Según el Indec, los salarios volvieron a recortarle terreno a la inflación en julio
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El índice general subió 2,8% frente a un IPC de 2,1% y también quedó por encima de los precios en la comparación interanual. Sin embargo, los trabajadores privados registrados todavía pierden poder adquisitivo en lo que va del año.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) midió que los salarios volvieron a ganarle a la inflación en julio, aunque la mejora del promedio todavía no recompone el total de lo perdido durante el año en el sector formal.
El Índice de Salarios publicado este martes por el INDEC aumentó 2,8% mensual, frente al 2,1% que había marcado el IPC en el séptimo mes del año. En términos interanuales, los ingresos avanzaron 36,2% contra una inflación de 33,8%; y desde diciembre acumularon 21,8%, también por encima del 19,3% de aumento general de los precios.
El INDEC informó que los salarios subieron 2,8% en julio y superaron a la inflación del 2,1%, pero los ingresos privados registrados siguen perdiendo en 2026.
El panorama general prolonga, así, la recuperación que ya había mostrado junio. Pero sostiene, todavía, la misma heterogeneidad al interior del indicador.
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Los registrados todavía pierden
Los trabajadores privados registrados recibieron aumentos de 2,3% en julio, apenas dos décimas por encima de la inflación mensual.
El problema aparece al ampliar la comparación. Desde diciembre sus salarios crecieron 17%, frente al 19,3% acumulado por los precios; y en doce meses avanzaron 29,7%, contra una inflación de 33,8%.
A pesar de esta aparente recuperación global, el informe expone una marcada heterogeneidad y evidencia que los trabajadores registrados todavía no recuperan el poder adquisitivo perdido durante el año.
Es decir, julio aportó una pequeña recuperación, pero todavía no recompuso la pérdida acumulada durante el año.
La comparación con las canastas básicas agrega otra medida del esfuerzo. Entre enero y julio, la Canasta Básica Total aumentó 19,6% y la Alimentaria 20,1%. Para una familia tipo de cuatro integrantes, superar la línea de pobreza demandó en julio $1.564.715,90 y cubrir solamente los alimentos, $708.016,24.
El 17% acumulado por los salarios privados registrados también queda por detrás de ambos umbrales.
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El promedio lo empuja la informalidad
La mayor diferencia vuelve a estar entre quienes trabajan sin registración.
El índice estimado para el sector privado no registrado subió 3,9% mensual, 59,9% interanual y acumula 34,4% durante 2026. Es, por amplia distancia, el componente con mayor crecimiento y el que vuelve a elevar el promedio general.
Pero allí el propio INDEC obliga a una precaución metodológica. El dato de salarios informales se construye con información de la Encuesta Permanente de Hogares y posee un rezago de cinco meses, producto de promedios trimestrales móviles de ingresos horarios.
La diferencia es relevante porque ese sector representa 19,93% del índice total, mientras los privados registrados explican 50,16% y los trabajadores públicos, 29,91%.
Ya en junio el fenómeno había abierto una discusión política, luego de que Javier Milei utilizara precisamente el crecimiento del componente informal para rechazar las críticas sobre la evolución del poder adquisitivo.
El Estado también muestra dos velocidades
Los salarios públicos aumentaron 3% durante julio y acumulan 21,1% desde diciembre.
Pero también allí existen diferencias. Los empleados públicos nacionales —sin incluir universidades nacionales— recibieron un incremento de 3,9% en el mes y acumulan 18,1% en siete meses, todavía por debajo de la inflación.
Los provinciales subieron 3,2% mensual y 20% desde diciembre, apenas por encima del IPC acumulado. En la comparación interanual, sin embargo, ambos continúan perdiendo: 27,5% los nacionales y 30,4% los provinciales frente al 33,8% de los precios.
La secuencia deja así un escenario menos categórico que el 2,8% del título estadístico: el índice general consolida una mejora real, pero buena parte del impulso proviene de un componente informal medido con rezago; mientras tanto, los salarios privados registrados todavía intentan recuperar lo perdido y los públicos nacionales siguen corriendo detrás del costo de vida.
