno de los niveles de operatividad policial más altos del año. El Gobierno de la Provincia de Santa Fe atribuye este avance al reciente discurso del gobernador, pronunciado en el marco del cierre del conflicto salarial de la última semana.
Según datos oficiales de la Unidad Regional II, el viernes 13 de febrero se identificaron 6.230 personas y 4.622 vehículos en la vía pública, sumando un total de 10.852 procedimientos de control en una sola jornada. Esta cifra no solo representa un repunte significativo respecto a días previos, sino que establece un récord reciente en materia de identificación preventiva. El jueves 12 ya se había registrado un incremento sustancial, con 4.158 personas y 5.062 vehículos identificados, totalizando 9.220 intervenciones. En ambas jornadas, el despliegue operativo se mantuvo en niveles máximos durante gran parte del día.
El viernes, el pico de móviles en calle alcanzó las 279 unidades —220 pertenecientes a la Policía de Santa Fe y 59 a fuerzas federales—, con un promedio horario de 227 patrulleros activos. El jueves, el máximo fue de 274 unidades, con una media de 236 por hora. Adicionalmente, se desplegaron hasta 84 binomios de caminantes en zonas estratégicas de la ciudad.
En cuanto a las aprehensiones, el viernes se registraron 32 detenciones y 43 intervenciones bajo el artículo 10 bis de la Ley Orgánica Policial, figura que faculta la demora de personas que no pueden acreditar su identidad en la vía pública. El jueves, las aprehensiones ascendieron a 35, y las actuaciones por el artículo 10 bis sumaron 41.
Compromiso con la seguridad
«La seguridad no se negocia», afirmó enfáticamente el gobernador Maximiliano Pullaro el miércoles por la tarde. En esa ocasión, anunció un paquete de medidas que incluyen un nuevo piso de ingresos para el personal policial y penitenciario, establecido al nivel de la canasta básica. El mandatario añadió: «Estamos atendiendo las demandas justas de quienes cuidan a los santafesinos. Ahora lo que corresponde es redoblar el compromiso con la ciudadanía.»
En la misma línea, el gobernador sostuvo que «la política de seguridad no se negocia» y que la Provincia continuará «con firmeza y decisión en la calle». Este mensaje no solo cerró un capítulo de tensión interna, sino que también envió una clara señal de autoridad institucional, tanto a las fuerzas de seguridad como a la sociedad.
Los números posteriores respaldaron esta postura. Fuentes del Ministerio de Justicia y Seguridad señalaron que el despliegue operativo no solo se normalizó tras las protestas, sino que se reforzó con una mayor presencia territorial y controles dinámicos en corredores críticos. Asimismo, el trabajo articulado entre la Policía Provincial y las fuerzas federales mantuvo su esquema de cooperación, aunque con un predominio operativo de la estructura santafesina. Este dato es relevante en una ciudad donde el debate público sobre seguridad ocupa un lugar central en la agenda política.
En paralelo, desde el Ejecutivo Provincial remarcaron que la mejora salarial busca consolidar la estructura operativa y prevenir fisuras en el servicio. «El Estado tiene que ser firme, pero también justo con quienes arriesgan su vida todos los días», subrayó Pullaro.
Cabe destacar que en el Departamento La Capital los indicadores también mostraron un repunte, lo que refuerza la interpretación oficial de que la crisis ha sido superada y que el sistema de seguridad ha retomado su ritmo habitual. Para el Gobierno, la secuencia de eventos es clara: anuncio de recomposición salarial, ratificación de autoridad política y, acto seguido, una presencia policial que no solo regresó a sus niveles óptimos, sino que los superó. En Rosario, los números avalan esta interpretación.

