Ganadora de la maratón más austral del mundo
“Vayamos a Malvinas”: Candela Cerrone y su experiencia más allá del deporte
:format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/candela_cerrone_1.jpeg)
La atleta de Pinamar se impuso en la Stanley Marathon. Después de gritar el triunfo, sufrir hostilidades kelpers y visitar el Cementerio de Darwin, Cerrone convocó a los argentinos a “malvinizar” en busca de recuperar las islas por la vía diplomática. Su vínculo con Venado Tuerto.
El 8 de marzo, en el Día de la Mujer, Candela Cerrone, de 48 años, se impuso en su categoría en la Stanley Marathon, la competencia más austral del planeta, que se corre desde 2005 y cuenta con certificación internacional desde 2006.
Semanas después, en diálogo con Sur24 y Bitácora Malvinas (Radio Ciudad), la deportista confesó: “No paro de sorprenderme de la repercusión y agradezco este fenómeno, pero no por mi triunfo, sino porque la maratón fue la excusa perfecta, sin necesidad de que sea 2 de abril, para hablar de Malvinas durante unos cuantos días y, como me enseñaron ahora varios veteranos, seguir malvinizando”.
Profesora de Educación Física, residente en Pinamar, entrenadora de runners (algunos de ellos residentes en Venado Tuerto) y ganadora de la Maratón de Mar del Plata en 2022, Cerrone reconoció que su experiencia en las islas fue transformadora, luego de una preparación no solo física, sino también basada en el estudio de la historia de Malvinas.
Más que una victoria
“Ahora digo que, aunque no hubiera ganado, para mí la experiencia habría sido la misma, porque lo más importante ocurrió después de competir, recorriendo las islas. La carrera es solo una excusa para ir. Al principio, pensaba que la única forma de hacer escuchar el nombre de Argentina en Malvinas era ganando la maratón, y es cierto que, si no lo hubiera hecho, no habría tenido la misma difusión. Por eso, el único motivo por el que volvería a intentarlo sería por todo lo que se generó después. Pero, a nivel personal, poder pisar ese suelo y comprender lo que hicieron nuestros soldados, sólo se puede experimentar yendo. Por eso repito: 'Vayamos a Malvinas, llenemos las islas con nuestra presencia, más allá de que debamos hacerlo como extranjeros, presentando nuestro pasaporte’”.
:format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/candela_cerrone_1.jpg)
Durante la preparación, un detalle la motivó a superarse: “No podíamos usar ninguna insignia ni colores que nos identificaran como argentinos y eso fue lo que me colmó de incentivos durante los cinco meses de entrenamiento. Quise ganarla, quería escuchar el nombre de Argentina en el podio, y por eso grité ‘Argentina’ al cruzar el arco de llegada. Aunque el video que se viralizó muestra otro momento, donde un argentino me grabó gritando: ¡Vamos carajo, por los caídos, los veteranos y los tenientes!, que lo dije con la intención de abarcar a todos los que lucharon en 1982”.
El día de la competencia en la capital de las islas (Puerto Argentino) también fue especial: “Tuvimos suerte porque ese domingo fue inusual desde lo climático… entre un cielo muy celeste y despejado surgían nubecitas blancas y, por momentos, se asomaba un sol radiante que en las alturas parecía desplegarla bandera que nos impedían llevar en nuestra vestimenta. Yo sentía que estaba en mi suelo patrio y que en el cielo flameaba la celeste y blanca”, graficó Cerrone.
Los desafíos de la concentración
El control emocional fue clave durante la carrera y Candela recordó los momentos más difíciles: “Siempre estuve contenida, trataba de no pensar en todo lo que había leído, escuchado y visto sobre Malvinas, porque si uno se emociona, afecta el rendimiento y se pierde el ritmo respiratorio. Me pasó en dos situaciones: en el kilómetro 12, cuando me quedé muy sola, sin rivales a la vista, y me conecté con el lugar, cosa que no debía. Un sector del puerto me recordó una imagen muy personal, de mi infancia y muy argentina. En ese momento vi parado al almirante Martin, a quien conocí en el viaje y que fue uno de los primeros prisioneros de guerra del submarino Santa Fe. Me movilizó verlo ahí, muy estoico, en un lugar simbólico, y tuve que esforzarme mucho para superar el trance. El otro momento difícil -continuó el relato- fue en el kilómetro 32, cuando empezó a soplar muchísimo viento, hacía frío y tuve miedo de acalambrarme y de perder el primer puesto. Esos fueron los únicos instantes de riesgo. Todo el resto de la carrera estuve concentrada, hasta que, 200 metros antes de la llegada, exploté de alegría y grité lo que se escucha en ese video”.
