Rufino: Leonor celebró sus 100 años de vida
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Leonor Fiore celebró su centésimo cumpleaños con un asado entre familiares y vecinos.
Leonor Fiore cumplió 100 años y lo celebró de la manera que más la representa: rodeada de afectos, con un asado familiar y la compañía de quienes forman parte de su vida cotidiana.
Sentada, lúcida, conversadora y acompañada por su andador, esta vecina de Rufino compartió parte de su historia, una vida marcada por el trabajo en el campo, los desafíos de otros tiempos y el acompañamiento de una comunidad que hoy está cerca de ella.
Nacida en Santa Regina en 1926, Leonor conserva recuerdos claros de una infancia atravesada por el esfuerzo rural.
“Nací en Santa Regina, en el campo, en el año 1926. Trabajamos mucho todos en el campo, no era fácil”, contó al repasar sus primeros años.
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Una vida de trabajo rural
Leonor fue la mayor de cuatro hermanos: dos mujeres y dos varones. Desde muy joven estuvo vinculada a las tareas del campo, entre ellas el trabajo en el tambo.
Uno de los episodios que marcó su vida ocurrió durante esos años, cuando sufrió un accidente mientras trabajaba.
“Yo trabajé en el tambo y se me cayó una vaca encima, y así me quedé de la cadera”, relató, haciendo referencia a la dificultad que desde entonces tiene para movilizarse.
La falta de atención médica cercana también fue parte de aquella realidad. Según recordó, vivían alejados del pueblo y no siempre era posible acceder rápidamente a un profesional.
Recuerdos de una época diferente
Al hablar de su infancia, Leonor recordó una vida con muchas limitaciones, donde las distancias y las condiciones del campo imponían otra rutina.
Fue poco tiempo a la escuela, una situación que, según explicó, era habitual para muchas familias rurales de aquella época.
“Pero así era la vida en aquel momento”, expresó con naturalidad, reflejando una generación acostumbrada al sacrificio y al trabajo desde edades tempranas.
Un cumpleaños rodeado de afectos
El festejo por sus 100 años se realizó el sábado previo al aniversario, con un asado compartido junto a familiares, primas, su sobrina y vecinos que quisieron acompañarla en una fecha tan especial.
Leonor dedicó gran parte de su vida al cuidado de sus padres hasta sus últimos días y, al no tener hijos, actualmente cuenta con el acompañamiento diario de una persona y la presencia cercana de su sobrina.
Pero también destaca especialmente el rol de sus vecinos, quienes se mantienen atentos a cualquier necesidad.
“Si me pasa algo están pendientes de mi salud, y alguna vez me han ayudado a levantarme cuando me he caído”, contó.
Una historia pequeña, pero valiosa
La vida de Leonor refleja la historia de muchas personas que crecieron en el campo santafesino: marcada por el esfuerzo, la familia, el trabajo y los vínculos construidos a lo largo de los años.
A los 100 años, conserva la memoria de aquellos tiempos y también el reconocimiento hacia quienes hoy forman parte de su día a día.
Una historia sencilla, nacida en un campo del sur santafesino y sostenida por el afecto de una comunidad que la acompaña y celebra con ella este centenario.
