Programa de Buenas Prácticas Ambientales
Rosario: promulgan ordenanza para crear el Registro de Huella de Carbono
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La nueva norma municipal promueve la compensación de emisiones de gases de efecto invernadero en comercios, pymes e instituciones, de forma voluntaria, pública y gratuita.
Agustín Aranda
“El desafío es grande: queremos que todos los comercios, pymes e instituciones (públicas y privadas) de la ciudad mitiguen y se adapten al cambio climático, haciendo frente a los desafíos actuales, tales como olas de calor, tormentas severas y otros fenómenos meteorológicos extremos”.
Así presenta la Municipalidad de Rosario el Programa de Buenas Prácticas Ambientales (BPA) que hasta 2025 tenía 230 empresas y que ahora, con la creación del Registro de Huella de Carbono, volverán a ser invitadas a sacar un nuevo sello contemplando la medición de emisiones de gases de efecto invernadero, estrategias de reducción y posibles mecanismos de compensación climática.
El registro quedó formalizado a través de la ordenanza 10.876, promulgada por el Ejecutivo municipal y publicada en el Boletín Oficial Municipal a fines de febrero, donde se define como un instrumento destinado a inscribir a organizaciones, empresas, comercios e instituciones que midan las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por sus actividades. El sistema será voluntario, público y gratuito y funcionará mediante una plataforma digital administrada por la Secretaría de Ambiente y Espacio Público.
Según la ordenanza, la idea es concentrar información sistematizada sobre las emisiones de las organizaciones y reconocer a las empresas e instituciones que avanzan en la reducción y compensación de su impacto climático.
¿Pero qué es la huella de carbono? Es un indicador ambiental que calcula la totalidad de las emisiones de gases de efecto invernadero generadas directa o indirectamente por una organización o actividad. Es calculado a partir de metodologías reconocidas internacionalmente, como la norma ISO 14064 o el estándar GHG Protocol y se expresa en toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO2e) y constituye el punto de partida para diseñar estrategias de reducción.
En distintos eventos ambientales realizados en la ciudad ya se ensayaron algunas de estas herramientas. Por ejemplo, ferias y encuentros vinculados a la sustentabilidad incorporaron mediciones de huella de carbono de sus actividades -como el consumo energético, la movilidad de asistentes o la generación de residuos- y luego compensaron esas emisiones mediante acciones como forestación urbana, financiamiento de proyectos de economía circular o mejoras en sistemas de reciclaje.
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Así se aplicará
La ordenanza establece distintas herramientas para que las organizaciones avancen en la gestión de sus emisiones. La primera es la medición de la huella de carbono, que deberá contemplar al menos las emisiones directas de la organización y aquellas vinculadas al consumo de energía.
A partir de esa medición, las empresas podrán presentar estrategias de reducción de emisiones, con acciones orientadas a disminuir su impacto climático.
La normativa también prevé proyectos de impacto, que incluyen iniciativas ambientales impulsadas por las organizaciones que generen beneficios ambientales, sociales o climáticos dentro de la ciudad.
Finalmente, el registro contempla proyectos de compensación de emisiones, que permitirán equilibrar el impacto climático mediante acciones como restauración de ecosistemas, transición energética o mejoras en la gestión de residuos.
El antecedente del programa BPA
La implementación del registro se apoya en la experiencia del Programa de Buenas Prácticas Ambientales (BPA), que desde 2016 funciona como una herramienta de acompañamiento para empresas e instituciones que buscan mejorar su gestión ambiental.
“Desde el 2025, el programa incorporó el diagnóstico de riesgos climáticos y los componentes de adaptación y mitigación al cambio climático en el compromiso asumido por las empresas”, dice a este medio Andrea Paolini, directora general de Acción Climática del municipio, y aclaró que hasta el año pasado unas 230 empresas e instituciones de Rosario participaban aplicando distintas acciones de gestión ambiental. Según explicó la funcionaria, el nuevo sistema permitirá integrar el registro de emisiones con ese programa.
“El registro de empresas con huella de carbono estará unificado con el registro de empresas con Sello Verde y Sello Verde + y estará disponible en la misma web del Programa de BPA”, señaló Paolini y completó: “Una vez que se adhieran recibirán acompañamiento, instructivos y capacitaciones para avanzar en la implementación de buenas prácticas ambientales y en el registro de su huella de carbono”.
Para la directora, uno de los aspectos que todavía deberá desarrollarse es el mecanismo de compensación de emisiones a nivel local. “Es algo que estamos estudiando para poder brindar alternativas alineadas con nuestro Plan Local de Acción Climática y que sean transparentes, medibles y verificables”, explicó y agregó: “Nos interesa avanzar en un modelo que sea confiable y que realmente le brinde a las empresas e instituciones la posibilidad de compensar sus emisiones”.
La intención desde el municipio es alinear el sistema local con estándares internacionales para garantizar la trazabilidad de las compensaciones para evitar el doble conteo y el greenwashing, la estrategia de marketing engañosa en la que empresas presentan productos o sus prácticas como sostenibles y respetuosos con el medio ambiente sin serlo.
Otro de los desafíos será la disponibilidad de profesionales que puedan certificar las mediciones, punto clave de la ordenanza a implementar. “No tenemos claridad acerca de la cantidad de profesionales que están en condiciones de certificar estas mediciones: con el transcurso de la implementación lo iremos viendo”, señaló la funcionaria y concluyó: “Esta ordenanza demuestra que, a pesar de un contexto complejo a nivel nacional e internacional, Rosario sigue avanzando en la transición hacia una ciudad resiliente y baja en emisiones de carbono”.

