Fuertes subas en alimentos y alquileres
Rosario: el costo de vida se acelera por encima del promedio nacional
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Según el último informe de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), la canasta básica subió con fuerza en enero impulsada por alimentos frescos. Una familia tipo necesitó $1.440.000 para no ser pobre en la ciudad, por encima del umbral nacional medido por el Indec.
(Por Agustín Aranda) - Año nuevo, viejos problemas. El costo de vida en Rosario volvió a tensionarse en el primer mes del 2026 por dos factores que concentran cada vez más peso en el presupuesto de los hogares: el aumento de los alimentos y el impacto del alquiler, incluso por encima de lo registrado en el resto del país.
Según el último informe de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), la canasta básica alimentaria subió 8,9% en enero, mientras que la canasta básica total -que incluye bienes y servicios esenciales- aumentó 7,3%. Así una persona necesitó $485.065 para no quedar bajo la línea de pobreza y una familia de cuatro integrantes con vivienda propia, el umbral llegó a $1.440.013 en Rosario.
La cifra supera el valor nacional informado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que ubicó la canasta básica total para ese mismo hogar en $1.360.299 durante enero.
La presión de los alimentos
La aceleración estuvo concentrada en productos de consumo cotidiano. Verduras y hortalizas aumentaron 40%, raíces y tubérculos 22,4%, pan 21%, frutas 9,2% y carnes 4%.
“La aceleración se explica sobre todo por subas fuertes en alimentos frescos como verduras, frutas, carnes y pan. Son rubros muy sensibles al clima y a la estacionalidad, así que parte del movimiento puede tener esa explicación”, dice a Mirador Provincial la realizadora del informe, Paula Durán, quien trabajó junto al equipo de la Usina de Datos de la universidad rosarina.

Foto: archivo
“Más allá de lo estacional, la magnitud del aumento es una señal de alerta, porque impacta de manera más fuerte en los hogares de menores ingresos”, señala Durán, y completa: “Todavía es prematuro hablar de un cambio estructural de tendencia, pero sí podemos decir que enero interrumpió la relativa estabilidad de diciembre y volvió a tensionar el costo de los alimentos básicos”.
El informe de la UNR también muestra una señal estructural: el coeficiente de Engel bajó de 2,75 a 2,71. “Eso significa que los alimentos crecieron proporcionalmente más que el resto de los bienes y servicios. Cuando este coeficiente baja, quiere decir que las familias tienen que destinar una mayor parte de sus ingresos a comer, y les queda menos margen para salud, transporte o educación, entre otros bienes y servicios básicos”, explica Durán.
Advierte, además, que “desde el punto de vista social, eso es regresivo, porque cuando los alimentos presionan más que el resto, el impacto es mayor sobre los sectores de menores ingresos”.
El alquiler, factor decisivo
Si los alimentos explican la aceleración coyuntural, el alquiler aparece como problema crónico y definitorio para estar o no en la pobreza. En Rosario, un hogar monoparental con dos hijos y sin vivienda propia necesitó $1.173.217 en enero para no ser pobre, mientras que dos jóvenes que alquilan requirieron $1.103.500. En ambos casos, el costo habitacional se distribuye entre pocas personas y eleva el ingreso necesario.
“Los datos muestran que el alquiler tiene hoy un peso decisivo. En hogares jóvenes o con pequeños pesa mucho porque el costo habitacional se distribuye entre pocas personas y no hay economías de escala”, dice Durán y agrega: “En hogares monoparentales, además, se suma el peso de las demandas de niños y niñas -educación, transporte, cuidados- y generalmente hay un solo ingreso potencial”.

Foto: archivo/Fernando Nicola
“El alquiler es un componente habitacional es hoy uno de los principales factores de vulnerabilidad estructural, especialmente en hogares jóvenes y monoparentales. Es un determinante clave del umbral de pobreza”, define Durán.
Medición de la economía y las diferencias con el Indec
La comparación de la UNR con los datos nacionales muestra tendencias similares en la evolución interanual, aunque con diferencias en los valores absolutos.
“Nosotros trabajamos con precios relevados localmente en Rosario, lo que nos permite captar dinámicas propias del mercado rosarino”, dice Durán y completa: “Aplicamos coeficientes diferenciados según el tipo de hogar: tamaño, si son propietarios o no, y si hay niños o adultos mayores. Eso permite reflejar mejor las economías de escala y el peso diferencial del alquiler o necesidades específicas de educación y salud”.
La estructura de gastos utilizada para la medición de la UNR se basa en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017–2018, mientras que el esquema oficial continúa utilizando una estructura anterior.
Con aumentos interanuales del 36,5% en la canasta alimentaria y del 31,7% en la total en Rosario, el informe de UNR advierte que las personas usan cada vez más de sus ingresos para consumos básicos, algo ya alertado a mitad de año por diferentes informes de endeudamiento para cubrir tarjetas de crédito.

