Túnel Subfluvial: refuerzan el monitoreo del Paraná para anticipar cambios en el cauce
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El Ente Interprovincial realiza controles cada 20 días sobre el lecho, el caudal y las corrientes del río. Los estudios permiten detectar movimientos de sedimentos y prever modificaciones que puedan incidir sobre la estructura que conecta Entre Ríos y Santa Fe.
El Túnel Subfluvial “Raúl Uranga – Carlos Sylvestre Begnis” mantiene un esquema permanente de vigilancia sobre el comportamiento del río Paraná, con relevamientos periódicos destinados a anticipar cambios en el cauce y preservar la infraestructura que une Paraná con la ciudad de Santa Fe.
Los trabajos están a cargo del Departamento de Recursos Hídricos del Ente Interprovincial y se realizan, de manera habitual, cada 20 días. Sin embargo, la frecuencia puede incrementarse cuando se producen variaciones significativas en las principales cuencas que alimentan al Paraná o cuando los registros muestran modificaciones que requieren un seguimiento más cercano.
El objetivo es conocer cómo evoluciona el fondo del río, medir el caudal y analizar las corrientes para contar con información que permita planificar acciones preventivas sobre una conexión vial estratégica para ambas provincias.
Un mapa permanente del fondo del río
Una de las principales herramientas utilizadas son los relevamientos batimétricos, que permiten reconstruir el relieve del lecho del Paraná y observar su evolución.
El seguimiento cobra especial relevancia debido a que el fondo del río es móvil. La corriente desplaza sedimentos y genera formaciones conocidas como “valles de dunas”, que se trasladan con el tiempo y pueden modificar la cobertura existente sobre el sistema de entubado del viaducto.
Como parte de las medidas de protección frente a estos procesos naturales, en 1993 y 1998 se colocaron mantas de hormigón destinadas a contener la erosión y conservar la cobertura de arena sobre la estructura.
Los relevamientos habituales abarcan aproximadamente 500 metros aguas arriba y 100 metros aguas abajo del cruce. Allí se trazan perfiles transversales cada 100 metros y se realizan mediciones longitudinales en los sectores donde existe un mayor transporte de sedimentos.
Al menos dos veces al año, el área estudiada se amplía y los controles llegan hasta unos 1.500 metros aguas arriba del Túnel Subfluvial.
Tecnología para medir el comportamiento del Paraná
Además de estudiar el fondo, los equipos técnicos realizan mediciones hidráulicas para determinar el caudal y la velocidad de las corrientes.
Desde 2018, el Ente utiliza equipos de perfil acústico Doppler (ADCP), una tecnología que emplea ondas sonoras para medir la velocidad del agua a distintas profundidades. De esta manera, los especialistas pueden conocer con mayor precisión cómo se distribuye el flujo a lo largo del cauce.
Las campañas se llevan adelante con embarcaciones propias equipadas con instrumental específico y sistemas GPS. La georreferenciación permite establecer con precisión dónde se obtiene cada registro y comparar los resultados con mediciones anteriores.
Prevención sobre una conexión estratégica
El esquema de vigilancia permite construir un registro continuo de la evolución del Paraná y detectar con anticipación modificaciones que puedan requerir intervenciones.
La periodicidad de los estudios también está vinculada con lo que sucede aguas arriba. Variaciones importantes en las cuencas del río Paraguay, el Alto Paraná o el Iguazú pueden llevar al organismo a intensificar los controles para evaluar cómo esos cambios repercuten sobre el tramo donde se encuentra emplazado el viaducto.
El monitoreo forma parte así de las tareas de conservación preventiva de una infraestructura clave para la conexión entre Entre Ríos y Santa Fe, con un seguimiento técnico que busca anticiparse a la dinámica cambiante del río Paraná.

