Tragedia ferroviaria en España: cómo fue el accidente de trenes que dejó al menos 64 muertos
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La colisión ocurrió en el kilómetro 118 de la línea Madrid-Sevilla, cerca de Urda. Dos formaciones circulaban hacia el sur cuando una alcanzó a la otra, que estaba detenida.
El accidente ferroviario que conmociona a España ocurrió durante la mañana de este miércoles 28 de octubre en la provincia de Toledo, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Dos formaciones de alta velocidad que viajaban desde Madrid hacia Sevilla colisionaron en un tramo ubicado entre los municipios de Mora, Orgaz y Urda.
El punto del impacto se localizó en el kilómetro 118 de la línea ferroviaria Madrid-Sevilla, a unos 130 kilómetros de la capital española y aproximadamente ocho kilómetros de Urda. La zona se encuentra en un sector rural, alejado de los principales centros urbanos, donde los equipos de emergencia desplegaron un operativo para asistir a los pasajeros.
Según las primeras reconstrucciones publicadas por medios españoles, un tren AVE de la compañía estatal Renfe alcanzó por detrás a una formación de la operadora privada Iryo, que permanecía detenida sobre las vías. El impacto provocó el descarrilamiento de varios coches y la caída de algunos vagones por un terraplén.
El siniestro dejó al menos 64 personas fallecidas y más de 80 heridas, de acuerdo con el balance difundido por las autoridades de Castilla-La Mancha durante la jornada. En total, las dos formaciones transportaban a 544 pasajeros, incluido un bebé.
Dónde ocurrió
El lugar del siniestro se encuentra en el corredor ferroviario de alta velocidad que conecta Madrid con Andalucía. El mapa de la zona permite ubicar el punto de la colisión entre Mora, Orgaz y Urda, en la provincia de Toledo, sobre un trazado que ambos servicios utilizaban para dirigirse hacia el sur de España.
El AVE de Renfe había partido de la estación madrileña de Atocha alrededor de las 8, mientras que el tren de Iryo había iniciado su recorrido pocos minutos antes. La colisión se produjo cerca de las 8.53, hora local, cuando ambas formaciones avanzaban en la misma dirección.
En el tren de Renfe viajaban 397 pasajeros. La formación de Iryo transportaba a otras 147 personas, entre ellas un bebé, según los datos publicados por la prensa española a partir de la información oficial.
Las imágenes difundidas desde el lugar mostraron varios coches fuera de las vías. La posición de los vagones y la caída de algunos de ellos por un desnivel complicaron las tareas de rescate, que requirieron la intervención coordinada de bomberos, personal sanitario y fuerzas de seguridad.
La circulación de alta velocidad entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía quedó interrumpida tras el episodio, mientras las empresas ferroviarias y los organismos responsables de la infraestructura activaban sus protocolos de emergencia.

Qué se sabe
Las primeras explicaciones sobre la secuencia del siniestro apuntaron a una combinación de problemas en el sistema de señalización y una decisión operativa que permitió reanudar la marcha de una formación. Sin embargo, la investigación deberá establecer las responsabilidades y confirmar cómo se desencadenó la colisión.
Según la reconstrucción publicada por El País, el sistema de seguridad LZB, utilizado para controlar la circulación de trenes de alta velocidad, sufrió una avería. El problema habría provocado la detención automática de varias formaciones que circulaban por el sector.

Ante esa situación, el centro de control de Adif, el administrador de la infraestructura ferroviaria española, intervino para regular el tránsito. Los primeros datos difundidos por el medio señalan que el AVE de Renfe recibió una orden para reanudar la marcha pese a que tenía una señal en rojo y que el tren de Iryo continuaba detenido más adelante.
De acuerdo con esa reconstrucción, el AVE aceleró durante varios minutos antes de alcanzar al otro convoy. Estos datos forman parte de las primeras informaciones técnicas divulgadas tras el siniestro y deberán contrastarse con las conclusiones de la investigación oficial.
El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, confirmó que se había producido una caída del sistema LZB y calificó de inexplicable la autorización para que el AVE retomara la marcha en esas circunstancias. La investigación busca determinar cómo se gestionó la circulación durante la interrupción del sistema de seguridad y por qué no se evitó el alcance.
Mientras avanzaban las pericias, los servicios de emergencia continuaron con la atención de los heridos y las tareas de identificación de las víctimas. El episodio también reabrió el debate sobre la seguridad ferroviaria en España, aunque las causas definitivas y las eventuales responsabilidades deberán establecerse a partir de la investigación.

