Un parche ante la desinversión
Súper baterías como "tanque de reserva" para el sistema eléctrico: ¿Cómo impacta en Santa Fe?
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El plan para dotar de 700 megavatios de reserva a todas las provincias le otorga apenas 220 MWh a Santa Fe y a compartir con Entre Ríos. Para la Epe dar a los potenciales oferentes información adecuada es un nuevo desafío.
La Casa Rosada planea repetir para "las provincias" un plan de provisión de energía mediante súper baterías, tal como ya lo tiene -mucho más adelantado- en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Ya está en proceso de adjudicación para porteños y bonaerenses "AlmaGBA", mientras que recién ahora se ha publicado el llamado a licitación para darle un trato similar al conjunto del interior del país. En ambos casos se pretender sumar unos 700 megavatios de energía guardada en baterías de litio, toda una novedad en los sistemas eléctricos argentinos.
El gobierno nacional recurre a una suerte de parche frente a la desinversión de varias décadas en el Sistema Argentino de Interconexión por lo que el llamado a los oferentes de mega baterías se denomina "AlmaSADI".
La resolución de la Secretaría de Energía de la Nación no habla de una distribución por provincias, sino por regiones. Y a Santa Fe se le han asignado apenas 220 megavatios y a compartir con Entre Ríos, en la Región Litoral. La valoración parte de un dato objetivo: la Epe es la tercera empresa distribuidora del país por su tamaño, luego de las privadas Edenor y Edesur.
Plan de provisión de energía mediante súper baterías. Foto: Manuel Fabatía.
En el podio
Para la Empresa Provincial de la Energía la licitación ya ha generado efectos puertas adentro y, de acuerdo con la información que pudo obtener El Litoral, se han creado nuevas labores para varias áreas de la compañía estatal para responder a una pregunta básica: ¿Dónde deberían instalarse las súper baterías si la decisión (que es nacional) dependiera de la Epe? O lo que es lo mismo: ¿Dónde recomendaría su instalación?
Desde el ámbito de los potenciales oferentes para la licitación del plan AlmaSADI ya existen consultas con la Epe. Y no es casualidad que lleguen a Santa Fe esos requerimientos de quienes piensan invertir en una actividad que, como se verá, parece ofrecer muy bajo riesgo.
En el mapa de la participación de las empresas distribuidoras de energía eléctrica de todo el país, la Provincia de Santa Fe pesa todos los meses entre el 9 y hasta el 10,5% de la torta nacional. Como se dijo, ocupa el tercer lugar luego de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires que suman 38,27% y tienen su propio plan de almacenamiento de megavatios, mucho más avanzado.
En concreto: la Epe es la más importante empresa de distribución de energía en la licitación que ha convocado ahora la Secretaría de Energía de la Nación. Hasta donde ha podido averiguar El Litoral por ahora no hubo comunicaciones sobre el tema entre las autoridades en materia de energía a nivel nacional con las santafesinas.
Obviamente, entre la Casa Rosada y la Casa Gris son abismales las asimetrías de información de base sobre el mapa eléctrico nacional. En el plano de los funcionarios técnicos es difícil decir desde Santa Fe si se le ha dado el lugar que merece. En cambio, desde el punto de vista político puede pensarse que es insuficiente por mera comparación con otras compañías bastante más chicas y su asignación en AlmaSADI.
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¿Qué se consulta?
Los posibles participantes de la licitación nacional ya han pedido datos concretos sobre los llamados "nodos más críticos" para la Epe, es decir, dónde se podrían instalar las mega baterías a importar. Está claro que se deberían ubicar cerca de dónde hacen falta, pero además se requieren muchos otros datos más precisos.
La experiencia demuestra que en los extremos de las redes están siempre las dificultades mayores. Ciertos barrios de la ciudad de Santa Fe lo vivieron en carne propia en el famoso apagón de 1994 que mantuvo con cortes rotativos a una parte de la capital provincial porque no contaba con un anillo de distribución de la energía.
Todo indica que las necesidades y las condiciones para la instalación de baterías tiene en el caso de la Epe a la zona del norte provincial como principal lugar recomendado. Una vez más: la provincia puede informar, sugerir, gestionar, pero no va a decidir. Se trata de una licitación nacional sobre un problema de esa jurisdicción, el SADI carece de la estructura necesaria, no se ha actualizado. No se hicieron más líneas de 500 kv.
La Epe ha ofrecido una respuesta a las consultas de los privados (los nombres de las empresas no han trascendido) que además deberá considerar los "valles" y "picos" de demanda según su geolocalización, lo que para sus técnicos ha significado un trabajo multidisciplinar de distintas áreas internas que se especializan lo comercial, la distribución y el monitoreo de la calidad del servicio.
A Santa Fe se le han asignado apenas 220 megavatios y a compartir con Entre Ríos. Foto: Fernando Nicola.
¿Cómo funcionará AlmaSADI?
El uso de súper baterías para almacenar energía eléctrica y luego usarla cuando es necesario es novedoso en la Argentina. Buenos Aires y su Conrubano van camino de contar con esa provisión en poco tiempo, que responde a la desinversión nacional en el Sistema Interconectado Nacional (SADI), que son las torres gigantes que es posible ver en las rutas de todo el país (en 500 KV).
