Programa antitabaquismo
Vapeadores y “golosinas” con nicotina encienden las alarmas en Rosario
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La regulación local de las bolsitas de nicotina y la media sanción de una ley provincial que incorpora el vapeo reponen una advertencia: mientras el cigarrillo pierde peso, crece una forma de consumo más atractiva y menos percibida como dañina, especialmente entre jóvenes.
(Por Agustín Aranda) - La semana pasada el Concejo Municipal aprobó la regulación de las bolsas de nicotina prohibiendo su comercialización a personas menores de 18 años. Este nuevo producto llega en un descenso del consumo de tabaco en forma de cigarrillo en Rosario, pero con un aumento de personas, incluso menores de edad, que empezaron a vapear. “El vapeo disfrazado con gustos y aromas atractivos se visualiza como algo inofensivo o como una ayuda para dejar de fumar cuando la realidad es que más dañino que el cigarrillo y lo muestran como si fuera una golosina”, dice a Mirador Provincial, Alejandra Rigalli, del programa de prevención del tabaquismo de la Municipalidad de Rosario.
Legislar y cuidar
En noviembre la Cámara de Diputados de Santa Fe avanzó con la media sanción de una ley que incorpora por primera vez al vapeo dentro de la normativa antitabaco. La iniciativa busca cerrar un vacío legal frente a dispositivos que se expandieron con rapidez, sobre todo entre adolescentes, y que ahora quedarían alcanzados por las mismas restricciones que el cigarrillo tradicional, incluyendo la prohibición de uso en espacios cerrados y la venta a menores.
El diagnóstico desde la Municipalidad de Rosario coincide con ese movimiento legislativo. “Hoy falta regular mejor el uso del vapeo. Con el tabaco se trabajó muy bien, pero hay que profundizar las estrategias para estos dispositivos. No está siendo visto como un problema”, dice Rigalli.
El dato no es menor en un país donde el tabaquismo sigue causando cerca de 45.000 muertes anuales. Pero, a diferencia de hace una década, el eje ya no está solo en el cigarrillo.
“El consumo de tabaco bajó mucho en los últimos diez años, pero vemos el crecimiento del vapeo. Y también aparecen otros productos como las bolsitas de nicotina. No son tan frecuentes como el vaper, pero el problema es cómo se presentan”, señala la psicóloga que traba en los cursos para dejar de fumar del municipio.
Ahí aparece uno de los cambios más profundos: la representación social del consumo. “Hace 15 años era normal ver a alguien fumando en cualquier lugar. Las publicidades lo mostraban como algo asociado a la belleza o a la aventura. Hoy eso cambió completamente. Las políticas públicas lograron que el cigarrillo genere rechazo”, cuenta Rigalli.
El peligro vestido de golosina
Sabores frutales, formatos pequeños y una estética amigable. Así se presentan las bolsitas de nicotina y los vapeadores, que con estas características, empujaron la edad de inicio al tabaquismo en la ciudad de los históricos 14 o 15 años a los 10 o 12 años. “Cuando vamos a las escuelas vemos chicos de primaria vapeando. Con las bolsitas pasa algo parecido: son productos con sabor muy rico, que no se perciben como peligrosos”, dice Rigalli.
Esa baja percepción de riesgo es, según los equipos de salud, uno de los factores que explican su expansión. “Muchos adultos creen que el vapeo es el camino para dejar de fumar. Pero vapear es fumar y tiene daños más severos. Conserva todo el mecanismo de la adicción”, sostiene Rigalli.
El problema, entonces, no es solo sanitario, sino también cultural. Mientras el cigarrillo quedó asociado al daño, el vapeo y otros productos emergentes todavía circulan en una zona gris. “Con el tabaco hubo campañas, legislación, restricciones. Eso cambió la mirada social. Con el vapeo eso todavía no pasó”, insiste la psicóloga.
En ese contexto, las nuevas regulaciones —tanto la ordenanza local como el proyecto provincial— aparecen como intentos de cerrar esa brecha entre percepción y riesgo. La media sanción santafesina, de hecho, reconoce el consumo problemático al vapeo como un problema de salud y propone campañas específicas en escuelas y espacios comunitarios.
Cursos y talleres contra el tabaquismo
El municipio sostiene cursos y talleres gratuitos para dejar de fumar o vapear, con entrevistas individuales y encuentros grupales coordinados por equipos interdisciplinarios, que van desde profesionales en medicina, psicología y hasta nutrición. “El proceso de dejar de fumar tiene etapas. Hay personas que pasan años pensando en dejar y no logran hacerlo. Pero cuando empiezan, los beneficios aparecen rápido. Con acompañamiento, entre el 45 y el 50% logra dejar de fumar”, dice Rigalli sobre la tasa de éxito en Rosario..
Consultada por si el contexto económico de crisis influye en el consumo de tabaco, la psicóloga dijo: “Es una gran discusión. Los fumadores se la rebuscan buscando cigarrillos más baratos. Cuando hay problemas económicos se fuma más. Es lo que vemos. No es el motivo por el que la persona deja. Alguien deja de fumar porque tiene miedo o quiere mejorar su calidad de vida”.
Para más información sobre el programa antitabaco del municipio es posible contactarse al correo electrónico [email protected], llamar al 3415 21-7734 o ingresar a este sitio web.

