Catástrofe
Venezuela: al menos 920 muertos y 3.360 heridos tras el sismo
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Las autoridades venezolanas actualizaron el balance de víctimas tras los dos terremotos que sacudieron el norte del país. Mientras continúan las tareas de rescate, miles de personas siguen desaparecidas y aumenta la asistencia internacional para atender una de las peores tragedias naturales de las últimas décadas.
Al menos 920 personas murieron y 3.360 resultaron heridas como consecuencia de dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados la noche del miércoles que afectaron principalmente la capital de Venezuela, Caracas, y el estado de La Guaira, de acuerdo con un balance oficial dado a conocer por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.
Los equipos de rescate trabajan sin pausa entre edificios derrumbados mientras las autoridades admiten que el número de fallecidos podría seguir creciendo a medida que avanzan las tareas de remoción de escombros.
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El número de víctimas por los terremotos registrados en Venezuela continúa aumentando. Créditos: Reuters/Maxwell Briceno
Una tragedia que sigue agravándose
Los terremotos tuvieron su epicentro frente a la costa central venezolana y afectaron principalmente a Caracas, La Guaira, Miranda, Aragua, Carabobo y otros estados cercanos. La cercanía entre ambos movimientos, ocurridos con apenas segundos de diferencia, multiplicó el impacto sobre edificios, hospitales, escuelas y viviendas.
Las zonas más comprometidas continúan siendo Caracas y el estado de La Guaira, donde numerosos edificios colapsaron total o parcialmente. En esas localidades se concentra buena parte de los operativos de búsqueda, con rescatistas que trabajan en turnos permanentes utilizando maquinaria pesada, equipos especializados y perros entrenados para localizar personas atrapadas.
Las autoridades informaron que todavía existen miles de personas cuyo paradero se desconoce. Además del registro oficial de desaparecidos, el sitio web habilitado para recibir denuncias de familiares recibió decenas de miles de consultas desde que ocurrió la tragedia, reflejando la magnitud de la emergencia y la incertidumbre que atraviesan numerosas familias.
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Las zonas más comprometidas continúan siendo Caracas y el estado de La Guaira. Créditos: Reuters/Maxwell Briceno
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, sostuvo que el principal objetivo continúa siendo rescatar sobrevivientes. "Cada minuto cuenta", señalaron desde el comando unificado de emergencia, que coordina las tareas junto con bomberos, fuerzas de seguridad, personal sanitario y voluntarios.
Mientras tanto, continúan registrándose réplicas de distinta intensidad. Los organismos sismológicos contabilizaron más de un centenar de movimientos posteriores al evento principal, lo que obliga a suspender momentáneamente algunos operativos por el riesgo de nuevos derrumbes.
El Gobierno venezolano mantiene vigente el estado de emergencia y declaró zona de desastre natural al estado de La Guaira, donde también comenzaron a registrarse problemas de abastecimiento y episodios de saqueos en comercios afectados por el colapso de edificios.
Las autoridades reforzaron la presencia policial y militar para garantizar la seguridad, proteger los centros de distribución de ayuda humanitaria y evitar nuevos hechos de violencia.
Crece la ayuda internacional para los damnificados
La magnitud de la tragedia provocó una rápida reacción de distintos gobiernos y organismos internacionales, que comenzaron a enviar ayuda humanitaria y equipos especializados en búsqueda y rescate.
Estados Unidos anunció un paquete de asistencia de 150 millones de dólares destinado a financiar las tareas de emergencia y confirmó el envío de ingenieros, rescatistas y personal especializado en estructuras colapsadas.
El papa León XIV dispuso una primera ayuda económica de 100.000 euros destinada a las organizaciones que trabajan en la asistencia de las familias afectadas, mientras que Francia confirmó el envío de un contingente de 85 especialistas en rescate urbano.
España también ofreció colaboración mediante efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), mientras que Colombia puso a disposición personal de sus Fuerzas Militares, Policía Nacional y organismos de gestión del riesgo para coordinar acciones con las autoridades venezolanas.
Por su parte, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) informó que movilizó todos sus mecanismos de respuesta para colaborar con el país sudamericano. La Unión Europea también activó un operativo especial para canalizar ayuda de sus Estados miembros.
En paralelo, el Grupo Banco Mundial comunicó que mantiene conversaciones con el Gobierno venezolano para evaluar programas de asistencia técnica y financiera destinados tanto a la emergencia inmediata como a la futura reconstrucción de infraestructura pública.
Mientras llegan vuelos con insumos médicos, hospitales de campaña, plantas potabilizadoras y alimentos, miles de personas permanecen alojadas en refugios temporales luego de perder sus viviendas.
Las autoridades sanitarias trabajan además para evitar brotes de enfermedades asociados a la falta de agua potable, el colapso de los sistemas cloacales y la permanencia de personas en albergues improvisados.
Especialistas en gestión de desastres advierten que la etapa más compleja comenzará una vez concluidas las tareas de rescate. La reconstrucción de viviendas, hospitales, escuelas, rutas y redes de servicios básicos demandará meses e incluso años de trabajo, además de una importante inversión económica.
Mientras tanto, el Gobierno venezolano reiteró que el balance de víctimas continúa siendo provisorio. Con miles de personas aún desaparecidas y numerosos edificios sin inspeccionar completamente, las autoridades reconocen que las cifras podrían seguir aumentando durante los próximos días.
La emergencia se convirtió en una de las peores tragedias naturales registradas en Venezuela en las últimas décadas y mantiene en alerta tanto a los organismos nacionales como a la comunidad internacional, que continúa reforzando la asistencia humanitaria para atender a una población afectada por la magnitud del desastre.