Después de repasar esas vivencias, la docente agradeció haber llegado un sábado y corrido un domingo: “Si hubiese estado unos días antes recorriendo las islas y visitando esos lugares tan movilizadores, no podría haber competido”, aseguró.
Tensiones políticas y hostilidad
Tras cruzar la meta en un tiempo de tres horas, catorce minutos y treinta segundos, la incomodidad de los organizadores se hizo evidente: no hubo podio, tal vez porque no la quisieron reconocer en un nivel más alto que la inglesa que salió segunda y la estadounidense que terminó tercera. Incluso, al anunciar los ganadores, se limitaron al nombre y apellido, evitando mencionar a Argentina.
Ante el desaire, Candela aprovechó el cóctel en la sede de la Gobernación para obtener las fotos de la premiación junto a los demás competidores. “No sé si lo hicieron de buena gana, pero pude conseguirlas. Y cuando me estaba retirando se acercó el gobernador y me dijo: 'Yo le doy la bienvenida para correr maratones y actividades deportivas, pero no para hacer política'. Me quedé helada y le respondí: 'Yo no hago política, yo vine a correr'. Y él retrucó: 'No, usted hizo política porque dijo que corrió en suelo argentino. Esto es suelo inglés'. Es indescriptible la impotencia que sentí. Lo cierto es que, cuando terminé la carrera, los cronistas del diario local me hicieron una nota, que nunca salió publicada, pero todo eso que dije se lo informaron al gobernador”.
:format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/candela_cerrone.jpg)
La tensión se notó también en el día a día: “De ahí en más hubo cierta hostilidad en las calles y en los locales, pero no fue un problema, porque, más que andar por el casco urbano, nos dedicamos a recorrer lugares emblemáticos de las afueras, como el Cementerio de Darwin. Nunca imaginé que me atravesaría de esa manera estar ahí. El espacio destinado a nuestros caídos está muy lejos, el viaje hasta allí implica más de una hora y media por caminos de tierra y ripio (mientras el resto de los caminos está asfaltado), y luego de estacionar el vehículo, hay que caminar un largo trecho. Sentí una absoluta soledad, éramos 11 o 12 avanzando en un silencio profundo. A diferencia del día anterior -aclaró-, cuando corrimos, el clima era típico de Malvinas: gris, ventoso y con llovizna. Los rosarios colgados en las cruces se agitaban con el viento y creaban un murmullo que hacía todo aún más triste", resumió.
También recorreron Monte London, Monte Harriet, Pradera del Ganso, el Museo de las Malvinas y hasta intentó nadar en el Mar Argentino. "Fue muy profundo lo vivido en esos días, y estar rodeada de gente conocedora del lugar y de la historia hizo que valorara aún más lo hecho por nuestros soldados”, dijo Cerrone.
Puede interesarte
El llamado a malvinizar
“Fue muy esclarecedor para mí estar en Malvinas y por eso invito a que vayan con la excusa de la carrera o cualquier otro fin. Ojalá que otros argentinos sigan ganando y se siga escuchando el nombre de Argentina, pero más allá del resultado, lo más trascendente es la experiencia de malvinizar, de volver a nuestro continente y contar lo que se vio, lo que nos pasó en nuestro interior. En algún momento se perderá el testimonio vivo de los veteranos de guerra y serán las nuevas generaciones quienes sigan contando la historia, para que los más chicos no solo sepan qué pasó, sino que despierten conciencia sobre cómo recuperar nuestras islas, no con las armas, sino a través de la diplomacia. Eso es malvinizar, como se malvinizó hace cuatro años al ganar el Mundial y cantar aquello de los 'chicos de Malvinas'. Todo lo que leí y escuché durante cinco meses de preparación no tiene comparación con estar ahí. Vale la pena viajar, aunque sea caro, porque así honramos a nuestros caídos y veteranos, y para que los invasores nos vean, nos escuchen y se incomoden”.
Feliz por la nueva pista venadense
:format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/pista_inauguracion.jpeg)
Enterada del origen venadense del llamado, Candela Cerrone, antes de recibir la primera consulta, exteriorizó: “¡Estoy feliz con la inauguración de la pista de atletismo en Venado Tuerto! Ya estuve varias veces en esa ciudad y otros puntos de Santa Fe acompañando a mi hijo, que también hace atletismo, y espero volver por Venado en breve para saludarlos y conocer la pista”. Además, la maratonista destacó que entrena a varios atletas venadenses, como María de los Ángeles Ciravegna, Leandro Paroli y María Amelia “Luli” Correa Llobet.
:format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/candela_cerrone_2.jpeg)

