Guía Estratégica para el Agro
Deterioro de cultivos en la región núcleo, aunque llegó el auxilio del agua
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Días claves para la soja de primera, ya que en pleno periodo crítico volvió a desmejorar su condición. Pero el centro de alta presión se está desplazando, por lo que hubo lluvias claves en las últimas horas y hay pronósticos de nuevas tormentas para la región.
La campaña gruesa en la región núcleo atraviesa una semana crítica marcada por el impacto del estrés termo-hídrico, con un deterioro progresivo en los cultivos que define rindes bajo un escenario climático todavía incierto.
La soja de primera, la de segunda y los maíces tardíos concentran la mayor preocupación, mientras que el maíz temprano comienza a mostrar números concretos en cosecha.
Soja de primera: el estrés hídrico acelera la pérdida de potencial
Durante la última semana se registró una nueva desmejora en el estado de la soja de primera en la región núcleo. El área con lotes en condición regular a mala aumentó cinco puntos porcentuales y ya alcanza al 5% del total.
Semana crítica para soja y maíz en la región núcleo por la falta de agua
En paralelo, el 42% de los cuadros se mantiene en buen estado, el 35% en muy buen estado y apenas un 3% conserva condición excelente. Desde el punto de vista fenológico, el 75% del cultivo transita la etapa de fructificación (entre R3 y R5), un 15% inició la formación de semilla (R5) y el 10% continúa en floración (R2).
Los técnicos coinciden en que la definición de rindes se deteriora semana a semana. Las zonas más comprometidas se concentran en la franja central de la región núcleo, con daños que se profundizan hacia el este. Allí, las estimaciones indican recortes del rinde potencial que oscilan entre el 20 y el 40%.
En el resto del área, el impacto sería menor, cercano al 10%, aunque con una condición común: la necesidad urgente de al menos 10 a 15 milímetros para frenar el deterioro y ganar tiempo hasta las lluvias previstas para la próxima semana.
Las precipitaciones finalmente llegaron, pero de manera muy desigual. El sudeste de Santa Fe continúa consolidándose como el epicentro de la sequía, mientras que en otras zonas las lluvias permitieron renovar expectativas.
En Pergamino, los 52 mm registrados devolvieron optimismo: “Tal vez se perdió un 10% del potencial, pero esta lluvia le dio al cultivo al menos diez días más”, señalan. En Teodelina, con 15 a 20 mm, los técnicos coinciden en que fueron milímetros clave para sostener buenos rindes. El norte bonaerense y el sur de Santa Fe recibieron entre 10 y 50 mm, justo a tiempo para frenar el deterioro.
Soja de segunda: pérdidas acumuladas y alta dependencia del clima
La soja de segunda presenta un panorama más frágil. Actualmente, el 30% del área se encuentra en condición regular a mala, el 35% en buen estado, el 30% muy bueno y apenas un 5% excelente. La falta de agua durante enero frenó el crecimiento: en muchos lotes las plantas no lograron cerrar el surco y quedaron por debajo del rastrojo de trigo.
En Bigand se observan rodeos prácticamente marchitos, con pérdidas de plantas y una caída del potencial superior al 30%. En María Susana, el recorte estimado ronda el 20%. Aun con lluvias importantes, los técnicos advierten que no se alcanzarán los rendimientos proyectados hacia fines de 2025.
En contraste, en Carlos Pellegrini y Teodelina la soja de segunda logró capitalizar las lluvias de noviembre y diciembre y aún conserva capacidad para expresar gran parte del potencial, aunque la condición sigue siendo “llueve o se pierde”.
Maíces: tardíos en jaque y tempranos con rindes dispares
La mayor preocupación se traslada ahora a los maíces tardíos y de segunda, con unas 200.000 hectáreas comprometidas por la falta de agua.
Semana crítica para soja y maíz en la región núcleo por la falta de agua
En amplias zonas del centro-sur santafesino, el cultivo se encuentra en condición regular a mala, sin haber ingresado aún en floración y dependiendo de lluvias inmediatas.
En Aldao, Figuera, San Jerónimo y Carlos Pellegrini ya se hablan de recortes de hasta el 50%. En Bigand, el diagnóstico es contundente: “El estado de los maíces de segunda es gravísimo”. En Teodelina, el estrés hídrico ya se refleja en panojas, mientras que en el noroeste bonaerense, como en Junín, el impacto fue mucho menor y tras las lluvias se espera una recuperación.
En contraste, el maíz temprano comienza a mostrar resultados concretos. Pese a la falta de lluvias en enero y al recorte en el llenado, el rinde promedio regional se ubica en torno a los 108 qq/ha. La cosecha se adelantaría unos 15 días y arrancaría a mediados de febrero.
En María Susana, los primeros lotes cosechados arrojan rindes corregidos de entre 103 y 117 qq/ha. Hacia el sur de Rosario, en zonas como Sanford, los valores caen a un rango de 65 a 90 qq/ha, reflejando con claridad el impacto del déficit hídrico sobre el período crítico del cultivo.

