Advertencia
Se triplicaron los casos en Argentina de intoxicación por monóxido de carbono
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Se reportó un fuerte incremento de intoxicaciones por monóxido de carbono, con cifras que superan ampliamente los valores históricos. El mayor impacto se da en menores de 40 años.
El último Boletín Epidemiológico Nacional advirtió sobre un aumento significativo de las intoxicaciones por monóxido de carbono (CO) en el país, con cifras que en algunas semanas triplican los valores habituales. La mayor cantidad de casos se concentra en la región Centro.
Aumento de casos
De acuerdo con el informe oficial, en la semana epidemiológica 12 (desde el 22 de marzo hasta el 28 de marzo) se confirmaron 177 casos de intoxicación por monóxido de carbono, un número muy superior a la mediana histórica de 63.
El análisis territorial muestra que el aumento es especialmente marcado en la región Centro del país. En las primeras diez semanas de 2026, la provincia de Buenos Aires registró 59 casos, muy por encima de su promedio histórico de 14. En tanto, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires notificó 21 casos, cuando lo habitual era alrededor de 3.
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El boletín también advierte que estos picos suelen estar asociados a descensos bruscos de temperatura. En ese contexto, las familias tienden a reforzar el uso de calefacción en espacios cerrados, muchas veces sin la ventilación adecuada o con artefactos que no fueron revisados.
Otro dato relevante es la distribución por edad: el 79% de los casos se concentra en personas de entre 0 y 39 años, con mayor incidencia en niños y adolescentes. Los grupos más afectados son los de 0 a 9 años y de 10 a 19 años, lo que refuerza la necesidad de extremar los cuidados en el ámbito doméstico.
En cuanto a las fuentes de exposición, el informe identifica a las estufas a gas como el principal origen (32,1%), seguidas por incendios (18%) y el uso de cocinas o anafes (15,8%). Estas situaciones, en su mayoría, están vinculadas a prácticas cotidianas que pueden evitarse con medidas simples de prevención.
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Síntomas de una intoxicación
El monóxido de carbono es un gas altamente tóxico que se genera por la combustión incompleta de materiales como gas. Su principal peligro radica en que es inodoro, incoloro e insípido, por lo que no puede ser detectado por los sentidos humanos.
Al ingresar al organismo, el CO interfiere con la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, lo que afecta especialmente al cerebro y al corazón. Por este motivo, los síntomas pueden aparecer de manera progresiva y agravarse rápidamente si no se actúa a tiempo.
Entre los sintoma más frecuentes se encuentran el dolor de cabeza, mareos, debilidad, náuseas y vómitos. También pueden aparecer somnolencia, confusión e irritabilidad. En cuadros más graves, la intoxicación puede provocar pérdida de conocimiento, convulsiones e incluso la muerte.
A nivel cardiovascular y respiratorio, pueden presentarse dolor en el pecho, palpitaciones y dificultad para respirar. En algunos casos también se registran alteraciones visuales o problemas en la movilidad.
Uno de los mayores riesgos es que estos síntomas suelen confundirse con otras afecciones, como cuadros virales o intoxicaciones alimentarias, lo que retrasa la consulta médica.
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Medidas de prevención
Frente a este escenario, las autoridades sanitarias remarcan que la mayoría de los casos son evitables. La prevención se basa en el mantenimiento adecuado de los artefactos y en garantizar una correcta ventilación de los ambientes.
Una de las recomendaciones principales es realizar una revisión anual de todos los equipos a gas por parte de un profesional matriculado, preferentemente antes del invierno. Este control permite detectar fallas que podrían generar emisiones peligrosas.
También es fundamental mantener rejillas de ventilación permanentes y asegurar la entrada de aire desde el exterior, incluso durante los días más fríos. La ventilación cruzada es clave para evitar la acumulación de gases tóxicos.
Otro aspecto a tener en cuenta es el color de la llama: siempre debe ser azul. Si presenta tonos amarillos, anaranjados o rojizos, puede indicar una combustión deficiente y la posible generación de monóxido de carbono.
Las autoridades insisten en evitar el uso de hornallas u hornos para calefaccionar ambientes, una práctica extendida pero riesgosa. Asimismo, los artefactos instalados en dormitorios y baños deben ser de tiro balanceado, y está prohibida la instalación de calefones dentro de los baños.
El control de los conductos de evacuación también es clave: deben estar en buen estado, sin obstrucciones ni desconexiones. A esto se suma la recomendación de utilizar detectores de monóxido de carbono, que pueden alertar sobre la presencia del gas antes de que alcance niveles peligrosos.

