Tragedia ferroviaria
Rescate en Adamuz: hallan nuevos cuerpos tras el choque de trenes en Córdoba
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Las tareas de excarcelación en los trenes que colisionaron cerca de Adamuz, en la provincia española de Córdoba, permitieron recuperar cinco cadáveres más y elevaron el total de víctimas fatales a 42. Los forenses ya identificaron a 25 fallecidos y completaron todas las autopsias, mientras continúa el operativo en los vagones más dañados.
A plena luz del martes, los vagones retorcidos seguían devolviendo señales de una tragedia que todavía no termina de cerrarse. Entre hierros aplastados y restos de equipaje, los equipos de rescate hallaron otros cinco cuerpos y el saldo mortal del choque de trenes en Adamuz trepó a 42 víctimas.
El siniestro involucró a dos convoyes que viajaban con 527 pasajeros rumbo a Huelva o Madrid. Las pertenencias esparcidas sobre las vías —maletas, ropa, mantas, libros— se convirtieron en un inventario mudo de vidas interrumpidas, mientras el operativo avanzaba con una consigna: encontrar a todos.
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Rescate crítico
Durante la jornada se trabajó dentro de los coches más comprometidos, con maniobras complejas por el estado de los vagones y la inestabilidad del terreno. Al cierre de la edición, todavía no se descartaba la posibilidad de que aparezcan nuevos cuerpos, ya que dos unidades del tren Alvia permanecían en el fondo de un terraplén.

Las grúas de gran porte, trasladadas desde Granada, no pudieron operar con normalidad por la falta de un anclaje seguro. Ante esa limitación, se definió cortar el convoy en partes para retirarlo por secciones y trasladar los fragmentos en camiones, una decisión que marca la dimensión del daño.
En paralelo, los vagones del Iryo pudieron ser retirados de la vía invadida y así se liberó el trazado para que el personal técnico avance con la reconstrucción de la catenaria. La reanudación del tráfico ferroviario en ese tramo, por ahora, no tiene fecha confirmada.
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Secuencia del choque
Los primeros indicios reconstruyen una cadena de segundos letales. Parte de la formación del Iryo se salió de los rieles e invadió la vía paralela cuando circulaba a alta velocidad. Poco después, un Alvia que venía en sentido contrario impactó contra la cola del convoy y lanzó dos vagones hacia el terraplén.
Ese amasijo de metal comprimido fue el principal obstáculo del rescate. Bomberos y equipos especializados trabajaron en un escenario donde cada movimiento exigía precisión, tanto por la posibilidad de nuevas víctimas como por los riesgos estructurales sobre los coches deformados.
Con el correr de las horas, la Guardia Civil permitió el acceso al área para documentar la magnitud del desastre. Ventanillas astilladas, puertas bloqueadas y butacas destruidas dibujaron un interior arrasado, donde muchos pasajeros lograron salir rompiendo vidrios con martillos de emergencia.

Identificación forense
Mientras la extracción de víctimas avanzaba, otra urgencia se imponía fuera del terraplén: darle nombre a los fallecidos. En Córdoba, los equipos del Instituto de Medicina Legal trabajaron contrarreloj para reducir la incertidumbre de familias que todavía no tienen certezas sobre sus seres queridos.
El Centro Integrado de Datos confirmó que ya se identificó a 25 personas mediante huellas dactilares. Además, se completó la totalidad de las autopsias, incluidas las correspondientes a los últimos cinco cuerpos recuperados dentro de los trenes, un paso clave para el proceso judicial.
La dificultad para cerrar el balance definitivo se explica por el estado de los vagones y por el despliegue en un entorno rural con comunicaciones limitadas. En ese marco, las autoridades sostienen el rastrillaje y el control permanente en el perímetro del siniestro.
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Heridos internados
El impacto también dejó un cuadro sanitario con múltiples niveles de gravedad. Según el último parte difundido por el sistema de salud regional, nueve pacientes permanecían en terapia intensiva, mientras que 86 heridos recibieron el alta hospitalaria en las últimas horas.
Aun así, 37 personas continuaban internadas, entre ellas 33 adultos y cuatro niños. En total, los hospitales atendieron a 123 pacientes desde el momento del choque, con una respuesta que incluyó traslados, estabilización en el lugar y derivaciones a centros de mayor complejidad.
La tragedia de Adamuz se sigue midiendo en números, pero también en escenas: objetos aislados sobre las vías, asientos desgarrados, el silencio tenso de los operativos y la espera de quienes aún no recibieron la confirmación más temida.
En el tramo final del día, el rescate y la identificación avanzaban a la par, con un dato tan concreto como doloroso: cada vagón removido puede traer una respuesta, pero también abrir una nueva herida en una historia que todavía no terminó de contarse.

