Elecciones en Colombia
Abelardo enfureció a Petro
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El presidente colombiano, al cuestionar los resultados preliminares, generó cierta polémica sobre el proceso electoral y abrió interrogantes sobre la transparencia del conteo. De la Espriella, el ganador de la primera vuelta, implica la posibilidad de un cambio en el rumbo ideológico del país.
Por Guillermo Dozo
El pasado domingo, el abogado outsider y libertario Abelardo de la Espriella se impuso por tres puntos porcentuales sobre el candidato oficialista, Iván Cepeda. En tres semanas se resolverá la segunda vuelta electoral, que podría poner fin a veinte años de presencia de la izquierda colombiana en el poder.
Hay algo que caracteriza las elecciones presidenciales en los países de la región: cuando la oposición pierde por unos pocos votos comienza con una serie de declaraciones para señalar irregularidades de todo tipo y hasta la posibilidad de fraude. Los que quedan más atrás en el recuento, habitualmente recurren al silencio y la conformidad.
Lo extraño es lo que viene ocurriendo en aquellos casos en los que el que pierde es el candidato oficialista como en Colombia, donde el mismísimo presidente Gustavo Petro, que maneja casi a su antojo el aparato estatal, afirmó en un mensaje de X que los números preliminares son eso y que hay que esperar el recuento definitivo porque hay posibilidad de fraude. Hasta ahí, la obviedad más absoluta.
Lo llamativo es que fue el titular del Ejecutivo colombiano el que en su momento dispuso cuál sería la empresa que iba a registrar el acto comicial del 31 de mayo, y sin embargo ahora procura envolver con un manto de sospecha su funcionamiento:
"Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista, porque debiendo estar quietos los algoritmos del software de conteo y escrutinios, en la última semana fueron variados en tres oportunidades y agregaron 800.000 cédulas más de personas que no están en el censo oficial presentado", dijo Petro.
¿Habrá descripto la maniobra que se preparaba para consolidar el triunfo oficialista? Más allá de la postura presidente Petro, al que tanto le gusta parlotear cuando tiene un auditorio disponible y un trago cerca, el propio candidato del gobierno, Cepeda, fue mucho más cauto y solamente pidió esperar a que se haga el recuento definitivo -que es el que dará la cifra oficial- y nada más.
De la Espriella, el más votado, es un abogado de 47 años que por ahora tiene motivos como para celebrar, pero se mantiene encendida sobre él cierta luz de advertencia, porque carece de una estructura política sólida por detrás. De todas formas, la tendencia que marcan los analistas lo ubica como un firme candidato para suceder a Petro y para modificar el rumbo ideológico de Colombia.
Ferviente admirador de Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei, De la Espriella se inscribe como otro hombre que representa a la nueva derecha. Su discurso, cargado de críticas a la dirigencia política tradicional, apunta a un fuerte ajuste económico, reducir el Estado y modificar las políticas de seguridad para combatir con más dureza al delito, sobre todo el vinculado al narcotráfico.
La tercera en discordia es Paloma Valencia, que con un 6,9 por ciento de los votos en su haber se erige en el fiel de la balanza para la segunda vuelta electoral, que tendrá lugar el 21 de junio. Aunque ya adelantó su apoyo al abogado libertario, habrá que ver cómo se comportan sus votantes que responden a una derecha más moderada.
Para conocer el final de la historia restan menos de tres semanas, un debate entre ambos candidatos y el trabajo de campaña de ambas fuerzas para intentar convencer a quienes se mantienen ajenos o distantes de las convocatorias. Hay que tener en cuenta que los votos en blanco fueron más de 406 mil y que el nivel de participación fue bajo.
Pero sin duda alguna esta es una buena opción para que quienes han desplegado un poder omnímodo por casi dos décadas revean qué es lo que la sociedad está demandando sin echar culpas a los sistemas o a los algoritmos porque lo que viene fallando es la dirección del gobierno.