La lógica del funcionamiento de este tipo de tecnología (que proviene de los avances en materiales como el litio) puede comprenderse con una mala comparación: en un sistema de agua potable cada vivienda cuenta con un tanque de agua que puede ser muy útil cuando el servicio se corta. Esa reserva se puede aprovechar para cubrir los picos de consumo, cuando de la red no llega una gota de agua. Pero también hay barrios enteros o localidades pequeñas que cuentan con un tanque de reserva para que no haya cortes.
En el caso de las baterías para los sistemas eléctricos el principio es el mismo, se deben cargar y descargar los "tanques". No se guardan metros cúbicos de agua sino megavatios en baterías que ahora sí tienen la capacidad de guardar porciones relevantes de energía y con la calidad necesaria para su uso en grandes sistemas eléctricos. No son como una pila de linterna grande, brinda otras garantías.
En términos algo más técnicos, el futuro sistema AlmaSADI solo sirve si en el lugar donde se instala hay dos fenómenos eléctricos en las curvas de demanda geolocalizada, los valles y picos de consumo, según se trata de muy bajos o muy altos valores .
Con las mega baterías se guardan megavatios mientras es baja la demanda (en la depresión del valle de la curva) y se los utiliza cuando es más alta (ante el vértigo, la posibilidad de apagones y las alturas de los picos en las gráficas).
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Sin magia
De lo único de lo que son capaces las baterías es de colaborar ante los escenarios de colapso. Y la licitación es solo para un escenario nacional definido como "de transición", ante la evidencia de que no habrá inversiones grandes que el país necesita en el sector. AlmaSADI apenas podrá evitar o morigerar los apagones típicos de un sistema nacional de transporte de la energía que ha quedado obsoleto. No será capaz de promover el desarrollo, de brindar confiabilidad en términos de planificar un aumento de la demanda porque se instalen nuevas industrias o emprendimientos comerciales electro intensivos. Es apenas un remedio paliativo para ganar tiempo, no la cura a una enfermedad llamada desinversión.
El mal que aqueja al desarrollo de la energía en la Argentina es endémico y proviene de malas decisiones políticas acumuladas durante décadas. El país no ha logrado las inversiones necesarias, desde el fracaso de las privatizaciones de los '90 hasta el descalabro de los subsidios y las excepciones regulatorias del Estado pagadas con un déficit que llegó a valores irracionales.
Hoy el gobierno nacional ha hecho lo necesario para que los kilovatios se paguen a su verdadero valor o al menos a uno más parecido al de la suma de sus costos. Y ese esfuerzo cayó sobre los usuarios residenciales.
Hay todavía hay subsidios a sectores medios y otros más vulnerables que caerán duramente durante 2026, solo para los primeros. Poner reglas de juego, o si se prefiere recrear condiciones de mercado no significa que las compañías inviertan. Es más, los pliegos de las licitaciones de los años '90 no contemplaron esa obligación para el sistema de transporte de energía, tampoco para la generación, donde las cosas no salieron tan mal.
Comprador asegurado
En el ámbito de los servicios públicos en general, y mucho más en materia de energía, las decisiones se toman en términos de décadas. Y por ahora no hay cómo imaginar que el capital privado arriesgue lo necesario para contar con un mejor sistema de alta tensión.
Por eso se licita una suerte de parche que le garantiza a los oferentes una rentabilidad asegurada al comprar energía a un precio, guardarla para luego venderla cuando haga falta. No hay riesgo porque la existencia de la demanda que crece según el clima se repite año tras año. Obviamente, al sobrecosto por megavatios lo pagará el conjunto de los usuarios.
Para los futuros proveedores de energía almacenada, la única competencia se les presenta ahora, en el momento de formular sus ofertas en la licitación pública del gobierno nacional. Calificarán mejor quienes ofrezcan un valor de mercado menor por sus megavatios guardados en los valles para venderlos en los picos. Y justamente ahí se pone una conveniente barrera regulatoria, nada libertaria: se aceptan cotizaciones por hasta 10 dólares por mega.
Pero además, hay unas especificaciones técnicas que explican por qué el ejemplo del tanque de agua no es bueno o al menos incapaz de explicar lo complejo de los sistemas eléctricos. La provisión de energía eléctrica por un generador (o una batería) se lleva a cabo según su tensión nominal (en 220 kw, 380 para las industrias, o en 13,2 Kv o 132 Kv en baja y media tensión para las redes de las empresas de distribución como la Epe, y hasta en 500 Kv como en el caso del SADI nacional). Otras normas regulatorias, por otra parte, especifican condiciones de frecuencias en hertz, que podrían describirse burdamente como ciertos parámetros de calidad del servicio.
En otras palabras, el sistema eléctrico "de mercado" pretende que los generadores compitan según el valor del megavatio producido. Pero ahora, con estos sistemas, habrá baterías que venderán la energía que han comprado y guardado a un precio de reventa mayor. Y a sabiendas de que esa demandará estará.

