Cruzada solidaria
Una ONG santafesina busca reunir 100 bicis para que los alumnos del Chaco lleguen a sus escuelas
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Se trata de “Tierra Latente”. Trabajan en un área inhóspita de El Impenetrable chaqueño: allí, los chicos deben caminar dos horas promedio para ir al establecimiento educativo y luego volver a sus casas. Cómo colaborar.
Por Luciano Andreychuk (El Litoral)
La asociación sin fines de lucro “Tierra Latente” de la ciudad capital comenzó con una nueva campaña solidaria: se llama “En bici a la escuela”, y se trata de una colecta de bicicletas destinadas a niños y jóvenes de El Impenetrable, en el Chaco profundo, que recorren largas distancias todos los días para poder asistir a sus establecimientos educativos.
Como se sabe, los voluntarios de esta ONG trabajan desde hace más de 10 años en Punta del Indio, particularmente en seis escuelas rurales. Los habitantes de ese paraje viven en condiciones de vulnerabilidad socioeconómica extrema, con falta de acceso a bienes básicos (agua potable, cloacas, etcétera).
Puntualmente, esta campaña busca lograr reunir esa cantidad de rodados para que los alumnos del nivel primario y secundario de esos establecimientos educativos no deban caminar entre dos y tres horas de lunes a viernes para llegar a sus escuelas y luego volver a sus casas. Además, la mayoría de ellos se alimentan en los comedores escolares.
“Caminar horas todos los días no es sólo distancia: es cansancio físico, desgaste mental y llegar con menos energía para aprender”, dijeron desde la ONG en un comunicado. A partir de esta realidad, surge la iniciativa de recolectar bicicletas “que permitan acortar esos trayectos y mejorar el acceso a la educación”, adujeron luego.
Cómo y dónde donar
La campaña invita a la comunidad a donar bicicletas en desuso que se encuentren en condiciones de funcionamiento. En caso de que presenten algún desperfecto -como ruedas pinchadas, frenos u otros detalles mecánicos- se solicita, en la medida de lo posible, que puedan ser reparadas antes de la entrega.
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“Si las personas donantes tienen la posibilidad de arreglar las bicis, sería lo ideal. Pero bueno, en caso de que repararlas no esté en sus capacidades económicas, las pueden donar como están y desde la asociación intentamos ponerlas en condiciones para llevarlas a Chaco”, le dijo a El Litoral Florencia Binni, coordinadora de la ONG.
Aquellas personas de Santa Fe capital y de localidades aledañas que quieran ayudar en esta noble causa pueden hacerlo comunicándose al celular 342-598-1222 o por Instagram a @tierra.latente, escribiendo un mensaje privado. La campaña estará abierta al público hasta el 20 de junio.
Quienes quieran donar una bici deben contactar con las vías de comunicación antes mencionadas. A partir de allí, se coordina con la ONG el lugar donde se deben llevar los rodados a donar o, de lo contrario, si no se pueden acercar, los voluntarios irán a retirarlas, previa coordinación.
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Ante una demanda, una respuesta
“En los viajes que realizamos a El Impenetrable detectamos esta necesidad de los chicos: la movilidad. La intención es reunir esa cantidad de bicicletas para donárselas a los niños de primaria de entre 6 y 13 años aproximadamente”, contó la joven voluntaria.
Los rodados de bicicletas que se solicitan son entre 19 y 29, “pero si hay alguna bici a donar un poco más grande, también se acepta, porque por ahí se la podemos donar a alguna mamá o hermano más grande. Estamos hablando de una región de la Argentina con muchas necesidades”, agregó luego.
Esta campaña arrancó hace dos semanas y ya tiene dos “buenas nuevas”: la primera, que los voluntarios ya recepcionaron un buen número de bicis donadas. Algunas necesitan reparación (de frenos, de cadenas, por ejemplo), y de eso se están encargando los voluntarios.
La segunda es que se consiguió un camión para trasladar de forma gratuita todo lo colectado: son unos mil kilómetros hasta Punta del Indio. “Los voluntarios viajaremos el día 20 de junio con movilidad propia, en autos o en alguna camioneta que podamos conseguir”, agregó Binni.
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También se sumará ropa de abrigo (para el invierno) y alimentos no perecederos: “Estamos intensificando las búsquedas de estos insumos básicos en el marco de esta colecta de bicis, porque ropa y comida es algo que siempre se necesita en Chaco. Queremos aprovechar que tenemos un camión para donar todo lo posible”, se entusiasmó.
Un largo camino, un contexto duro
Florencia Binni contó cómo es la dinámica de movilidad de los chicos para llegar a las escuelas en ese punto de El Impenetrable. “La mayoría de los chicos caminan entre dos y tres horas promedio de ida y de vuelta de la casa a las escuelas y viceversa. Tienen un recorrido bastante extenso, más las cuatro horas de clase”.
Algunos pocos suelen ir a caballo, o en una bici prestada. “Una motito allá es un lujo… Por ahí hay algún papá que tiene una y lleva a su hijo”, narró. Pero además, estos chicos ayudan en las actividades domésticas: cuidan los animales y las huertas familiares. Este es un sustento alimentario, además de la ración de los comedores escolares.
Binni describió el contexto social en ese sector del Chaco donde la ONG trabaja. “Más allá de que la situación de vulnerabilidad es dura, estamos notando ahora que los hermanos mayores quedan al cuidado de sus hermanitos menores, y además, cuidan los animales de la casa, mientras el papá y la mamá trabajan. Esto los deja muy expuestos a los niños”, advirtió.
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Otra cuestión: “En los últimos viajes, detectamos que hay cada vez más niños que asisten a los comedores escolares. Pensemos que la alimentación del comedor es quizás la única que reciben en el día. Por eso, durante cada receso escolar, hacemos una gran colecta de alimentos y los llevamos, porque los comedores están cerrados”.
Además, para el mantenimiento de la infraestructura escolar los dineros oficiales que llegan son escasos: “Cada vez que llegamos reparamos rajaduras en las paredes, filtraciones que arruinan un cielorraso, una abertura rota. Tratamos de que las instalaciones estén aptas para que los chicos aprendan y se alimenten”, dijo Binni.
La ONG también ofrece para las madres talleres de oficios, para que se sientan empoderadas y se animen a ganar sus propios ingresos que sumen a las alicaídas economías familiares. “Pero hay cuestiones culturales que frenan un poco esto ya que el lugar masculino tiene mucho protagonismo”, cerró la coordinadora.

